Cambios, lentos, de mentalidad y procesos

Hay una palabra que se repite con insistencia en esta entrevista. Cambios. Hay otra que la acompaña inevitablemente. Lentitud. Dos más: mentalidad y procesos. Estas son algunas de las claves que definen un año de gestión socialista en política cultural, durante el que se ha recuperado el discurso de la importancia de la lectura. Repasamos con Isabel Ojeda, directora general de Cultura, todas las medidas implementadas en el sector del libro.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 6 JUN 2016

Cuando se cumple un año de trabajo al frente de la Dirección General de Cultura, Isabel Ojeda tiene claras las frustraciones (la lentitud de la maquinaria administrativa), las esperanzas (la energía y la experiencia del sector cultural) y responde abiertamente a todas las preguntas, sean más o menos complacientes.

Reconoce que, tras su paso por la universidad, está acostumbrada a ver resultados más inmediatos pero su aspiración no es organizar un evento más o menos, sino transformar los procesos, planificar, y favorecer la continuidad del trabajo, la cercanía, la participación y la corresponsabilidad. En el sector del libro, el paradigma es el Plan Integral de Fomento de la Lectura, algo inédito hasta el momento en Sevilla.

PREGUNTA: En las Jornadas del ICAS, Santi Eraso dijo que se levantaba esperanzado por la posibilidad de cambiar las cosas y se acostaba frustrado por las dificultades de mover la maquinaria. Tras un año de gestión, ¿qué te frustra y qué te da esperanzas?

R: Lo que más frustración me genera es la lentitud de la administración, es una maquinaria enorme de mover aunque sé que el reto es intentar cambiarla desde dentro. Ese es el gran reto. Hacer una administración que realmente funcione, sea ágil y que tenga sentido. Tenemos la tasa de reposición cero, que está haciendo muchísimo daño en temas de servicios públicos, como pueden ser las bibliotecas; tenemos unos mecanismos de administración económica, quizás derivados de abusos que haya habido anteriormente, que se requieren demasiados papeles hasta llegar a unos extremos que no son normales. Eso me genera mucha frustración.

¿Por dónde me levanto por las mañanas? Es un sector muy vivo, con mucha ilusión detrás, muchas ideas, muchas ganas de cambiar las cosas. Desde la administración sentimos ese apoyo y es lo que te impulsa. Saber que tienes un sector potente detrás, que está organizado, que lleva muchos años trabajando, que ven que se les escucha y que son capaces de cambiar ellos mismos las cosas. Eso es lo que estamos pretendiendo. Dar voz a toda esa gente y canalizar los retos y las ideas que tienen.

“Me interesa el trabajo diario y poner el acento en los procesos más que en cosas espectaculares. Ahí está la clave de la transformación”

PREGUNTA: Soléis repetir el mensaje de que la lectura es uno de los pilares de las políticas culturales. Te voy a plantear tres peros. En las programaciones culturales globales, como pudo ser la de Navidad, la presencia de la literatura fue mínima. El Plan de Fomento de la Lectura se puso en marcha hace dos meses, avanza lentamente, y en materia presupuestaria, pese al aumento, el libro y la lectura no se ven acompañados de la importancia que en teoría se le da.

R: Presupuestariamente sí ha habido un cambio. Ha habido un cambio radical en el sentido que hemos tratado de aumentar, por ejemplo, la compra de libros en bibliotecas. Sigue siendo un tema que queda muchísimo camino por recorrer porque es verdad que pasar de 12.000 a 60.000 euros no es una cantidad como para colgarse medallas.

P: Esa cantidad sigue siendo inferior a la de 2003…

R: Totalmente. Soy muy crítica con ese tema. Pero sí es verdad que se ha fomentado la Red y que eso influye a tema presupuestario. Se ha ampliado el dinero que había para actividades, se ha creado una orden de subvención muy específica en la que se han presentado 28 proyectos. Es verdad que falta mucho impulso económico pero hemos dado un gran salto porque se ha triplicado casi, de 210 mil a más de 500 mil.

