“Cada vez hay más periferia en la edición”

Todavía faltan cuatro editoriales por participar en el ciclo de lecturas Sofá Cama, organizado por la librería La Fuga y coordinado por la escritora Aurora Delgado, pero impera la sensación de que la selección ha sido acertada; las propuestas, interesantes y con buena participación.

Estos encuentros no sólo han dado pie a intercambios de impresiones entre lectores, sino también al acercamiento de visiones entre editoriales, como el que aquí se propone entre Laura Sandoval de Hoja de Lata (Asturias) y Cecilia Ojeda de Maclein y Parker (Sevilla). 

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 25 ABRIL 2017

PREGUNTA: Ambas editoriales nacieron en 2013, no sé si en parte como hijas de la crisis. ¿Se puede hablar del mundo de la edición sin que suene a lamento?

Laura Sandoval (Hoja de Lata): En nuestro caso, definitivamente sí. El desempleo nos empujó a crear Hoja de Lata. Era un proyecto que siempre habíamos soñado pero el paso final lo dio la falta de perspectiva laboral. Éramos muy conscientes de dónde nos metíamos, sabíamos que no era un camino fácil y cuál era la situación. Como empezamos a publicar en la época más dura, no tuvimos el bajón que tuvieron otras que estaban ya consolidadas y que dicen es que antes. Nosotros el antes no lo vivimos. Empezamos ya picando piedra. Por eso somos optimistas. Hemos ido poco a poco y no nos lamentamos.

Cecilia Ojeda (Maclein y Parker): Lamentaciones ninguna. Muchas veces pensamos que esto se nos está yendo de las manos pero que así sea porque lo que nos movió no fue tanto la necesidad económica sino la personal, las ganas de hacer algo por nosotros mismos, de montar un proyecto que nos ilusionara. Antonio Abad y yo habíamos trabajado juntos en una revista cultural y teníamos ese empeño de trabajar en el mundo de la cultura, del libro. Vengo del periodismo, que está todavía más agotado que el tema editorial, y no teníamos cuerpo para meternos otra vez en un proyecto similar. Como trabajaba de librera, pensamos, venga, es el momento de lanzarnos. Fue en el año 2013, un año bastante duro.

“Nuestro catálogo se basa en gente que tiene talento, que escribe muy bien, que ilustra muy bien y que no tiene oportunidades”Cecilia Ojeda, Maclein y Parker

P: ¿Editáis aquello que no se encuentra en el mercado?

CO: No es tanto que no lo encontremos en el mercado como que tenemos unos gustos muy marcados. Editamos gente novel o que tiene poco publicado, salvo un par de excepciones. Las grandes editoriales se dedican a los nombres consagrados pero hay mucha gente que quiere publicar y que tiene calidad. Nuestro catálogo se basa en gente que tiene talento, que escribe muy bien, que ilustra muy bien y que no tiene oportunidades. Es como el que va a una entrevista de trabajo y le preguntan ¿experiencia previa? Y como no tiene, no le contratan. Nuestra vocación es publicar a gente que no tiene oportunidad en los sellos grandes y construir un catálogo a nuestra medida, a nuestro gusto lector.

LS: Coincido con Cecilia. No era tanto no encontrar, sino la motivación por la hornada de gente, el grupo Contexto y otras editoriales, que sí empezaron realmente ese pequeño surgimiento de publicar cosas que no se veían. Es lo que nos gusta. Encajamos en esa línea y queremos aportar por ahí.

P: Hoja de Lata tiene ahora varias líneas en su catálogo.

LS: La colección principal es de narrativa, Sensibles a las Letras. Empezamos la colección de ensayo, que se llama Mecanoclastia, la destrucción de la máquina, pero la dejamos aparcada porque no le encontrábamos una línea. La filosofía de la editorial la redactamos cuando ya llevábamos diez títulos porque hasta ese momento no sabíamos muy bien por qué somos así. Como el ensayo no encajaba, lo paramos. Pero el semestre que viene lo vamos a relanzar porque hemos fichado, entre comillas, a David Becerra, joven universitario que está en Bélgica y es autor de La guerra civil como moda literaria. Le dijimos que si quería ser director de la colección de ensayo y nos está proponiendo unos títulos muy chulos.

Desde territorios distintos, y con ópticas diferentes, Cecilia Ojeda y Laura Sandoval coincidieron en varios puntos de vista / FOTOS: PEPA PONCE

P: Maclein y Parker también se lanza al ensayo en septiembre.

