Cómo ser pequeño y adaptarse a la tecnología (I)

En la pasada edición de la Feria del Libro, la veterana Librería Palas recibió un premio «por mantenerse como referente de librería cercana y especializada, tradicional y, a la vez, adaptada a los nuevos tiempos». Adaptación que, en este caso, se refiere a una página web de venta online, lanzada en 2014, en un intento de no quedarse al margen de los cambios que las tecnologías de la información han supuesto para el sector del libro.

Mientras que la tecnología llegaba a estos pequeños negocios para agilizar sistemas de trabajo, calaba más profundamente en la sociedad, transformando radicalmente los hábitos de lectura y de escritura, de compra y de consumo de contenidos. De comunicación. Y revolucionando, es sabido, al sector del libro, que arrastraba problemas estructurales y capeaba como podía la crisis económica.

Los ciudadanos gastan hoy en libros un 36,45% menos que en 2006 y un 35% de los encuestados por el Centro de Investigaciones Sociológicas sobre hábitos de lectura asegura no leer «nunca» o «casi nunca».

El último informe sobre el estado de la cultura en España, titulado «La salida digital», señala que el sector se encuentra ante «un desconcertante y doloroso proceso de reconversión industrial». Para la Fundación Alternativas, la situación es muy compleja debido a la coincidencia de «una industria editorial en reconversión, una distribución incapaz de avanzar en una concentración más que necesaria y un canal librero abandonado a su suerte. Y todo ello con unas políticas públicas de apoyo manifiestamente mejorables».

¿Sevilla es ajena a esta realidad? Aunque no hay datos concretos o informes económicos que lo corroboren, ni prospecciones de futuro que planteen posibilidades, el sector se está moviendo.

Para Édere Comunicación, agencia especializada en el sector editorial, «hoy son pocos los que rechazan de plano la necesidad de adaptarse a los cambios tecnológicos aunque sí es verdad que son muchos los que tienen prejuicios, miedos o toman caminos equivocados en esa adaptación».

Pero, ¿qué está pasando en Sevilla? ¿cómo afrontan las pequeñas empresas de la ciudad esta adaptación?

Record Sevilla ocupa ahora el espacio dejado por la librería Birlibirloque en la calle Amor de Dios

Record Sevilla ocupa ahora el espacio dejado por la librería Birlibirloque en la calle Amor de Dios

Los signos más visibles son que, en el último año y por distintos motivos, los lectores sevillanos se han quedado sin librerías como Repiso, Birlibirloque y se ha producido un intento fallido de traspaso de la librería universitaria Al-Andalus. A nivel interno, librerías y editoriales que trabajaban con la distribuidora andaluza Azeta han asistido a su fusión con Unyban.

A la iniciativa renovadora de Palas se suma también el trabajo diario de una serie de espacios con un concepto muy dinamizador y de editoriales independientes, que abogan por una colaboración más estrecha entre ellas y con el librero, como Maclein y Parker.

Pero, además, han surgido proyectos de cuño tecnológico, que ya no tienen que pensar en adaptarse porque lo digital forma parte de su ADN, como la plataforma de crowdfunding Pentian; la editorial Cul Buks, centrada en el mercado de autores; o la red social Boocle, que pretende fomentar la visibilidad de librerías y editoriales independientes.

RENOVARSE SIN PERDER LA ESENCIA

De los 35 años ya cumplidos de la Librería Palas, Amparo Lazo lleva más de 20 trabajando de manera continua. Un tiempo en el que este espacio de la calle Asunción ha construido una imagen de rigor, profesionalidad, selección, buen trato y criterio. Aunque, en el día a día, han perdido clientes, tanto por el comercio electrónico como por la lectura digital, siguen teniendo lectores fieles que los acompañan desde el principio y continúan trabajando con universidades y bibliotecas. Además, curiosamente, hay una nueva generación de lectores aferrados al soporte papel.