Además, creo que la administración no sólo se puede valorar en términos económicos. Es muy importante la red que se establece con los agentes, darles voz, canalizar las necesidades de unos y de otros, establecer sinergias. Un buen referente de eso puede ser el Plan de Fomento de la Lectura. Es verdad que es lento porque hemos querido que sea muy plural. Están representadas las universidades, el Centro Andaluz de las Letras, las fundaciones privadas, estamos nosotros, las área de Educación, la Red de bibliotecas.

Sé que es un reto muy importante, sé que es lento, faltan muchas manos para tirar del carro. Se ha creado ahora un comité ejecutivo mucho más operativo, a mitad de junio tenemos una reunión y, una vez que se encamine, haremos una periodicidad de las acciones, se concretará en un plan, se pintará en el presupuesto, se pondrá encima de la mesa lo que cada institución está haciendo para ver cómo lo vertebramos y le damos coherencia.

Y, en cuanto a Alumbra, es verdad que no se le dio la importancia que debiera al tema del fomento de la lectura pero hay que tener una visión amplia. Me interesa el trabajo diario y poner el acento en los procesos más que en cosas espectaculares. Ahí está la clave de la transformación.

Las bibliotecas inauguradas en 2011, Felipe González y Julia González, siguen 5 años después sin estar operativas al 100%

Las bibliotecas inauguradas en 2011, Felipe González y Julia González, siguen 5 años después sin estar operativas al 100%

P: Estáis haciendo mucho hincapié en la dinamización pero no existe ningún estudio que muestre las necesidades lectoras de la ciudad y que permita construir la casa por la base y no por el tejado.

R: Por eso hemos querido incorporar a otros agentes como son las universidades, el CAL o el Centro de Estudios Andaluces. Para que se pueda hacer todo ese trabajo de investigación sobre cuál es la situación real, saber sobre qué base nos estamos moviendo. Ese tipo de investigaciones son necesarias para poder impulsar el Plan de Fomento, incluso encontrar referentes en otras ciudades que ya lo hayan puesto en marcha. Creo que esas cosas son claves.

Estos trabajos son lentos. Se planteó la idea de que nos presentáramos a la capitalidad mundial del libro, que venía en el programa político, pero todos coincidimos en que eso tenía que ser una excusa. No me interesa tanto decir “Sevilla se va a convertir en capital mundial del libro” como todos los pasos que hay que dar para ser merecedores de eso. Ahí es donde tenemos que poner el acento. Da igual si nos terminamos presentando o no, lo importante es qué camino tendríamos que recorrer si realmente quisiéramos ser meritorios de eso.

“Ojalá pudiéramos invertir en infraestructuras y plantear nuevos equipamientos. Me preocupa más que las bibliotecas que están funcionen al 100%”

P: Si sorprende que en 1992 sólo existieran dos bibliotecas de barrio en Sevilla, no deja de asombrar lo lentamente que han crecido y el vacío de instalaciones que todavía tenemos. ¿El tema de las bibliotecas es una patata caliente?

R: Es una patata caliente, pero más que por la construcción de nuevas bibliotecas, por la dotación adecuada de las que ya están. No se trata de construir nuevos equipamientos sino de tener personal para cubrir o aportar soluciones alternativas.

Durante mucho tiempo existieron una red de bibliotecas asociadas, que no eran equipamientos propios, pero sí se habían establecido sinergias y convenios de colaboración con instituciones que estaban bien localizadas y que podían dar ese servicio o, por lo menos, paliar el déficit de bibliotecas en determinados espacios. Me parece que sería interesante recuperarlas, hacerlo con rigor, no se trata de poner salas de estudio, no. Ese tipo de centros, o de colectivos o de asociaciones, que ya están operando, ver qué tipo de actividades desarrollan, es verdad que no se les puede llamar bibliotecas, pero qué funciones pueden hacer de las que hacen hoy las bibliotecas y que van mucho más allá del préstamo de libros. Ahí es dónde deberíamos estar trabajando.