CO: Sí, sí. Va a estar muy medido y centrado en el ensayo artístico. Nos lanzamos con Lorca y el Romancero Gitano. Es un proyecto súper loco. Viene de alguien que está haciendo una tesis doctoral sobre Lorca, sobre la conexión del Romancero Gitano con la mística española. El libro tiene una parte narrativa, ensayística y otra parte de teatro. Cuando supe de la existencia del libro me eché las manos a la cabeza pero, cuando lo leí, fue un gustazo. Sabemos que nos van a caer palos pero estamos tranquilos. Tenemos los parabienes de la Fundación Lorca y puedo decir que está hecho con el máximo respeto y la máxima documentación, y con una pasión que a mí me sorprende. Lo defiendo por el mundo. Otra cosa es cómo se vaya a vender.

LS: Nosotros no dejamos de publicar nada porque creamos que no va a vender ni uno. Ya encontraremos maneras. Cada libro tienes que pensar por dónde lo encauzas promocionalmente.

“Cuando un libro nos llama es porque seguramente, en su momento, quiso decir, contar o desmentir algo. A casi todos nuestros libros se les ve el plumero por ahí”Laura Sandoval, Hoja de Lata

P: La literatura de Hoja de Lata es bastante comprometida y para Maclein y Parker una de las palabras de 2017 es compromiso. ¿Por qué?

LS: Igual es que queremos estar dándonos cuenta de nuestro momento y, a ser posible, enterarnos de lo que pasó en otros momentos. Los títulos queremos que hablen en ese sentido. No tanto porque nosotros busquemos esa línea tan marcada pero sí. Cuando un libro nos llama es porque seguramente, en su momento, quiso decir, contar o desmentir algo. A casi todos nuestros libros se les ve el plumero por ahí. Aunque aparentemente digamos esto es literatura pura y dura, bueno, sí, pero son autores que buscaban decir, no solamente contar con palabras bonitas, sino contar su mundo o por qué no estaban de acuerdo con ese mundo.

CO: Nuestro catálogo no es tanto de compromiso social como literario. Me interesa mucho el compromiso del autor con su obra y con la literatura. No me vale alguien que quiera publicar por publicar, que su único afán sea estar impreso en letras de molde, sino que el autor aporte y esté comprometido con eso que dice. Las editoriales independientes somos un poco el motor de eso que está soterrado, que parece que no existe, que son nombres desconocidos y sin embargo sigue siendo cultura. Para mí ese es el matiz de la palabra compromiso.

“Lo que más nos perjudica de estar fuera del eje Madrid-Barcelona es la difusión de los medios de comunicación. Pero, a la hora de la independencia, es fundamental porque no estás metido en un circuito que está un poco viciado”Cecilia Ojeda

P: ¿Y cómo es trabajar desde la periferia? Porque tanto Asturias como Sevilla no dejan de ser periferia en este mercado.

LS: Cada vez hay más periferia en el mundo de la edición. Madrid y Barcelona continúan siendo plazas claves, son sitios a los que tienes que ir recurrentemente pero, si te fijas, hay un montón de editoriales chiquitinas en Cáceres, en Zaragoza, en Sevilla, en Córdoba, en Asturias. Hoy en día, con las nuevas tecnologías, se está muy bien en la periferia. Algunas veces nos preguntan ¿cómo es que no vais a Madrid? No tenemos ninguna intención de ir a Madrid. La parte mala es que haces más esfuerzo de desplazamiento, la parte buena es que estás más tranquilo, a tu aire, y puedes suplir muchísimas cosas con el mail, con el teléfono, con el skype. La balanza nos sale positiva.

CO: Estoy de acuerdo contigo, Laura. Lo que más nos perjudica de estar fuera del eje Madrid-Barcelona es la difusión de los medios de comunicación. Eso te deja muy fuera de juego. Pero, a la hora de la independencia, es fundamental porque no estás metido en un circuito que está un poco viciado, el camino está muy trillado. Estando fuera lo puedes ver con más distancia y crearte tu propio camino. Es una ventaja muy grande. Creo que la desventaja es por el tema de la prensa pero incluso aquí, en Sevilla, nos hacen poco caso.

