El Esqueleto: ¿Biblioteca de actuación preferente?

¿Se puede hablar del día a día de la Biblioteca El Esqueleto del Polígono Sur sin enumerar la lista de problemas a solucionar, los inmediatos y los de fondo, y sin plantearse preguntas con múltiples respuestas, como qué papel puede jugar una biblioteca en situaciones de exclusión social?

POR Sonia Domínguez / SEVILLA, 22 FEB 2016

En casa la lectura es diaria, da igual que sea sábado o domingo y claro, nos quedamos sin libros. En mi casa siempre hay libros de la biblioteca”.

Quien habla así es María Cruz Íñigo, una vecina de Las Letanías que no necesita emplear palabras grandilocuentes para explicar porqué trata de inculcarles a sus hijos de 8 y 5 años el hábito de la lectura, para lo que recurre habitualmente a la Biblioteca El Esqueleto.

En el contexto en el que están creciendo sus hijos -paro, inseguridad ciudadana, degradación urbanística, absentismo escolar y un largo etc-, las veleidades sobre si leer sirve o no para algo, desarrolla la imaginación o produce felicidad, quedan aparcadas. Sobran. Leer no es opcional. Es una necesidad.

La lectura es muy importante”, afirma con una sonrisa, mientras levanta los hombros, “y más para los niños. Es increíble lo que aprenden”. 

María es un rostro, un caso apenas, entre las cerca de 50.000 personas que se estima que habitan en los seis barrios del Polígono Sur de Sevilla (Antonio Machado, La Oliva, Paz y Amistad, Murillo, Las Letanías y Martínez Montañés). Pero es un caso excepcional para El Esqueleto.

Entre sus 3.126 socios actuales, ella es una de las 464 usuarias que durante 2015 hicieron uso del servicio de préstamo, tanto de libros infantiles como de adultos. Es más. Es una de las 40 usuarias fieles y convencidas, que lo hace con más regularidad.

Por su implicación personal y su fe bibliotecaria, los técnicos Daniel Fernández Rutkowski y Miguel Ángel Garfia tratan de cuidarla, ante la imposibilidad de ofrecerle más recursos. ¿Cómo? Rebuscando entre la colección, personalizando sus recomendaciones, recurriendo al préstamo entre bibliotecas e intentando programar actividades específicas para familias lectoras.

¿Es suficiente?

Es frustrante”, dice Daniel.

La elocuencia de los números

Contar la realidad de esta biblioteca supone hablar de una apuesta a medias.

La Pequeteca es una de las actividades con los prelectores. FUENTE: BLOG EL ESQUELETO

La Pequeteca es una de las actividades con los prelectores / FOTO BLOG EL ESQUELETO

Es cierto que fue una de las primeras bibliotecas de barrio que abrió en Sevilla, en 1992 y en el centro cívico del mismo nombre, en una zona que carecía (y sigue careciendo, pese a los esfuerzos) de todo tipo de infraestructuras públicas y privadas. Pero también lo es que los problemas comunes que afectan a todas las bibliotecas de la Red Municipal se agravan todavía más en un entorno como el del Polígono Sur, donde el analfabetismo afecta a un 50% de la población y la pobreza extrema a un 20%, sobre todo en áreas todavía declaradas de exclusión, como Martínez Montañés.

Los políticos deberían procurar que en los barrios donde vive la gente más pobre, la crisis no afectara a los servicios públicos, que no hubiera restricciones ni de personal, ni de presupuestos, ni de programas. En estos barrios ya hay muchas deficiencias y se parte con desventaja en prácticamente todo. Por eso, deberían mantenerse todos los servicios públicos que ya hay y, cuando pase la crisis, seguir cubriendo las deficiencias que aún quedan”, explica Daniel Fernández.

No ha sido así durante los últimos cuatro años, en los que menos personas, con muchísimo menos dinero para fondos y actividades han tenido que esforzarse más para adaptarse a las necesidades del día a día de estos barrios.

