Algo más que un comercio

Joaquín de los Santos ya no es aquel aprendiz de librero que, hace tres años y gracias al apoyo de La Extra-Vagante, iba anotando en un cuaderno los secretos de un negocio que desconocía. Hoy, “El oso y su libro” se ha convertido en un “motor de convivencia” para los vecinos de Los Bermejales y es en ese papel de librería de barrio, cercana y entendida como algo más que un comercio, en el que se reconoce este antiguo archivero.

¿Qué significa ser una librería de barrio?

El pequeño comercio es un elemento articulador de un barrio. Una zona residencial se convierte en barrio cuando se establece un comercio que da servicio a las necesidades básicas de los habitantes, además de servir de punto de encuentro. ¿Es una librería una necesidad básica en un barrio? A lo mejor no pero es, sin duda, un valor añadido en la calidad de vida de sus habitantes. Creo que una librería de barrio tiene que trabajar en dos vertientes: dar respuesta a las necesidades literarias que el barrio tenga, por lo que tiene que ser una librería plural, y servir de dinamizador cultural para que esas necesidades literarias vayan aumentando.

¿Y ha cambiado mucho Los Bermejales con la presencia de la librería?

Al principio fue una sorpresa. En agosto de 2012, abrir una librería, que es un sector en crisis permanente dentro de una crisis global, era una locura. La gente nos decía “vais a durar muy poco” pero, paso a paso, hemos ido llenando un hueco que ahora mismo está vacío: organizar actividades culturales, tanto para niños como para adultos. Esa labor que tienen que hacer las instituciones públicas, pero que desde hace unos años no hacen, la ha asumido la empresa privada. Y eso ha contribuido a que la gente vea la librería como algo más, como algo propio.

Me sorprende que los talleres sean gratuitos.

Cobrar por actividades culturales en librerías está muy mal visto, sobre todo, si antes no lo has hecho. Pero lo hago por un motivo primordial. Me gusta. No siempre hay que buscar la rentabilidad. Quiero que la gente entienda la librería como algo más que un comercio. Las personas que vienen a los talleres son público fidelizado, clientes que se suman a la familia de la librería. Ya te diré con el tiempo si eso es rentable o no.

Foto: Jesús Green

Foto: Jesús Green

De archivero a librero. Del sector público al privado y como emprendedor. ¿Cómo has vivido ese proceso?

Trabajaba en el sector público como autónomo pero era un autónomo muy dependiente de quién me contrataba, con un horario más o menos rígido. Desde que monté la librería, ocupa prácticamente toda mi vida. Un horario comercial es muy duro pero, después de dos años y medio de noches sin dormir, sin parar de pensar, sé que ha merecido la pena. Es un negocio muy bonito.

Es un oficio con aura. Imagino que, cuando llegan las cajas, es como si recibieras cada cierto tiempo la visita de los Reyes Magos.

Sí, lo que más me gusta es abrir cajas. Al librero le llegan los albaranes electrónicos, sabes qué libros recibirás pero, como son novedades, no los has visto nunca y es como abrir el cofre de los tesoros. Sí es verdad que, desde fuera, es un trabajo muy poético. Vender libros es vender historias. Pero, desde dentro, ya lo vives de otra manera porque tiene muchos aspectos de gestión, de contabilidad y papeleo, igual que otra empresa y, al final, tienes muy poco tiempo para leer. Hay que leer muy selectivamente.

En un mundo con prisas, con padres y madres trabajadoras y múltiples fuentes de referencia, ¿qué papel jugáis los libreros como prescriptores? 

Creo que, actualmente, tanto por los nuevos canales de adquisición de libros como por la gran cantidad de información que se baraja en internet, lo que tenemos que ofrecer las pequeñas librerías es un trato a medio camino entre lo personal y lo profesional. Saber captar lo que quiere el cliente y asesorarlo sin imponer y sin juzgar. Lo mejor que le puede pasar a un librero es dar en el clavo con una recomendación. Y si vienen después y te lo dicen, mejor todavía.

¿Qué buenas razones se te ocurren para fomentar la lectura entre los más pequeños?