LS: Es verdad que al principio no estás para nada en el mapa pero creo que se puede picar piedra por ahí. Con algunas redacciones, a costa de ser pesados, ha habido un avance. Ahora ya te empiezan a considerar un poquito más, no les suenas tan a chino. Y eso es a base de picar piedra, de tener morro. Morro no. ¿Cómo no vais a ir con un ensayo de Lorca a Babelia? Hay que ir. Claro que sí.

“A cada libro le tienes que buscar su cojín, su empuje. Ser editor es ser también un comunicador al 50%”Laura Sandoval

P: De todas maneras, en el Bookstock se puso en duda la relación directa entre aparecer en prensa y las ventas y, en cambio, se decía que era más importante la prescripción del librero.

LS: Eso es verdad, al margen de que puede haber periodistas concretos, o suplementos culturales concretos, que sí tengan un especial tirón. El libro que más difusión ha tenido nunca fue el ensayo Días de fuga, que se vendió fatal. Mucha gente leyó las críticas pero no le interesó lo suficiente como para ir a comprarlo y, luego, hay periodistas como Gregorio Morán de La Vanguardia que te hacen vender 200 ejemplares de golpe. Aún así, nosotros confiamos mucho más en el poder de prescripción de los libreros, es muchísimo más importante.

A cada libro le tienes que buscar su cojín, su empuje. Con Estirpe, por ejemplo, que es de un autor sardo, un libro en el que confiamos muchísimo, la estrategia fue dar ejemplares a la distribuidora para regalarlo a los libreros porque si vas con ese libro a los medios te lo comes y estamos muy contentos con la distribuidora. En cambio, con Luisa Carnés nos llamaban porque es noticiable. Cada libro tiene un camino diferente. Ser editor es ser también un comunicador al 50%.

CO: Salir en los medios no te garantiza venta. Son casos muy puntuales, o ahora con las redes sociales, que alguien que tenga un millón de seguidores y diga: este libro es estupendo…

LS: O que tú ya seas Siruela, Impedimenta…

CO: Sí, claro. Pero no te garantiza tirón. Sí creo en el poder de la prescripción porque, además, soy librera y sé cómo funciona. Hace poco vinieron las editoras de Periférica y de Errata Naturae para traer la nueva coedición, Regreso a Berlín, y me lo he leído. Pues ya lo estoy recomendando. Porque me ha encantado, porque me lo vendieron muy bien y porque fueron encantadoras. Esa parte es fundamental. Nosotros empezamos sin distribuidora, íbamos con nuestro carrito llevando los libros de librería en librería…

LS: Eso es duro.

CO: Ahora tenemos distribución en Andalucía y en Extremadura. Ellos se encargan de llevar los libros pero nosotros seguimos yendo a las librerías para regalarles un ejemplar y decirles: oye, pues es nuestra nueva apuesta en poesía, por ejemplo. Si no, el librero hace así, lo mete en la estantería, se acaba el ciclo del libro y se acaba. Porque lo siguiente es que, al cabo de tres, seis meses, vuelve a ti con una devolución. Otra cosa buena que nos está pasando es que los libreros nos recomiendan como editorial a autores que quieren publicar. Nos ha pasado con Un gato en bicicleta, Palas y la antigua La Extra Vagante. No sólo los venden y los muestran de una forma bonita, sino que nos recomiendan para publicar.

No consideramos que nuestra competencia sean los libros que están en las librerías, sino que es previa, en el fichaje de buenas obras y buenos autores. Ahí sí nos tenemos que adelantar. ¿Cómo hacéis vosotros ese trabajo? Porque se edita mucha literatura extranjera y no sé qué clase de lucha hay.

LS: Todavía no hemos entrado en lucha. Sí que estuvimos una vez a punto de entrar en una puja pero no lo hicimos. Lo que sí sucede es que te llegan propuestas de traductores scouts, que son especialistas en un determinado tipo de literatura, y mandan sus propuestas a editoriales afines. Ahí sí hemos pensado; ostras, estoy viéndolo a la vez que otras. Pero todavía no nos ha pasado no haber mirado algo a tiempo, perderlo y arrepentirnos. Tarde o temprano nos pasará porque somos un círculo cerrado, los traductores y las agencias literarias lanzan la pelota a todo el mundo.

Igual es que no queremos entrar en esa lucha. Las únicas ferias a las que hemos ido son de exportación, no de derechos, porque ese mercado es muy frenético, comprar sin haber leído.