«Te hablo de jóvenes entre 15 y 20 años, en los que se nota muchísimo la influencia de la información que reciben a través de internet. Saben perfectamente cuándo va a salir el libro que quieren, lo reservan antes de que se publique y vienen a buscarlo porque les gusta el papel». «A lo mejor, lo han leído online pero vienen a buscarlo porque les gustan mucho las buenas ediciones, no en bolsillo, sino en tapa dura. Para ellos, un libro es un objeto, es algo especial», comenta.

Sus razones para apostar recientemente por la venta online se resumen en una: «No queremos quedarnos como una librería de barrio. No te puedes quedar esperando que la gente entre por la puerta porque ya no entran tanto como antes. Queremos darnos a conocer, que los lectores conozcan nuestro fondo, que sepan que lo cuidamos mucho».

En Palas cuidan mucho el equilibrio entre la novedad editorial y el título seleccionado

En Palas cuidan mucho el equilibrio entre la novedad editorial y el título seleccionado, que espera pacientemente

No obstante, reconoce que, actualmente, las ventas a través de internet representan apenas un 0,5% de su facturación y que, «aunque no amortizamos la inversión, no nos planteamos cerrarla». «Lo que nos piden a través de la web son libros agotados. Libros que están fuera de catálogo y que nosotros todavía tenemos. En ese sentido, parecemos una librería de viejo”.

Las principales dificultades con las que se encuentran algunas librerías tradicionales a la hora de actualizarse son inversión, tiempo y mentalidad

De una conversación con Amparo se deducen cuáles son las principales dificultades con las que se encuentran algunas librerías tradicionales a la hora de actualizarse: inversión, tiempo y mentalidad. «Sí, hay una confluencia de las tres». Inversión y tiempo porque supone adentrarse en un camino que, por mentalidad, «por pereza y por desconfianza», no siempre están dispuestos a asumir.

Según Mª José Guerrero Cabello, periodista especializada en comunicación digital y social media, «la lectura se ha convertido en un hábito social. Los lectores valoran, comparten, recomiendan libros y el papel del nuevo lector es un papel crítico, social, móvil, interactivo, comunicativo y consumidor de información. Son términos que hace años ni siquiera nos planteábamos”.

Manuel Gil, autor del libro «Marketing para librerías», sostiene que «con el previsible aumento de la penetración en internet, la afiliación a redes se disparará y las librerías deberán aprender del nuevo entorno y adaptarse para sobrevivir. Además, deberán aprender a dialogar y a conversar”. Pero, en muchos casos, cuando el marketing entra por la puerta de la librería, introduciendo conceptos como redes sociales, visibilidad o comunidad, el librero no siempre sabe como reaccionar.

La librería Palas dispone de venta online pero es estática. «Somos antiguos. El tema de la presencia en blogs o redes sociales nos ha cogido mayores. Tenemos claro que eso no lo puede hacer una persona ajena a la empresa, tendríamos que mantenerlo nosotros, sabiendo qué es lo que queremos mostrar pero nunca encontramos el momento”.

Además, con la socialización de la lectura, ya sea en internet o a través de actos culturales, surge el miedo a perder la esencia.

El profesor de Filología Hispánica Jean-Pierre Castellani escribía recientemente en «Lecturas Sumergidas» que, si bien las librerías deben tener un papel cultural muy activo, «corren el peligro de convertirse en un lugar de moda, en una cita obligada en los tours turísticos donde la gente se para, saca fotos y se va sin comprar libros. Renovándose pueden perder su alma, convertirse en una especie de parque temático de los libros. Eso es lo que hay que evitar”.

«Me encanta lo que hace la librería La Extra-vagante, por ejemplo –explica Amparo Lazo-. No me niego a hacer presentaciones pero no voy a convertir la librería en un café, en un salón de actos. Gracias a eso muchas librerías están funcionando pero nosotros hemos optado por otro camino”. Un camino que sigue privilegiando el silencio, la lentitud, la reflexión, la concentración.

MODELOS PARTICIPATIVOS

Un modelo intenta adaptarse y surge otro representado en Sevilla por librerías como La Extravagante Libros, La Fuga, Especies de Espacios, Casa Tomada o Un gato en bicicleta.

