Ocho antologías, ocho provincias, jóvenes poetas

Después de seis años trabajando con jóvenes como “marca de reconocimiento”, la editorial sevillana Ediciones en Huida afronta uno de sus proyectos más ambiciosos: la presentación de ocho antologías, una por provincia, de poetas andaluces menores de 30 años. Su editor, Martín Lucía, asegura que se trata de “una fotografía en movimiento” que demuestra “la nueva eclosión de la poesía”.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 18 NOV 2015 

Una mirada al calendario de recitales y presentaciones de Ediciones en Huida evidencia el volumen de trabajo de una editorial que lleva seis años apostando por autores noveles como “marca de reconocimiento” y que ya ha comenzado a presentar uno de sus proyectos más ambiciosos: ocho antologías, una por provincia, de la poesía joven de Andalucía.

Es la excusa perfecta para conversar con su editor sobre los detalles de este proyecto, sobre su día a día, sobre la relación entre editor y autor, sobre el papel cultural de la administración y, ¿por qué no?, sobre la relación entre deporte y poesía.

Una de las primeras impresiones es que Martín Lucía habla menos de lo que trabaja (desde hace dos años afronta el proyecto de Ediciones en Huida en solitario) o de lo que se mueve (25.000 kilómetros al año, casi todos por la geografía andaluza). Durante la entrevista, a veces piensa detenidamente la respuesta. Otras, responde al nanosegundo. Veloz y certero. Sin divagaciones. Economizando esfuerzos y maximizando resultados. Está acostumbrado. Es su dinámica cotidiana.

“Hoy en día, con el acceso a las tecnologías, la gente lee más, está muy formada y preparada”

De entrada, él se aleja de toda presunción respecto a señalar las nuevas voces poéticas de Andalucía. No es la GRAN antología, sino “una fotografía en movimiento” que demuestra que “se vive una nueva eclosión de la poesía muy ligada a las nuevas tecnologías, tanto de información como de impresión”.

Es, además, un paso natural después de haber publicado en 2012 La vida por delante, que reunía a 60 poetas nacidos después de 1980. En aquella selección de Ana Isabel Alvea Sánchez y Jorge Díaz Martínez ya quedaba patente que la geografía no es determinante. Que tampoco se puede hablar de estándares porque este es un tiempo de “convivencia sincrónica de grupos y tendencias”.

Para este nuevo proyecto, agrupado con el título de Verdes Brotes, Martín Lucía ha vuelto a pedir la colaboración de poetas y amigos, que han realizado la búsqueda, selección y análisis.

Se trata de Martina Mateo Jiménez y Daniel J. García López (Almería), Carmen Moreno (Cádiz), José Ignacio Montoto (Córdoba), Nieves Chillón (Granada), Manuel González Mairena (Huelva), Lara Moreno-Ventas (Jaén), Álvaro Campos Suárez (Málaga) y, en Sevilla, Carmen Ramos e Iván Onia.

Los antólogos han tenido mucha libertad para definir la búsqueda pero han hecho un trabajo muy exhaustivo. No queríamos ser repetitivos. Los libros incluyen gente premiada, gente muy reconocida, gente que no ha publicado absolutamente nada, gente que ha publicado en blogs… Puedes encontrar desde una poeta de diecisiete años hasta quien roza la treintena pero, en general, toda la poesía es bastante madura. Hoy en día, con el acceso a las tecnologías, la gente lee más, está muy formada y preparada”.

Casi ninguno de los poetas que aparecen en las antologías forman parte del catálogo de Ediciones en Huida. Algunos de los nombres incluidos son Rocío Bueno (Huelva), Carmen Rocamora (Córdoba), Carlos Catena Cózar (Jaén), Kris León (Málaga), Carmen Miranfú (Cádiz), Cristina Indira (Granada) o Juan José Guerrero (Almería).

Sevilla pirotécnica

Carmen Ramos e Iván Onia han sido los encargados de la antología sevillana. Once poetas. “Recopilamos una primera batería de 40 autores a través de búsquedas en redes sociales, blogs y esa cifra se redujo después a once”, cuenta Iván, quien, precisamente, publicó sus primeros versos con Ediciones en Huida en 2011.