Mi recomendación, tanto a padres como a profesores, es que los niños se acerquen a la lectura como algo divertido, lúdico. Hoy en día muchos padres no leen pero todo el mundo quiere que sus hijos lean. El niño tiene que ser lector, hay que meter la lectura a la fuerza y yo nunca lo he vivido así. Lo he vivido como “tengo un rato libre, voy a leer porque es divertido”. La lectura abre un montón de mundos y eso es lo que hay que venderle a los niños y a los adultos.

“Desde que el niño empieza a leer de forma autónoma, hay una población que es muy lectora”

Según los datos, los niños de 10 a 13 años son el grupo de mayor población lectora.

¿Y entre 6 y 10 años? Mi experiencia como librero es que, desde que el niño empieza a leer de forma autónoma, hay una población que es muy lectora, muy seguidora de colecciones, como la de Geronimo Stilton. Hay niños que vienen solos con su paga a comprar su libro y eso me encanta. Cuando son un poco más mayores, con 12 o 13 años, hay una pequeña crisis, se alejan de la lectura porque empiezan con la fase del colegueo y de esa crisis salen sólo algunos lectores.

¿El papel de los institutos debería ser crucial en esa fase?

Se está trabajando la lectura de forma lúdica, como conocimiento y curiosidades pero en Secundaria no sé muy bien cómo trabajan el fomento de la lectura. Un niño de 12 años tiene que leer algo que le apetezca. “La Isla del Tesoro” es fabulosa y a mí me encanta pero, a lo mejor, a esa edad quieres algo que esté de moda, prefieres la historia de un hacker a la de un pirata. Para un niño puede ser más importante un libro que él elija, que un título que tú creas que es un clásico. La lectura debería ser más libre pero, como hay que evaluar de alguna manera, tienes que poner patrones.

“Un librero tiene que moverse, no te puedes quedar quieto esperando que entren a comprarte un libro”

¿”El oso y su libro” colabora con los colegios del barrio?

Una librería tiene las puertas abiertas de los colegios o de espacios privados a la hora de colaborar. Es un negocio amable para la gente. Además, creo en la idea de hacer barrio y quiero ser la librería del barrio. Colaboro con los colegios en la Semana del Libro, organizan excursiones a la librería para explicarles la diferencia entre una librería y una biblioteca, cómo funciona el mundo del libro. La gente es bastante receptiva a la hora de proponerles actividades y un librero tiene que moverse, no te puedes quedar quieto esperando que entren a comprarte un libro.

Ha habido un ligero descenso pero la edición infantil y juvenil ha demostrado una gran resistencia.

Para mí es algo que va muy ligado con la crisis. Hay mucha gente que se ha quedado sin trabajo y que ha dado rienda suelta a la creatividad que antes tenía solapada. Editoriales, ilustradores, cuentistas, el auge de la narración oral, la narrativa ilustrada. A mí mismo me ha pasado. Desde que tengo la librería, mi creatividad ha aumentado bastante. Leo más, escribo más, estoy más pendiente de lo que pasa a mi alrededor. No digo que una crisis sea buena pero la cantidad de editoriales prácticamente personales, el proyecto de un matrimonio, de dos amigos, que editan con gran calidad, es asombrosa. El problema es la viabilidad económica porque España es el país que más edita y menos lee. Hay un aluvión de libros y cuesta estar al día.

Habéis apostado por una imagen digital muy personal, con una web muy cuidada pero algo desactualizada.

El auge de las redes sociales ha provocado que la web y los blogs hayan perdido un poco de protagonismo. Tanto es así que muchas empresas nuevas están dejando de hacer webs para tener página en Facebook, donde puedes compartir contenidos de forma sencilla. Hay más tránsito de gente por Facebook que por la web pero para una pequeña empresa es primordial tener presencia digital. Muchas veces se confunde si una empresa va bien o no dependiendo de los seguidores que tiene en redes sociales y no es así. Mi librería, al final, vive de que la gente venga y me compre un libro.

¿Qué opinas sobre las políticas públicas en el sector del libro?

A nivel nacional, el precio único del libro y el IVA reducido, son medidas necesarias. Creo que es un sector que hay que proteger. Pero, una vez que se logra eso, permitir que, dentro de tu país, se compren libros por internet a mitad de precio a una empresa con sede en paraísos fiscales… todo lo que estás intentando preservar, se desmorona.