Ojalá pudiéramos invertir en infraestructuras y plantear nuevos equipamientos. Me preocupa más que las que están funcionen al 100%, y que digamos: vamos a coger una como ejemplo y sobre esa desarrollemos un buen modelo que se pueda ir replicando en el resto, que dedicarnos a construir bibliotecas como churros en cada uno de los barrios.

“Hay que hacer un trabajo de modernización en temas de digitalización de fondos, préstamos de otro tipo, servicios relacionales

P: ¿Consideras que el concepto de biblioteca ha envejecido en esta ciudad sin haberse llegado a desarrollar?

R: Hay que hacer un trabajo importante y la gente responsable de la Red es muy consciente de ello. De hecho, me han presentado un Plan Director de Bibliotecas que tenemos que analizar. Cuando llegué les pedí que hubiese un plan de trabajo, llámalo director, llámalo estratégico, en cada una de las áreas con un recorrido, con un planteamiento. Vamos a hacer esta serie de acciones, vamos a presupuestarlas y vamos a ver hasta dónde llegamos con los recursos que tenemos.

Creo que sí, hay que hacer un trabajo de modernización en temas de digitalización de fondos, préstamos de otro tipo, servicios relacionales. El trabajo que la gente hace en las bibliotecas es muy vocacional, es un sector muy entregado, y hay que aprovechar toda esa energía para darles el cariño y los recursos que se merecen.

“Vamos a seguir peleando porque las bibliotecas tengan bibliotecarios y si no se puede, pues tendremos que buscar fórmulas alternativas”

P: Una de las situaciones más sangrantes es el cierre de las salas infantiles de Julia Uceda y Felipe González.

R: Lo sé. No quiero cargar las tintas con la tasa de reposición cero pero es verdad que es una cosa muy grave, sobre todo, porque no podemos cubrirlo ni la idea es externalizar servicios, sino poder crear nuevas plazas. Esta semana vamos a tener por fin los dos técnicos que se incorporan a las bibliotecas. Eso para nosotros es una alegría pero no me quiero conformar con eso.

Dentro de las carencias que tiene el Ayuntamiento en temas de personal, se considera a las bibliotecas como un servicio esencial, está así en la Ley de Bases y es una competencia propia. Vamos a seguir peleando porque las bibliotecas tengan bibliotecarios y si no se puede, pues tendremos que buscar fórmulas alternativas para abrir las salas de estudio u otras cosas que no tengan que ser cubiertas estrictamente con bibliotecarios. Pero sí es verdad que es una carencia. Me duele cuando las bibliotecas están cerradas y la gente no puede acceder.

“A la Casa de los Poetas había que darle un impulso porque era un proyecto que estaba muy muerto”
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Ojeda quiere una administración abierta, ágil y corresponsable FOTO: PEPA PONCE

P: Fue una sorpresa la noticia de la compra de la colección de Abelardo Linares por 1.300.000 euros, en un momento de restricciones presupuestarias y para rescatar un proyecto antiguo, como la Casa de los Poetas, que nunca llegó a desarrollarse.

R: Aquí queremos ser muy cautos. Me parecía que a la Casa de los Poetas había que darle un impulso porque era un proyecto que estaba muy muerto. Ese proyecto nació originalmente para ser acogido en Santa Clara, de hecho hay una parte habilitada para contener una biblioteca, con unas estructuras y unos soportes que se crearon para eso. Una parte importante sería a lo mejor la adquisición de ese fondo.