Libreros jóvenes que, como Mª José Barrios, hacen sus apuestas. La de Casa Tomada es combinar talleres de escritura creativa y cine con un fondo «muy cuidado, con un espacio muy importante para el cuento como género, manuales de escritura y crítica literaria, cine, teatro y poesía”.

«El librero es un prescriptor de buena literatura. Elegimos entre las miles de novedades que salen al año porque quiero vender los libros que me representen como librería y, si tengo un taller de escritura o una actividad cultural, tengo que elegir bien a mis embajadores”, detalla Mª José.

¿Y cómo enfocan ellas las nuevas condiciones de comunicación todos con todos? En Casa Tomada, por ejemplo, «nos estamos esforzando mucho en tener una web muy actualizada y ordenada, con actividades, que entres en ella y veas claramente toda la información”. Todavía no han dado el paso con la tienda online. Sí está dentro de sus proyectos, aunque «con selecciones y colecciones más especiales”.

No tienen blog porque «hay muy buenos periodistas culturales, buenas webs de reseñas literarias, de análisis… ¿qué podría yo añadir? -se pregunta Mª José- . No creo en generar contenidos porque sí”, aunque despliegan su personalidad en las redes sociales, con una presencia activa y diferenciada.

Casa Tomada ha creado el hashtag #librerabesandolibrosrecienllegados.

Casa Tomada ha creado el hashtag #librerabesandolibrosrecienllegados.

«Hay que tener muy claros cuáles son los límites de las redes sociales porque se han magnificado demasiado. Twitter es un sitio que queda dentro de Twitter y, uno de cada cien usuarios que pasa por aquí, nos ha conocido a través de esa red. Lo que me interesa es que alguien lea «Casa Tomada-Sevilla» y busque en Google y haya una presencia activa. Como consumidora, antes de comprar cualquier servicio, lo buscas en Google. Que haya movimiento en torno a esa empresa me dice que existe, que es de verdad”, explica Mª José. Pero, además, tiene claro y lo practica, «que es básico el humor en las redes sociales. La gente no quiere publicidad. La ventaja de una empresa cultural es que es amable”.

Para estos nuevos emprendedores, que sí están mentalizados, la principal dificultad es de inversión. Como explica Mª José, «las empresas pequeñas empezamos con tiempo, dinero el justo. Eres consciente de que sin inversión el beneficio tarda en llegar. ¿Nuestro crecimiento? El margen del libro es pequeño porque es un producto barato. ¿Cuántos libros tienes que vender para pagar un local, uno o dos sueldos, seguros, impuestos? ¡Es una locura!”.

La redefinición de modelos no es exclusiva de las librerías, sino también de las editoriales que se mueven sin conflicto entre el mundo analógico y el digital.

Maclein y Parker comenzó su trabajo a finales de 2013, apostando por el papel como formato pero aprovechando el potencial de la creatividad online, a través de su comunidad de autores. «Nosotros tratamos de aunar el blog, las redes sociales, un contacto muy directo con los autores y lectores pero, de puertas adentro, tenemos un sistema clásico de contrato con el autor y un trabajo casi artesanal, al detalle”,  cuenta el diseñador gráfico Antonio Abad.

Su comunidad se da cita en un blog que es, a la vez, cantera de autores y espacio de experimentación. «Lanzamos un tema mensual a nuestros colaboradores y cada uno de ellos lo enfoca de una manera distinta. Abunda el relato pero hay músicos, ilustradores, poesía, aforismos. Casi todos son autores noveles, de Barcelona, Granada, Madrid, Berlín. No se trata de aportaciones perfectas pero vamos viendo si esa persona que escribe se puede convertir en un futuro autor”, comenta. Ese material online pasa a soporte físico, a través de la revista Telegráfica, que contribuye a fijar una imagen sobre el movimiento literario independiente.

La revista Telegráfica reúne textos publicados en el blog de la editorial.

La revista Telegráfica reúne textos publicados en el blog de la editorial.

