Un año de libro y lectura en Sevilla

Librerías, bibliotecas, editoriales, eventos, lectores… repasamos los principales cambios que ha experimentado el sector del libro y la lectura en 2016.

POR Sonia Domínguez / SEVILLA, 21 DIC 2016

Mientras las decisiones se toman sí o no en los despachos de las administraciones, la vida sigue su curso. Implacable.

El año del desgobierno, el año en el que la Junta de Andalucía destinó un irrisorio 0,007% de su presupuesto al libro y la lectura, y el Ayuntamiento de Sevilla hizo efectiva la primera subvención de fomento de la lectura pero no adoptó medidas integrales, sí ha habido signos de revitalización en las bibliotecas municipales y se han vivido grandes alteraciones en el mapa de librerías de la ciudad.

La proliferación de eventos y el boom de las editoriales independientes son otros de los factores que resumen un año de libro y lectura en Sevilla.

Luces y sombras en las librerías

2016 ha sido un año de mucho movimiento para las librerías.

Céfiro, librería con 32 años de trayectoria, y Anatma, que lleva 39 con su especialización en ciencias espirituales y medicinas paralelas, han anunciado su jubilación.

La Extra-Vagante, uno de los proyectos con más renombre, se muda en enero de la Alameda de Hércules por la presión urbanística y reformulará su proyecto sin alejarse del centro, apostando por el fondo y la transversalidad cultural.

Un Gato en Bicicleta se ha trasladado de Regina a Pérez Galdós y al arte y los libros añade cafetería: un ingreso más certero que el de los productos culturales.

En Triana cerraron Novalis y Especies de Espacios, librería especializada en poesía. El cierre definitivo de la cadena Beta y de la universitaria El Giraldillo acaban de componer la nota reflexiva de 2016.

La librería La Isla de Siltolá está desarrollando un programa con los colegios de la ciudad. FOTO: PORTACELI

En la otra cara de la moneda, la apertura de La Isla de Siltolá en el barrio de San Bernardo, con un intensísimo programa de actividades, el 20º aniversario de Rayuela Infancia y la recuperación de RM Librería, uno de las espacios especializados más antiguos de la ciudad que el arquitecto Carlos Pedraza no quiso ver desaparecer, son algunos de los ejemplos luminosos.

Mientras, en la celebración del Día de las Librerías, cuando las periodistas preguntaron cuántas librerías, de qué tipo y niveles de facturación, desde la organización gremial FAL-Cegal no hubo respuesta concreta. No existe ningún tipo de estudio o análisis.

Si Casa del Libro ha anunciado que abrirá nuevas sedes en las dependencias que Beta dejó vacías en Viapol y en Hernando del Pulgar, también hubo cambios en las librerías de segunda mano. Maymen entró en liquidación y abrieron sus puertas Rola Libros, Quilombo y la franquicia Re-Read.

El año en el que se produjo un aumento del consumo privado, el institucional sigue sin revertir en las librerías. Las compras de las bibliotecas municipales se efectúan por concurso en la Casa del Libro, mientras que las adquisiciones de las bibliotecas universitarias continúan en caída libre.

Aunque todavía no existen datos disponibles de 2016, la evolución de los últimos años es significativa. Según datos extraídos de la Red de Bibliotecas Universitarias, en 2011 la Universidad de Sevilla invertía 1.444.310 euros en la adquisición de libros. En 2015 esta cantidad disminuyó hasta los 729.644 euros. Por su parte, la Universidad Pablo de Olavide ha pasado de gastar 221.785 euros a 114.381 euros.

Oxígeno en las bibliotecas

En 2016, ha vuelto a entrar el oxígeno en las bibliotecas municipales. La circulación de novedades –el presupuesto de adquisición pasó de 12.000 a 60.000 euros– y la recuperación en el calendario de actividades son los cambios más visibles de la nueva política socialista, que también ha tenido en cuenta la apertura de las salas de estudio en época de exámenes y la renovación de la página web.

Federico Medrano, director de la Red, destaca que “las bibliotecas han comenzado a recuperar el espacio que les corresponde en la vida cultural de la ciudad” y que es “una buena noticia el proyecto del Ayuntamiento de impulsar, junto a otras instituciones y colectivos, el Plan de Fomento de la Lectura en Sevilla”.