Estamos siendo cautos porque ahora mismo tenemos que peritarlo, tenemos que ver cuánto cuesta la colección, qué merece la pena de esa colección de poesía que me consta que es muy buena y la idea sería comprarla con un plazo amplio. No se trata de hacer un desembolso porque no tenemos ese dinero pero creo que es importante que esa colección de poesía, que es la más importante que existe ahora mismo en España, no se vaya a otro sitio teniendo a Abelardo aquí.

P: Decís que no os gustan los grandes proyectos pero tanto esta compra, como la celebración del año Murillo o Magallanes en el horizonte, lo son. ¿Tenéis miedo de que estos grandes proyectos absorban tiempo, energía y recursos para el trabajo de base, que es el que realmente estaba muy desatendido?

R: No me preocupa porque tengo claro que no tiene que ser así. Te pongo el ejemplo de Murillo. No quiero hipotecar el presupuesto de Cultura a la celebración del Año Murillo, es una cosa que tengo muy clara. Lo que sí queremos es focalizar las iniciativas que existan en la ciudad ese año para celebrar Murillo. Que si tenemos una Bienal de Flamenco, o un Festival de Cine, o un Festival de Música Antigua, todos sumen para que celebremos Murillo con todos los recursos que tenemos en la ciudad. Para mí eso es un planteamiento estructural.

Igualmente te digo con la biblioteca de Abelardo Linares. No puedo decir ahora mismo que un millón del presupuesto lo voy a gastar en esto. A lo mejor puedo hacer un plan de compra o de inversión plurianual y en diez, quince años, compro la biblioteca de Abelardo Linares, pero eso no me puede condicionar el trabajo del día a día.

Tenemos que saber a dónde vamos y no ir moviéndonos por vaivenes de efemérides o por donde vayan sonando las campanas, sino que tenemos un camino que recorrer. Para eso también se ha hecho el Plan Director, para no perder el norte de hacia dónde vamos ni cuál tiene que ser nuestra responsabilidad ahí.

“Vamos por delante en las ideas y hace falta ir cambiando los procedimientos para que sean acordes”

P: ¿Qué imposibilita que las compras de las bibliotecas se puedan hacer en las librerías?

R: Es un problema legal porque es, digamos, una cuestión de competencia. Con el tema de cláusulas sociales sería fácil comprender que tú pudieras trabajar en el ámbito más cercano porque estás generando una economía y una riqueza alrededor, pero es una cuestión legal. La administración tiene que ser eficiente y tiene que comprar al precio más barato. Y eso muchas veces es lo más difícil de cambiar. El pensar que lo que estás haciendo más barato, porque te cuestan menos los libros, no está repercutiendo en una economía de base que, al final, te está generando riqueza y le ahorra costes a la administración. Vamos por delante en las ideas y hace falta ir cambiando los procedimientos para que sean acordes.

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Que las compras de las bibliotecas se realicen en librerías es una de las reclamaciones históricas del sector FOTO: PEPA PONCE

P: Entonces, ¿es algo imposible de realizar?

P: No es algo imposible. Creo que podemos ir metiendo ese tipo de modificaciones a través de cláusulas sociales. O decir, por ejemplo, imagínate, en un barrio como Las Tres Mil y con un equipamiento como la Factoría Cultural, ¿por qué no podemos ir contratando a la gente del barrio para que sienta realmente que ese equipamiento está generando empleo? Eso es lo que tenemos que ir viendo poco a poco, con la ley en la mano, y que esas cláusulas sociales, que ya se están peleando desde el Ayuntamiento y que se están metiendo en los pliegos, cómo se pueden hacer esas discriminaciones positivas que, a la larga, mejoran la economía.

“Es importante que la gente sea capaz de ver el potencial de lo que está pasando a su lado y no ir pasando por la vida sin detenernos”

P: La línea de apoyo a librerías y bibliotecas persigue la innovación, la colaboración y la calidad. Es una orden muy exigente, supongo que a propósito.

R: Sí, sí. Para que este sector se moviera. Le falta ese impulso. Se han presentado 28 proyectos, que era más o menos lo que teníamos pensado que se podían presentar, y creo que sí se están moviendo cosas. Era necesaria como una llamada de atención de decir: sois importantes, hacedlo.