Cecilia y Antonio se lanzaron a esta aventura conscientes de los principales fallos en la cadena de valor del libro: «El mercado está sobresaturado. Se editan muchos libros que duran una semana en la mesa de novedades y hay librerías que, por su propia estructura, necesitan vender rápido y tener siempre sus beneficios». Además, su vocación es asociativa. «El sector editorial es muy cerrado, dentro de Sevilla, que es una ciudad cerrada. Somos independientes pero estamos abiertos a la colaboración”, dice Antonio.

Ojeda: «Hay muchas iniciativas de grupos pequeños pero no hay asociacionismo. Nos gustaría que se crease una comunidad«

«Hay muchas iniciativas de grupos pequeños pero no hay asociacionismo. Nos gustaría que se crease una comunidad, que tuviera más peso, más fuerza. Nuestro objetivo es aglutinar al sector. A lo mejor es un objetivo ambicioso pero estamos maquinando cómo hacerlo”. Así habla Cecilia Ojeda, periodista cultural, librera y editora. Antonio ahonda: «A lo mejor nos estamos encontrando problemas comunes que, de forma independiente no sabemos resolver pero entre todos sí podemos afrontarlos: desde crear nuestra propia distribuidora por la provincia, hasta realizar compras comunes que nos permitan ahorrar costes. Es complicado pero hay que tener una mentalidad abierta”.

Y tienen claro que su trabajo como editores también es acercarse al librero. «La colaboración es fundamental. El lector confía en el librero, sabe que no le va a recomendar nada que no sea bueno, así que nuestro trabajo es acercarnos a él, conseguir un margen de conocimiento y de confianza para tus libros y tus autores”.

MENTALIDAD 2.0

Si buscamos en Sevilla alguna empresa que tenga implantada de raíz la mentalidad de la web social es el grupo Palimpsesto 2.0. Un proyecto que ha realizado el camino inverso, de lo digital a lo físico, porque, como reconoce Juan Luis Gavala, «hasta que no tuvimos una sede física no nos tomaron en serio”. «La web 2.0 en el sector editorial no se ha llegado a desarrollar del todo. Hay una franja de edad crítica, en la que el libro no es entendido como un texto, sino como un soporte. El libro de papel es un objeto de culto”.

"Especies de Espacios" es un homenaje al escritor francés George Perec

«Especies de Espacios» es un homenaje al escritor francés George Perec

Se han mudado a la calle Pureza, en Triana, donde se encuentra la librería Especies de Espacios, la editorial Palimpsesto 2.0 y la imprenta, en la que realizan trabajos propios y ajenos. Igualmente, su web es todo un despliegue de conceptos y contenidos: librería, con una selección de depósitos permanentes o fondo; editorial, tanto en papel como en digital; la revista de creación colectiva «Cuadernos de Creación» y un espacio de intercambio, con comunidad y OpenLab.

«Tenemos muchas ideas pero no las podemos desarrollar todas porque ni tienes tiempo material ni puedes pagarle a nadie para que las desarrolle. Y son trabajos de largo recorrido, que hay que alimentar constantemente”.

En su vocabulario, la palabra cliente se transforma en lector, «me gusta el lector que viene, habla conmigo y me hace propuestas”, por eso dan cabida a distintas formas de acceder a los libros: desde una compra tradicional hasta un sistema de socios, con descuentos del 10% y la posibilidad de préstamo como en una biblioteca. También tienen una sección de libros de 2ª mano, practican el trueque y son punto oficial de bookcrossing. Por cierto, también son amigos de los animales y su perro se llama Melville.

Otras palabras que no suenan extrañas para Juan Luis son experimentación, disolución de formatos o desmaterialización del libro. Él aboga por la libertad creativa porque «no todo tiene porqué ser exclusivamente digital o en papel, y tampoco me gusta llamarlo multimedia, sino multimedio. Hay muchos medios, está la pared, la calle, el propio teatro…”.

"Elementos de rotación", publicado en papel, incluye códigos QR que conducen a un "libro infinito

«Elementos de rotación», publicado en papel, incluye códigos QR que conducen a un libro infinito

En los libros que publican como editorial, se rastrea ese espíritu de innovación. Un ejemplo es «Elementos de rotación», de Ferran Destemple, que es como «un libro infinito. Los códigos QR del papel te van llevando a elementos digitales, uno visual, giratorio, otro sonoro, instalaciones efímeras o poemas postales”.