Los préstamos descienden pero las visitas aumentan y ha cambiado la función principal de la Biblioteca: de la lectura a la información

Que una biblioteca municipal haya tenido un presupuesto anual de 800 euros para incorporar 50 novedades a su catálogo (30 infantiles y juveniles y 20 de adultos) es una realidad que roza el absurdo pero, en el caso de El Esqueleto, es todavía más sangrante porque las posibilidades de acceder a los libros son escasas, por no decir prácticamente inexistentes.

Donde la administración ha fallado, las donaciones ciudadanas han aportado 422 libros y dvd’s.

Hay cierta sensibilidad, incluso entre gente que ni es socia de la Biblioteca, pero por muy buenas que pudieran ser las donaciones, no estamos seleccionando lo que realmente demanda el usuario”, opina Miguel Ángel Garfia.

Si alguien se pregunta qué efecto ha tenido el progresivo descenso presupuestario practicado por el anterior gobierno de Juan Ignacio Zoido (PP), los números son elocuentes: mientras que en 2013 realizaron 9.787 préstamos, el año pasado finalizó con 5.811 préstamos.

“Ahora mismo lo prioritario es dar información a la comunidad, atender a la gente que no sabe hacer un currículum, pedir una cita previa, conseguir un certificado”Daniel Fernández

Pero, además, estos años de crisis económica y de transformación tecnológica han llenado las bibliotecas de usuarios con otro tipo de demandas. En El Esqueleto han podido comprobarlo en primera persona.

Ante la falta de novedades, nos hemos ramificado todo lo posible y hemos convertido en prioritario lo que era secundario. Ahora mismo lo prioritario es dar información a la comunidad, atender a la gente que no sabe hacer un currículum, pedir una cita previa, conseguir un certificado”, comenta Daniel. “En este barrio es básico que haya gente que ayude a otra gente a resolver los problemas con la administración de todo tipo”.

En esta atención radica el aumento de visitantes a lo largo del año pasado: de 20.918 en 2014 a 22.186.

Una de las razones de este incremento ha sido el cierre del Centro de Orientación y Dinamización para el Empleo (CODE), que operaba en el Polígono Sur hasta marzo de 2015.

La gente del bario que tienen dificultades con el uso de ordenadores han acudido a la biblioteca para que les ayudemos con el curriculum (69 personas),  para pedir cita previa con organismos oficiales, como el paro, la seguridad social, hacienda o el empadronamiento (728 consultas), el envío de emails o la impresión y escaneo de documentos oficiales (427 hojas)”, según los registros de Daniel.

Otra razón es que son la única red wifi de uso público que, por ahora, hay en toda la zona. Hay otra instalada, que todavía no ha empezado a funcionar.

Durante 2015, tuvieron 9.269 sesiones de internet en los cuatros ordenadores, y las estadísticas ofrecen otras medias diarias: entre 10 y 12 personas han ido sólo a recargar sus aparatos, para las que han aumentado el número de enchufes de electricidad, y entre 15 y 20 han acudido para conectarse al wifi.

Los técnicos se convierten en traductores entre las necesidades de los usuarios y la burocracia de la administración

Los técnicos se convierten en traductores entre las necesidades de los usuarios y la burocracia de la administración

Mientras que las mañanas discurren tranquilamente entre las actividades con los escolares y la ayuda en la información, por las tardes los técnicos bibliotecarios se convierten en vigilantes. La biblioteca se puebla de adolescentes que, en ocasiones, crean problemas de seguridad.

Muchas tardes cojo la silla y me siento en la sala de lectura para controlarlos o si no, se desmadran completamente. Dejo mi trabajo y me dedico a vigilar porque se van animando, se van gamberreando. Les gusta enfrentarse con un adulto para ver hasta dónde aguanta y, a veces, tenemos que expulsarlos cuatro o cinco veces la misma tarde”, cuenta Daniel.

Quizás harían falta mediadores sociales por las tardes, gente del barrio que conozca la situación y que los motive de otra manera porque los conocen a ellos y a sus familiares. Hemos observado que esto retrae a esas familias con niños que pudieran venir a hacer uso de la biblioteca”, considera Miguel Ángel.