Con el Día de las Librerías se hizo un trabajo de campo muy bonito, con entrevistas para visibilizar todo ese trabajo invisible que se hace en la ciudad y que nadie lo conoce. Esas iniciativas son importantes. Es importante que la gente sea capaz de ver el potencial de lo que está pasando a su lado y no ir pasando por la vida sin detenernos.

P: Hubo quien reaccionó diciendo que ojalá se hiciera lo mismo con las bibliotecas…

R: Pues sí. Quizás nos acercamos a ellos porque era el Día de las Librerías y era un colectivo que había estado muy abandonado durante mucho tiempo. Con las bibliotecas es el mismo reto. Te pongo otro ejemplo. Hemos estado viendo que la Hemeroteca tiene un archivo con una riqueza impresionante, tenemos mucho digitalizado pero nada puesto en valor. Vamos a intentar tener una herramienta para poner todo ese material a disposición y en red, con una previsión de hasta dónde podemos llegar cada año.

P: Los editores y los escritores todavía no han sido atendidos.

R: No. La verdad es que no. Es un colectivo con el que tenemos que hablar y me gustaría sentarme con ellos. Es verdad que no he recibido ningún feedback y hemos actuado al principio un poco por impulso, respondiendo a las llamadas que hemos tenido, pero sí es verdad que está pendiente que nos sentemos, igual que ahora estamos intentando incorporar a las galerías, que puede ser como el homónimo en el mundo del arte.

“La Feria del Libro necesita que se le dé una vuelta. He pedido a la Asociación Feria del Libro que haga un balance y que, incluso, me gustaría estar presente en ese balance”
La Feria del Libro de Sevilla está inmersa en un proceso de renovación y modernización. FUENTE: FLS

La Feria del Libro de Sevilla está inmersa en un proceso de renovación y modernización. FUENTE: FLS

P: ¿Os preocupa la salud financiera de la Feria del Libro para su crecimiento?

R: Ahora mismo no me preocupa la salud financiera de la Feria del Libro porque es verdad que hay mucha gente demandando stand y casetas para estar presente.

La Feria del Libro necesita que se le dé una vuelta. He pedido a la Asociación Feria del Libro que haga un balance y que, incluso, me gustaría estar presente en ese balance. Sé que hay voces discordantes, sé que hay voces que no entienden el modelo. He pedido implicarme personalmente y decir: ¿qué balance hacéis? ¿qué creéis que se puede mejorar? Lo que más me obsesiona es el trabajo de continuidad durante todo el año. No se trata de duplicar el presupuesto de la Feria del Libro cuando llega la Feria del Libro, sino qué acciones estamos haciendo a lo largo del año. A lo mejor tenemos que trabajar unas ferias del libro alternativas en los barrios o en los distritos, en paralelo a las que se haga aquí, o no.

Es importante ver las cosas en su dimensión más larga, no simplemente como setas que van surgiendo por espectáculos, efemérides o festivales. Estamos pendientes del producto final pero el proceso de trabajo es lo que va a marcar el crecimiento o no de este tipo de eventos.

P: ¿Qué grado de transparencia vais a pedir a las organizaciones privadas que reciben subvenciones? Hemos tenido el ejemplo reciente de Territorios y se habla de la deuda de la Feria del Libro sin que casi nadie sepa qué deuda hay. 

R: Eso es algo que me parece clave y que estamos poniendo encima de la mesa, por lo menos la gente que recibe las subvenciones nominativas. Se habló en la mesa de trabajo de Buenas Prácticas en el Plan Director y es verdad que hay que articular procedimientos para evaluar dónde va todo ese dinero, y no sólo fiscalizar, sino evaluar qué impacto ha tenido todo esto. Es una reclamación del propio sector. Establecer indicadores de impacto para ver la repercusión que tiene un dinero que tú gastas ahora, cómo transforma la sociedad, es lo más difícil de hacer pero sería clave una alianza con las universidades. Hay mucho potencial de investigación que no se está utilizando y que podríamos articular.