“Muchas veces la gente entra pidiendo permiso, creen que están invadiendo la intimidad del librero”

¿Y qué crees que se podría hacer para vender más libros?

Eso es lo que me pregunto yo. Te puedo asegurar que si supiese la respuesta dormiría mejor. Me imagino que una política eficaz de animación a la lectura ayudaría. Lo mismo hay que fijarse en modelos de otros países donde se vende más. Y, a nivel de librerías, abrirlas al público. Organizar actividades diferentes. Invitar a que la gente entre, vaya a comprar o no. Muchas veces la gente entra pidiendo permiso, creen que están invadiendo la intimidad del librero. Es algo que hay que evitar.

UNA MAÑANA DE SÁBADO EN EL REINO DE LOS LIBROS

Un viernes, a las diez de la mañana, el Paseo de Europa de Los Bermejales es un lugar tranquilo. Los comercios están abriendo, hay poco tráfico, pocos transeúntes y los niños ya están en los colegios. Joaquín de los Santos ha sacado a la acera su mesa azul de madera, con revistas y catálogos, y aprovecha esos momentos para revisar correos electrónicos, pedidos pendientes, atender al comercial de la distribuidora y resolver otros asuntos del día.

Cuando hay actividades, son los niños los que ocupan el lugar habitual de los libros. FOTO: Jesús Green

Cuando hay actividades, son los niños los que ocupan el lugar habitual de los libros Foto: Jesús Green

Un sábado, a las doce del mediodía, el ambiente es completamente distinto, sobre todo si hay actividades programadas en “El oso y su libro”. Entonces, hay más concentración de niños en la librería, y de padres en la acera, que en el parque cercano. Javier Gil es uno de ellos. Con un hijo y una hija de 6 y 3 años, respectivamente, destaca que “acostumbrados a las librerías tradicionales, que sólo venden libros, es muy interesante contar con una que se ha convertido en el motor de convivencia del barrio”.

Esa noción de barrio está arraigando en las nuevas generaciones de padres y madres, trabajadores y conectados pero que, como Javier, creen que “la existencia de internet nos facilita la vida pero es preferible hacer gasto en el barrio y contribuir con un negocio local”.

Eso, sin contar con los beneficios que la lectura tiene en los más pequeños. Para Nico Guidera, otro de los padres que este sábado se ha desplazado desde el centro de Sevilla, “leer es bueno para aprender vocabulario, adquirir conocimientos o fomentar su imaginación. Sobre todo, es una alternativa frente a la televisión. Los libros ofrecen una moral diferente a la que se encuentra en la televisión”.

Y el entusiasmo no es sólo infantil. Rosa García Aguilar acude a la librería de Joaquín a saciar “su vicio“. “Leer es un vicio. Soy socia del Círculo de Lectores pero, además de los libros que tengo en casa, siempre compro. Antes me tenía que ir al centro, a Beta y a La Casa del Libro, pero creo que una librería de barrio es importante y hay que ayudar a mantenerla”. “Y eso que todavía no tengo nietos, que cuando los tenga…”

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  1. José Borrego

    Muy bueno la idea de convertir la librería en algo más que un espacio con libros.
    Mi enhorabuena al librero!!

    1. Author
      Sonia Domínguez

      ¿Qué sería de los barrios sin librerías activas, José? De todos nosotros depende que puedan seguir funcionando. ¡Gracias por tu comentario!

  2. Eva Mª Serra

    Buena entrevista. Me gustó también el librero. Eres arriesgado y emprendedor, lleno de inciativas y con muchas ganas.
    Para vender más libros tienen que estar interesados los maestros, los padres, familliares… en ese libro. No hay nada como contagiar el gusto por un libro. Así que engánchanos!! jejeje. Felicidades por tu trabajo.

    Pd. Te dejo mi blog recién estrenado a ver qué te parece.

    1. Author
      Sonia Domínguez

      ¡Hola Eva! Gracias por tu comentario y ¡enhorabuena por el blog! Me ha gustado mucho la iniciativa del “Itinerario Lector”. Me parece que saldría encantada de una charla contigo.

  3. Pepe Sierra

    Muy buena entrevista y enhorabuena al oso y su libro. Apostar por la lectura y dinamizar un barrio es hacerlo por la educación y la cultura de toda una sociedad. Sigue así.

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