Para confirmarlo, Daniel le pregunta a María si le da miedo traer a sus hijos por las tardes.

Claro, por eso vengo yo por las mañanas. Ni hablar. Me da miedo la calle y cómo está ocupada la biblioteca”, contesta María. Ella les habla de la biblioteca popular de la Asociación Familiar La Oliva, que, tras un proceso de renovación, está consiguiendo captar la atención de los más pequeños.

Después de las actividades extraescolares, van muchos niños allí. Es muy libre, tienen sillones para que se sienten los niños, alfombras por el suelo, y les ayudan con los deberes, pueden pintar y, a veces, organizan juegos. Te prestan los libros todo el tiempo que necesites”.

¿Qué pensáis sobre este tipo de iniciativas?, les pregunto a los dos técnicos.

Ojalá hubiera cuarenta como esa”, asegura Daniel.

Eso mismo podríamos hacerlo nosotros aquí pero es complicado”, añade Miguel Ángel.

“Hacemos lo que podemos”

Daniel Fernández se incorporó a El Esqueleto en 2009 y Miguel Ángel Garfia en 2012. Esa fecha marca varios hitos.

El primero fue la decisión de encauzar sus esfuerzos en la creación del hábito lector en la infancia. Desde entonces, la mayor parte del (mínimo) presupuesto la destinan a comprar material para ellos. También intensificaron sus líneas de colaboración con los colegios e institutos, no sólo con la ayuda en la organización y mejora de las bibliotecas escolares, sino también con préstamos colectivos, con libros electrónicos y lotes de libro en papel.

CEIP Andalucía

La Biblioteca Fantasía, del CEIP Andalucía, ha sido una de las que han ayudado a organizar

Miguel Ángel señala que “nos falta cooperación real, incluso con los centros educativos. Son muchos colegios en la zona, muchos niños, no hay posibilidad de hacer un seguimiento. A lo mejor vienen un día y ya no vuelven hasta el año próximo. Mi ilusión siempre ha sido coger, por ejemplo, a un curso desde primero y trabajar conjuntamente con los centros educativos y con las familias, con lo difícil que también es, conforme van avanzando los años”.

Además, sería necesaria una mayor inversión en bibliotecas escolares, que garantizase que el funcionamiento de estos espacios no dependa del voluntarismo de los profesores convencidos (o no) de su importancia, sino de profesionales específicamente contratados para ese fin, como sucede, por ejemplo, en el CEIP Andalucía (financiada con distintos premios y patrocinio privado).

De las 1.260 personas que han participado en las 50 actividades programadas, la mayoría han sido niños con ‘La Fábrica de Cuentos’, ‘La pequeteca’ o ‘La Gymkana Bibliotecaria’. Estas tres actividades las realizan los propios bibliotecarios y se suman a los cuentacuentos y otras acciones de animación a la lectura para las que contratan monitores.

También acaban de estrenar una nueva sección con libros específicos destinada a bebés de 0 a 3 años, la Bebeteca.

La segunda decisión que tomaron fue que reforzarían su papel como centro de información comunitaria.

Tanto en el blog de la biblioteca como en su perfil en Facebook, recopilan toda la información relacionada con el Polígono Sur, que pueda ser de utilidad para sus habitantes.

El Polígono Sur tienen unas características especiales y con la cantidad de administraciones que hay trabajando, no existía un directorio o guía de recursos para saber qué se estaba haciendo. Daniel empezó un directorio y hemos ido completándolo con una bibliografía, que recopila artículos, informes, tesis doctorales y todas las noticias relacionadas con esta zona. Pero llegamos hasta donde podemos llegar”, explica Miguel Ángel.

Actualmente, la Fundación Atenea, que está desarrollando un proyecto de intervención comunitaria intercultural promovido por La Caixa, está trabajando en la elaboración de un estudio general sobre el barrio.

María del Mar Sánchez, trabajadora social, subraya que este proyecto tiene dos líneas: “una objetiva, que recopila todos los documentos que existen sobre el barrio, y otra subjetiva, donde reunimos las opiniones y percepciones de las personas que viven y trabajan aquí. La Biblioteca ha sido un apoyo muy importante, han colaborado mucho y son muy activos en este sentido”.

