El viaje de la extravagancia al caos

¿Qué lugar hay entre la gran superficie, impersonal e idéntica a otras en otras ciudades distintas, y la pequeña librería con personalidad y selección pero con limitaciones de espacio? 

A esta pregunta ensayarán respuesta algunos de los antiguos socios de La Extra Vagante que, tres meses después de la despedida y con nuevos compañeros de viaje, han conseguido poner en pie un nuevo proyecto más ambicioso, que abre sus puertas este jueves en la calle José Gestoso.

Se trata de Caótica, un “espacio cultural y de intercambio humano”, vertebrado por el libro y que se basará en la conjugación de tres factores: espacio, fondo y vínculo.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 17 ABRIL 2017

Si hubiera podido elegir, nada hubiera movido a La Extra Vagante Libros de su emplazamiento en la Alameda de Hércules, donde estaba desde 2009. Primero, como pequeña librería especializada en viajes en el número 77 y desde 2012 en el nº 33, como lugar de encuentro.

Pero, ya que la propiedad del local optó por un inquilino que pagase más, la decisión fue apostar por el más difícil todavía. Generar un proyecto que, como dice Joaquín Sovilla, “no ha existido en la historia de esta ciudad”. Establecer una librería de mediana dimensión, sin perder trato humano y vínculo emocional, fortaleciendo la selección y la prescripción.

En resumen. Crear un nuevo espacio cultural, en un edificio de tres plantas con terraza, en otra zona céntrica de Sevilla, con una librería como núcleo central, y en la que poder conjugar ambiente, fondo y vínculo. “En una librería la gente tiene que estar, gustarle el espacio y encontrar lo que está buscando”, destaca Joaquín.

El estudio del arquitecto Carlos Pedraza ha proyectado el local y la imagen corporativa

Así nace Caótica, una cooperativa mixta en su esqueleto administrativo. “Un proyecto vertebrado por el libro, para el fomento de la cultura del libro, que genera espacio cultural y espacio de intercambio humano” en su concepción, tal y como explica Maite Aragón.

El lugar elegido ha sido el entorno de Las Setas. Frente a la calle Regina, que acaba de agruparse en Sevillamola, y la zona conocida como Soho Benita, la calle José Gestoso todavía no ha mutado su tipología de comercio tras la renovación arquitectónica de esta plaza en 2011, excepto por la presencia cultural del Microteatro.

Allí, en el número 8, tras una enorme cristalera a pie de calle, se accederá a partir del jueves a este espacio, que ha sido proyectado por el estudio de Carlos Pedraza. Este arquitecto se empeñó el año pasado en que la Librería Reina Mercedes cumpliese 50 años de vida con su transformación en RM Librería y lo consiguió gracias a la ayuda, precisamente, de estos libreros.

Joaquín explica que “a partir de ahora, no es que digas que aquí va a funcionar una cafetería, una librería y un tercer espacio multidisciplinar. No. La que gestiona, la que vertebra todo el espacio es la librería y, en torno a ella, van todos los compañeros de viaje. Nuestra intención es potenciar la cultura del libro. Vendemos libros y potenciamos la relación con el libro”.

La cafetería es una nueva aventura derivada de El Viajero Sedentario, el café librero de la Alameda de Hércules. En ella habrá programación cultural, presentaciones, todo tipo de actividades, además de libros de segunda mano y préstamo. En sus paredes se lee ya el lema “somos el resultado de los libros que leemos, los viajes que hacemos y las personas que amamos”.

La librería ocupará dos plantas, con un total de 175 metros cuadrados útiles, en la que se prestará especial atención a la narrativa y a la edición independiente, a la novela gráfica y al ensayo, a la poesía y a la literatura en otros idiomas, la revista Jot Down tendrá un lugar reservado, igual que la literatura infantil y la de nuevos adultos.

Estos dos espacios se complementan con una zona expositiva, abierta a otro tipo de manifestaciones culturales y talleres.

“Somos libreros porque no podemos dejar de serlo pero creo que la actitud ante este proyecto es recuperar la función del librero. Que la parte empresa no mate al librero, que lo mata y mucho”

Los últimos han sido meses de emociones, gestiones y reformas. Reuniones, alianzas, ideas y trabajo colectivo. Caótica no nace de la nada, sino que es una evolución tras ocho años de marcada presencia en Sevilla.

Mientras que Joaquín habla de vértigo como principal sensación, Maite prefiere no contestar. Para ella, es la tercera librería que conceptualiza. “Caótica es una oportunidad para desarrollar la idea de librería de otra manera. Somos libreros porque no podemos dejar de serlo pero creo que la actitud ante este proyecto es recuperar la función del librero. Que la parte empresa no mate al librero, que lo mata y mucho”.