“Hay una soledad a nivel de recursos pero no de apoyos o de redes que se puedan articular”

P: ¿Os sentís un poco solos? El gobierno central ni está ni se le espera y la Junta de Andalucía destina un 0,007 de sus más de 31.000 millones al sector del libro. ¿Podéis afrontar todos los proyectos en soledad?

R: Solo nunca se puede hacer nada, eso es una entelequia. Sé que ahora mismo la situación está muy complicada, tanto a nivel estatal, por la situación política que arrastramos, como a nivel autonómico. Es verdad que es difícil sacar recursos para esto. Pero, aunque a nivel económico nos sintamos muy solos, el Centro Andaluz de las Letras está muy presente o, por ejemplo, la Dirección General del Libro también está trabajando con nosotros, de la mano. Hay una soledad a nivel de recursos pero no de apoyos o de redes que se puedan articular. Claro que nos gustaría que hubiera mucho más presupuesto destinado a esto…

P: Pero ¿vais a pedir un papel más activo?

R: Hombre, la idea es que sí. De hecho, están implicados en el Plan Integral de Fomento de la Lectura porque no tiene sentido que lo impulsemos desde Sevilla y nos miremos el ombligo nosotros. La idea es que se haga extensivo.

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Uno de los principales cambios que están impulsando es la colaboración y la conciencia de generar bienes comunes FOTO: PEPA PONCE

P: ¿Qué autoevaluación realizáis de vuestro trabajo?

R: Mira. Yo soy supercrítica, la verdad, y tengo la sensación de que estamos avanzando, de hemos hecho muchas cosas, pero que no terminan de cuajar. Me dice la gente en el sector que se está trabajando, que están notando cambios, diferencias, pero estoy acostumbrada a un ritmo muy rápido y me da la sensación de que no avanzo todo lo rápido que quisiera.

Lo que sí creo es que se están poniendo las bases para que las cosas cambien y es muy importante la planificación en este sentido, sobre todo, cuando ahora mismo no hay tantos recursos y cuando necesitas establecer muchas redes. Planificar y no perderte por los callejones que te vas encontrando o por los problemas que encuentras a diario.

“Estamos acostumbrados, y un poco adormecidos, a encontrarnos con la administración como traba o que la empleo para mi bien, y hay poca conciencia de generar bienes comunes, que haya ese retorno colectivo”

P: ¿Te ha sorprendido encontrarte con tantas lagunas?

R: Sí. Sí, sin ambages. Pero ahí está el verdadero reto. Entiendo que tengo algo de masoquista, me gustan mucho los retos. Y la base de todo esto no está en hacer un festival más, un festival menos, una feria del libro más, una feria del libro menos. El verdadero reto y el verdadero trabajo que tenemos por delante es transformar la manera de gestionar en la administración. Creo que esa es la clave para que esto sea una herramienta que la gente quiera acercarse y nos emplee. La energía tiene que venir de la ciudad y nosotros tener un papel mucho más de acompañamiento de los procesos, ser herramientas. Ese es el verdadero cambio pero es un cambio de mentalidad porque implica una corresponsabilidad.

No podemos tener un rol paternalista, siempre decir lo que hay que hacer y de qué manera. Si tú me dijeras ¿qué te gustaría conseguir?, te diría que ese cambio, que nos hayamos convertido en una administración abierta, transparente y que haya esa corresponsabilidad. Eso significa agitar mucho a la gente porque estamos acostumbrados, y un poco adormecidos, a encontrarnos con la administración como traba o que la empleo para mi bien, y hay poca conciencia de generar bienes comunes, que haya ese retorno colectivo. Ahí es por dónde hay que trabajar.

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