Juan Luis Gavala también es crítico con los excesos del sector: «se publica demasiado y con demasiada prisa. Se está sobresaturando un mercado que, de por sí, no tiene mucha demanda”. Además, «ni todo vale, ni todo se debería publicar. Todo el mundo tiene algo que decir pero no todo el mundo sabe cómo decirlo«. «Bibliodiversidad sí, pero hay muchos libros que nunca se verán porque pasan desapercibidos”.

Este enfermero, primero lector, luego librero, editor e impresor, o quizás todo al mismo tiempo, está convencido de que «las redes sociales son nuestro brazo derecho. Nada de esto habría sucedido sin las redes, el interés se ha ido alimentando. Es la manera más directa de estar en contacto con los lectores” y habla con pena de las barreras a la edición digital, como la diferencia de impuestos entre soportes, el 4% en papel y el 21% en digital.

Pero ¿porqué la edición digital no acaba de despegar, cuando durante años se aseguró que enterraría al papel?

LA BATALLA DIGITAL ES LA DEL CONTENIDO

David Rodríguez es diseñador y programador. Junto a Guiomar Sánchez han creado Cul Buks, una empresa híbrida centrada en el mercado de autores, que aboga por la impresión y distribución bajo demanda, trabajando cada libro de manera unitaria para acercarlo a sus lectores. Llevan años participando en debates sobre la edición digital y no se perdieron el primer encuentro de EbookSpain, celebrado en Sevilla el pasado mes de febrero.

Cul Buks trabaja sus ediciones tanto en soporte papel como en formato digital. FOTO: Irene Vélez

Cul Buks trabaja sus ediciones tanto en soporte papel como en formato digital FOTO: Irene Vélez

«Cada vez que nos juntamos a tratar el tema de la edición digital, siempre hay editores que nos plantean sus preocupaciones por la rentabilidad. Estamos pidiéndole a un mercado nuevo, que todavía no existe, que no hemos creado, que sea rentable y que, además, lo sea al mismo nivel que el mercado editorial tradicional y eso no es posible”, resume. «El principal problema es que todavía no hemos sido capaces de generar contenido. No hay contenidos interesantes para los dispositivos que tenemos. Lo que estamos haciendo es equiparar el contenido en papel con el contenido en digital”.

Rodríguez: «El autor, desde el momento que se sienta a escribir, tiene que ser consciente de que ya no está escribiendo el mismo tipo de libro»

«No hay ningún tipo de aprovechamiento de las oportunidades que nos está ofreciendo el libro electrónico porque lo estamos reduciendo a lo más básico, básico. Pasar página”. En su opinión, «hay que replantearlo todo desde el origen. El autor, desde el momento que se sienta a escribir un libro, tiene que ser consciente de que ya no está escribiendo el mismo tipo de libro. Y eso es trabajo del editor. ¿Cómo podemos aprovechar todas las posibilidades técnicas que ya existen? Posibilidades multimedia, que nos permiten no sólo tener audio y video, sino algo vivo, actualizable día a día”.

«Hay muchísima gente demandando contenido. Sólo hay que ver cómo funcionan las librerías universitarias, están demandando gente que le proporcione contenidos”. «A veces no casa la idea de autores y tecnología y ese será el papel de los nuevos editores. Estamos acostumbrados a que haya un libro en papel y, en torno a eso, hemos creado 30 productos. ¿Porqué no ofrecemos un único producto digital, que incluya todo eso y que no me tenga atado a un único dispositivo?”.

Los «sin límites» de los que habla David son, a un tiempo, revolucionarios en la creación y vertiginosos, en la recepción. ¿El usuario está preparado para ese tipo de lectura no lineal? «La gran masa de lectores no está preparada para libros tan abiertos«, dice Guiomar, «pero sí hay otra masa de lectores que lo demanda”.