Una de las decisiones que han tomado es que haya una persona contratada y encargada cien por cien de la logística y de la gestión interna. Eso permitirá a los tres socios – Maite Aragón, Joaquín Sovilla y Begoña Torres- hacer hincapié en la intermediación en la lectura.

Vamos a intentar dar un salto de calidad como libreros, como prescriptores y como lectores, incluso”, detalla Maite.

“Nos queremos nutrir de la plataforma de lectores que mueve el proyecto. Las recomendaciones que se dan a pie de estantería queremos convertirlas en texto y potenciar la parte de los colaboradores para que haya un blog de prescripciones con mucho movimiento”.

Se establece una relación del librero con el lector a través del texto que recomiendas. Si no funciona, es una mancha que tienes que superar pero, si el vínculo a través del texto recomendado funciona, parece como que el que te ha contado la historia es el librero y no el autor en sí -argumenta-. Y más si después le das un mínimo de humanidad al instante en el que se produce ese intercambio en la librería. El vínculo que se establece es muy potente”.

Prueba de ese vínculo es el modelo de librería participativa que La Extra Vagante implantó en la ciudad, a través de las figuras de los socios consumidores, colaboradores o micromecenas, y que de partida agrupa a más de 50 personas.

Con Caótica, la intención es involucrar a más gente, gracias a una campaña de comunicación sostenida. “Ser socio consumidor es una cuestión de afecto y confianza”, asegura Joaquín.

Un grupo de colaboradores ha invertido el tiempo libre de la Semana Santa en colaborar en la organización del espacio

Claudia Montanari es una de ellas. Durante sus vacaciones de Semana Santa, ha estado ayudando a limpiar, ordenar y colocar libros en las estanterías. Para ella, estos libreros han sido capaces de “construir un discurso que ha convencido a la gente a involucrarse en algo diferente” y no se lo piensa a la hora de echar una mano, tanto en la preparación como en el micromecenazgo. “A Sevilla le hace falta como el comer invertir en proyectos culturales”.

Sevilla y sus librerías

En el relato sin escribir sobre Sevilla y sus librerías, La Extra Vagante marcó en 2009 un punto de inflexión por su personalidad. Pertenece a las librerías que nacieron en plena crisis, sin compras institucionales, con la necesidad de buscar su espacio y de hacer mucho ruido en una ciudad con una insuficiente red de bibliotecas y que concentra la mayoría de sus librerías en el centro.

El sector es distinto que hace quince años, diez años atrás. Hay librerías que llevan establecidas 30 años y que tienen un valor económico porque son propietarias de su espacio. El resto tenemos que estar continuamente tratando de captar nuevos lectores, nuevos clientes”, explica Joaquín.

Si ayudó en su nacimiento a El Oso y su libro, a la configuración de Casa Tomada o a la resurrección de RM Librería, ha sido una voz fuerte ante la pérdida de interés de eventos como la Feria del Libro de Sevilla, la falta de iniciativas del gremio o la necesidad de situar a Sevilla en la hoja de ruta de las pequeñas editoriales de calidad.

En el último informe La lectura en España, Jorge Carrión la citaba, junto a Palas, como ejemplo de librería excelente y para remarcar la necesidad de establecer lazos de colaboración entre librerías de la misma ciudad o región.

Lo hemos intentado y no funciona. Hay dos motivos importantes, dejando Sevilla aparte. Los libreros están en la supervivencia y la supervivencia no deja tiempo para hacer lazos, ni colaboraciones ni nada. Cada librero va a sacar la factura, a llegar a final de mes, en una precariedad tal que no te permite gestionar el futuro con holgura”, dice Maite.

Respecto a la Federación Andaluza de Libreros, parece que tampoco tiene tiempo de hacer nada. También están trabajando desde la precariedad más absoluta y tampoco tienen tiempo igual a dinero para hacer esos lazos y esas alianzas que todos sabemos que la unión hace la fuerza. Todos lo vemos”.

2016 concluyó con una profunda alteración en el mapa de librerías de la ciudad y 2017 también está siendo época de cambios. La apertura de dos locales de la Botica de Lectores en Los Remedios, el regreso de los fundadores de Beta con dos librerías Verbo y la propia apertura de Caótica suceden mientras acaba de crearse en el seno del gremio autonómico una Asamblea de Librerías de Sevilla, está en el aire la renovación en el equipo de dirección de la Feria del Libro y se está rediseñando la política municipal de fomento de la lectura, en la que participan las librerías.

Mientras los ritmos, las dinámicas y los proyectos se van ajustando, estos libreros son, junto al CICUS y a Jot Down, los organizadores de Bookstock, un encuentro de fin de semana de editoriales independientes que este año tendrá su segunda edición en otoño.

Cambiaremos la fecha hacia octubre, con la esperanza de que sea más potente. Lo que demostró la primera edición es que había una necesidad y un apetito por la actividad, con un público joven”, adelanta Maite.

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