Los organizadores de Sofá Cama, Luis Gallego y Aurora Delgado, junto a los integrantes de ambas editoriales / FOTO: PEPA PONCE

P: ¿Qué valoración hacéis de un ciclo como Sofá Cama?

LS: Nuestra experiencia ha sido estupenda, tanto por la afluencia de gente, como por la participación. Es verdad que las valoraciones fueron buenas pero la gente hizo aportaciones muy interesantes, sacaron mogollón de temas. La elección de Luis fue estupenda, del libro y del catálogo. Todo flores. Hasta nos alojó en su casa. Con ganas de repetir las veces que haga falta.

CO: Yo, que soy súper fan de Nórdica, de Hoja de Lata, de Jekyll&Jill, pues imagínate… estoy con los grandes… Es un chute de autoestima. Significa que el librero aprecia nuestro trabajo y quiere que estemos en su casa. Nos supone un respaldo brutal de una librería y de proyección, porque te conoce gente y otros compañeros de editoriales.

LS: Eso también es importante

CO: Conocer a la gente, compartir proyectos y penas, me parece fundamental. Nos la hemos jugado mucho con Extraordinarium. No es un novela, son relatos, con un toquecito kafkiano en algunos aspectos, es un libro ilustrado. Nos parecía interesante para mostrar nuestra labor de editores, nuestra perspectiva. Es una apuesta arriesgada.

LS: Es un club avezado, ya acostumbrado. Os irá bien. Con el libro que siempre ha gustado más a todo el mundo, Cartas de una pionera, fui una vez a un club de lectura, yo sola, además, y me lo pusieron fatal, con una saña, todo horroroso… Y no pasa nada.

P: ¿Tenéis mucha relación con las bibliotecas en Asturias? Porque aquí no la hay.

LS: Como todo, lo vas construyendo poco a poco. Ahora más. Por el sistema de bibliotecas, cada una compra lo que quiere y hace tiempo que sus presupuestos son bajos. Pero lo que sí intentamos es reunirnos, mostrarles un catálogo, enseñarles, para que apoyen un poco la edición de la zona. A raíz de participar en la organización de la Feria del Libro de Gijón se estableció una comunicación más personal, se naturaliza todo un poco más. Cada vez que sale una novedad les mandamos información sobre la ficha de lectura, notamos progresivamente bastante presencia.

Lo que sí hicimos fue una iniciativa muy bonita con seis editoriales jóvenes, un poquitín en la misma línea, que nos constituimos en asociación para paliar el vacío ante la inexistencia de gremio. Se llama Club de Editores al Margen y, por nuestra cuenta y riesgo, en verano, que es una época muy mala, decidimos montar la Fantabulosa feria del libro itinerante. Consiste en hacer cuatro o cinco paradas en sitios de costa asturianos, desembarcar allí un día con nuestras propias carpas, lo único que pedíamos era la cesión del espacio, si querían que aportaran alguna actividad y a poder ser que tuviéramos relación con el bibliotecario local. Donamos un libro de cada editorial y la idea era hacer red de editoriales con bibliotecarios para que la gente nos conozca. La verdad es que fue estupendo. Eso no es cuestión de dinero. En Asturias, vamos remando hacia el mismo sitio.

CO: Creo que ese tipo de iniciativas en sitios pequeños funciona mejor. En Sevilla hay algunos intentos de colaboración, que desencadenaron en el Zoco de Libros, pero todavía no sabemos si fructificarán.

P: En ambos casos, sois dos personas en la editorial. ¿Qué aporta cada quién, hay una visión femenina?

CO: No hay una visión femenina y masculina, sino más bien una visión literaria y de librera, y otra más amplia, de estrategia global, poesía e ilustración. Antonio diseña, y yo soy la lectora. Yo digo qué publicamos y él, cómo y cuándo.

LS: Vosotros lo tenéis más fácil, de diseño no controlamos ninguno de los dos y los dos queremos pegarnos para que el catálogo sea así y así… Del bagaje previo que cada uno traía, si bien hay una filosofía común profunda, en la superficie es bien diferentes. Podemos sacar El buitre, que es una novela negra de negros ambientada en un gueto, y al mes siguiente La señorita Pyn dispone, muy british. Como lectora, si una editorial tiene una línea muy marcada, que saca siempre libros similares o de una misma nacionalidad, tardo en volver. Me gusta variar. Ahí nos reconocemos. Dentro de una filosofía común, saber variar.

Comenta