Escritor de Cabecera, un consultorio literario personalizado, es una de las nuevas actividades FOTO: EL DISPENSARIO

No obstante, añade que “es manifiesta la necesidad de construir y dotar nuevas bibliotecas en diversas zonas de la ciudad que no están suficientemente atendidas”, además de la “dotación inexcusable de personal que permita prestar los servicios bibliotecarios con la calidad que los ciudadanos merecen”.

Hasta 1992, el Ayuntamiento de Sevilla no empezó a desarrollar su política bibliotecaria. Actualmente, y pese a las conquistas de estos (casi) 25 años, no sólo hay tres distritos sin biblioteca (Nervión, San Pablo-San Justa y Los Remedios), sino que el resto no cumple la ratio de una biblioteca por cada 15.000 habitantes. Y ni rastro de exigencia social por ello.

Boom editorial

Después de unos años en penumbra, la Asociación de Editores de Andalucía resucitó con la publicación de nueva web y el regreso a Liber, y nació en su seno la Asociación de Editores Literarios, que todavía tiene que dar muestras de viveza.

Si en el informe Panorámica de la Edición Española, los sellos sevillanos La Isla de Siltolá, Punto Rojo Libros y Editorial Renacimiento aparecen en el puesto 11, 17 y 24 de mayores empresas editoras en Literatura, cada cita con el Zoco de Libros en la Alameda de Hércules es una demostración de lo que Antonio Abad, editor de Maclein y Parker, no duda en llamar “el boom de las editoriales indies”.

Cada una está tirando por su camino, con su estilo, cuidando mucho su catálogo y encontrando un hueco en el mundo editorial”, comenta. “Si fuéramos de Teruel, Teruel estaría orgullosa de nosotros pero somos de Sevilla, ciudad a mitad de camino entre lo provinciano y lo cosmopolita”.

La falta de ayudas, la precariedad en la que trabajan y el cierre de librerías o espacios culturales que interactúan con ellos son, en opinión de los editores, algunos de los factores negativos de este año que, sin embargo, se ha caracterizado por el dinamismo del Zoco y de otros eventos, como los buenos resultados de la Feria del Libro o el Festival Bookstock, que se celebró en septiembre en el CICUS.

De eventos y lectores

Precisamente, de eventos, ciclos, conferencias y presentaciones hemos estado surtidos con un goteo continuo a lo largo de todo el año y un otoño apabullante para quien ya está convencido.

El Espacio Santa Clara fue uno de los escenarios perfopoéticos FOTO: PERFOPOESÍA

A los buenos resultados de las ferias más veteranas -en 2017, la de primavera cumple 50 años y la del Libro Antiguo y de Ocasión, 40 ediciones-, hay que sumarle eventos como el propio Zoco, el Bookstock, EX.2, FINOS, Perfopoesía, el II Congreso de Autoedición, el Andalucía Reader Con, así como los ciclos Poesía en Vandalia de la Fundación José Manuel Lara y Diez formas de mirar, diez formas de contar desarrollado por la librería Casa Tomada.

El año en el que seguimos esperando la actualización autonómica sobre Hábitos de Lectura -no se realizan desde 2011-, estudios cualitativos locales sobre bibliotecas -no se han hecho nunca- o cualquier otro tipo de prospectiva, vinieron las estadísticas a señalar que en Andalucía el gasto medio por persona en libros y publicaciones periódicas es de 20,4 euros (el segundo más bajo de España, después de Extremadura).

Como contraste, nos gastamos 99,3 euros en tecnología y 72,2 euros en servicios culturales.

Mientras, la aparición de un fenómeno local como los Cazadores de Libros -grupo en Facebook que reúne a casi 29.000 personas interesadas en la lectura en Sevilla- hizo a más de uno preguntarse cuál es el potencial ciudadano al que todavía no hemos prestado suficiente atención.

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  1. MANUEL

    VIVO EN SEVILLA Y TENGO MI BIBLIOTECA DE 2.486 LIBROS Y AHORA QUE HAGO CON LOS LIBROS UNA VEZ LEIDOS. TAMBIEN UN LIBRO DE 150 PAGINAS VALE 20 EUROS CREO QUE ES EXCESIVO. ALGUIEN TIENE QUE ESTAR GANANDO DINERO, NO SE SI EL ESCRITOR, LA EDITORIAL U OTRO. EL PAIS NO ESTÁ PARA COMPRAR LIBRO. SALUDOS

    TENGO 73 AÑOS

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