El tercer hito de la Biblioteca, involuntario, lo marcó que cada proyecto o cada idea tendrían que llevarla a cabo ellos dos solos porque ésta es una de las bibliotecas afectadas por el déficit de personal y que cierra por las tardes una semana al mes.

Con las actividades estás creando expectativas que luego no puedes cumplir porque la biblioteca cierra. Por mucho que invirtamos en actividades culturales en la Biblioteca, la verdadera animación a la lectura es que contraten a otra persona para que podamos abrir por las tardes”, matiza Miguel Ángel.

Con la llegada del equipo socialista al Ayuntamiento de Sevilla, se anunció que se cubrirían las dos vacantes existentes actualmente. Una, para El Esqueleto. Y otra, para la Biblioteca Felipe González. El director de la RMBS, Federico Medrano, ha confirmado que la incorporación se producirá de forma inminente. El trámite está ya en Recursos Humanos.

Una apuesta a medias

Las medidas anunciadas por el PSOE, que todavía están pendientes de aprobación del presupuesto para 2016, aliviarán algunos de los problemas más inmediatos de El Esqueleto, que tendrá mayor margen de acción para programar actividades y adquirir libros y películas, acorde con las necesidades de sus usuarios.

Pero, de fondo, seguirá coleando el desfase entre las necesidades reales y su dotación.

Vistas desde la azotea de la residencia Flora Tristán

Panorámica del Polígono Sur, desde la azotea de la residencia Flora Tristán / FOTO FUNDACIÓN ATENEA

En un contexto en el que la mayor parte de la población ignora qué servicios puede prestar una Biblioteca, en el que la brecha digital intensifica la desigualdades, y donde ni la lectura ni la cultura son preocupaciones cotidianas de sus habitantes, no sólo debería haber más infraestructuras bibliotecarias, sino que sus trabajadores consideran que El Esqueleto debería ser declarada de actuación preferente, aumentando la dotación de presupuesto y de personal y permitiendo desarrollar proyectos a largo plazo, que impliquen a las distintas instituciones y asociaciones que actúan en sus barrios. 

“Necesitamos más cooperación real. Tendríamos que sentarnos todos los colectivos implicados y diseñar programas con su presupuesto. No con voluntarismo, sino con presupuestos detallados”Miguel Ángel Garfia

Daniel Fernández está convencido de que es la única forma de conseguir subir el escalón de diferencia que hay, no ya con la media lectora a nivel nacional, sino con la sevillana.

Hay un déficit cultural enorme en el Polígono Sur de Sevilla. Hay que fomentar la educación y el préstamo de libros y películas de forma masiva. Estamos como estaba España en los años setenta. Necesita una inversión y un esfuerzo como el que se hizo entonces”.

Necesitamos más cooperación real. Tendríamos que sentarnos a la mesa los bibliotecarios, los profesores, el Comisionado del Polígono Sur, los servicios sociales. Sentarnos todos los colectivos implicados y diseñar programas con su presupuesto. No con voluntarismo, sino con presupuestos detallados”, enfatiza Miguel Ángel.

De momento, no será así. Federico Medrano, director de la RMBS, confirma que la filosofía es tratar a esta biblioteca igual que a la de San Julián o a la de Bellavista, por ejemplo, aunque admite que las distinciones sí pueden venir por la línea de actividades. Es decir, cuando los presupuestos acompañen, se podrán considerar “medidas especiales para actuaciones especiales”.

Quizás sería bueno preguntarse qué papel puede jugar una biblioteca en entornos de marginación social y si realmente las bibliotecas van de democracia, cohesión social y convivencia.

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  1. Daniel Fernández Rutkowski

    Soy Daniel Fernández Rutkwoski: hoy mismo, día 22 de febrero, estamos recibiendo llamadas de varias personas particulares y empresas que han leído este artículo y se han ofrecido a donar a la biblioteca numerosos libros y películas. Les damos las gracias y una vez más comprobamos que donde no llega la administración, llegan los corazones generosos.

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