¿POR DÓNDE VENDRÁ LA INNOVACIÓN?

Siguiente este argumento, ¿las innovaciones que el sector está buscando vendrán de la parte del contenido? ¿O de la distribución y comercialización? ¿de la relación con los lectores? O ¿se podría considerar innovación una renovación de las organizaciones sectoriales? ¿Es posible que el espíritu participativo y colaborativo de la web se traduzca en una mayor cooperación entre pequeñas empresas independientes, que no compitan entre sí sino con el más grande?

Pentian es una plataforma de crowdfunding exclusiva para publicaciones

Pentian es una plataforma de crowdfunding exclusiva para publicaciones

Entre los nuevos proyectos que Sevilla ha alumbrado se encuentra Pentian, una plataforma de crowdfunding para la edición de libros, que especialistas como Dosdoce, han incluido en sus informes como ejemplo de los nuevos modelos de negocio en internet.

El próximo mes de mayo, Matadero Madrid, acogerá una nueva edición de Zinc Shower, un evento profesional de economía creativa y colaborativa. De los 800 proyectos presentados, que aspiran a recaudar inversores y pasar a una mayor fase de desarrollo, tan sólo 20 pertenecen al sector de la edición. En 2014, la mayor parte de los proyectos presentados eran aplicaciones para la creación de contenidos, sobre todo, infantiles; así como la plataforma de crowdsourcing editorial Myedición o Leoteca, la primera red social lectora para niños, padres y docentes.

Sevilla acoge, en el Parque Científico Tecnológico Cartuja, El Cubo; un centro de crowdworking desarrollado por la Junta de Andalucía y Telefónica, basado en la innovación, el emprendimiento y la colaboración. Ninguna de las empresas alojadas en El Cubo pertenece al sector editorial.

En un contexto de profunda transformación, quizás, también sería innovador sería volver a la base y solucionar aquello que no funciona bien. Nuria Lupiáñez, directora de Édere, piensa que «no podemos negar que los cambios tecnológicos y la crisis económica han influido en el sector editorial y van a seguir haciéndolo pero si hablamos del aspecto más negativo, los problemas son estructurales y no son nuevos”.

Lupiáñez: «Todas las políticas que se hagan en torno al libro no valen de nada si no se trabaja por fomentar el hábito lector»

La razón por la que cierran librerías en toda España o, año a año, los índices de lectura son bajos es que «no hay una apuesta clara por el fomento de la lectura y el libro desde la base. Esta apuesta empieza por la educación. El tan demandado por los ciudadanos Pacto de Estado por la educación sería el principio del cambio. Un Pacto de Estado en el que el libro y la cultura fueran una pieza esencial”.

Y añade: «todas las políticas que se hagan en torno al libro no valen de nada si no se trabaja por fomentar el hábito lector desde las primeras etapas educativas y se sigue haciendo durante el resto de niveles de la educación formal hasta la Universidad y también en la educación no formal. Convirtiendo la lectura y el libro en uno de los principales pilares de la educación estaríamos consiguiendo que se convirtieran en una de las columnas fundamentales de la sociedad. En este contexto, cobra especial importancia el papel de las bibliotecas públicas, que se convertirían en foco de atención prioritaria y que actuarían de motor para el resto de sector”.

Esta misma opinión era sostenida en el informe de la Fundación Alternativas que, además de reclamar planes de lectura, pedía a las administraciones que se involucrasen en el proceso de digitalización de contenidos, que elaborasen un plan de defensa de las librerías y que iniciasen procesos de cooperación intrasectorial.

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  1. Almudena

    Hola! me ha encantado vuestro artículo. Soy trabajadora social y escritora, he trabajado en proyectos de promoción de la lectura ¿dónde puedo encontrar el informe de la Fundación Alternativas del que habláis?
    Un saludo y enhorabuena

    1. Author
      Sonia Domínguez

      ¡Hola Almudena! Toda la documentación citada en los artículos aparece con su enlace. Sólo tienes que clicar en el título «La salida digital» y te dirige al pdf con el documento. ¡Muchas gracias por tu comentario!

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