Portada de la antología sevillana

Portada de la antología sevillana

Le pregunto por tendencias y valoraciones: “Se aprecia mucho la influencia de la tecnología. Eso es bueno y malo. Bueno, porque hoy puedes acceder a una gran cantidad de lecturas de todo tipo y se ha democratizado mucho la escritura. Da igual que escribas desde Sevilla que desde cualquier otro punto. No hay limitaciones geográficas. Lo malo, es que estas lecturas se suelen reducir a la poesía joven. Se influyen mucho entre ellos y se olvidan de herencias de poetas más consagrados. Y, por eso, predomina el verso libre y un lenguaje muy, muy actual.

¿Y qué temas preocupan a los jóvenes?, le pregunto. “El amor y el tiempo, que son los temas universales de verdad”, contesta.

“La pirotecnia peligrosa” recoge versos de Rosa Berbel, Julia Pumarinho, Javier Gato, Raquel Silva León, Enrique García e Indalecio Iglesias, entre otros.

La antología sevillana se presenta el 1 de diciembre. Antes lo harán Almería (“La luz más bella”, 25 de noviembre), Córdoba (“La punta del iceberg”, 26 de noviembre), Málaga (“Una nueva melancolía”, 27 de noviembre), Huelva (“Luz nueva del suroeste”, 30 de noviembre) y, después, Granada (“Pero yo vuelo”, 3 de diciembre), Cádiz (“Salitre 15”, 15 de diciembre) y Jaén (“Después de veintitantos casi treinta”, 16 de diciembre).

El Centro Andaluz de las Letras (CAL) colabora en este proyecto con la organización de las presentaciones en cuatro ciudades. En las otras cuatro no ha sido posible por cuestiones de agenda, ya que la intención de Ediciones en Huida era la simultaneidad.

De la editorial y otros asuntos

El arranque de las presentaciones de estas antologías coincide con el cumpleaños de Ediciones en Huida. El sexto. Desde hace dos, y con el alejamiento de Pedro Luis Ibáñez Lérida del proyecto por motivos personales, Martín Lucía lo afronta en solitario.

¿No es un poco locura para una persona sola?, le pregunto. “No queda otra. No hay una varita mágica. Sólo trabajar y trabajar”. Sobre todo, si la soledad se acompasa con un proceso de expansión.

Cuando comenzamos, teníamos un ámbito muy local, hacíamos una difusión muy fuerte con recitales y ciclos. Luego nos expandimos por Andalucía Occidental, luego por toda la región, y ahora tenemos distribución en Madrid, Cataluña y Castilla La Mancha. Cuanto mayor es el radio de acción, la difusión se pierde. Hemos ido creciendo la presencia en Ferias del Libro. Estamos con stand en Sevilla, Córdoba, Aljarafe y el año próximo estaremos en Cádiz, con Cazador de Ratas. Ciclos seguimos teniendo ‘El hábitat de la palabra’, ‘Impredecibles’ y queremos empezar otro con Carmen Ramos en Sevilla, y en Córdoba, en cuanto podamos”.

“El editor necesita de la complicidad del autor y el autor necesita que el editor le preste su atención y le ayude a que se convierta en el motor”

En un momento de transformación del ecosistema editorial, en el que publiques con un grupo, con una editorial independiente u optes por la autopublicación, el autor sigue siendo la base de la pirámide y responsable en gran parte de la promoción, quiero saber cómo Ediciones en Huida concibe esta relación.

No habría editoriales sin autores – asegura –. Autores que vendan solos, muy pocos. El editor necesita de la complicidad del autor y el autor necesita que el editor le preste su atención y le ayude a que se convierta en el motor. Un autor por sí mismo no vende libros. Es una relación que se retroalimenta, hay que buscar el equilibrio”.

La relación del autor con el editor, salvo contadísimas excepciones, está barnizada de agradecimiento. Hay gente que sólo quiere tener su libro publicado. Y hay gente que quiere escribir, que te facilita la labor, que potencia la editorial y que te ayuda a vender libros”.

Por las manos de Martín Lucía, pasa desde hace seis años mucha de la poesía joven que se genera en Sevilla. FOTO: PEPA PONCE

La poesía joven es una “marca de reconocimiento” de Ediciones en Huida. FOTO: PEPA PONCE

En ese proceso, Ediciones en Huida trabaja mucho la complicidad de las librerías y rechaza la intervención de la administración. “No creo en los modelos de subvención. Ni las hemos buscado, ni las queremos, ni las reclamamos. Queremos trabajar a nuestro ritmo y no sobre falsas expectativas, sobre un modelo ficticio, una burbuja, que en el momento que se retiran te das cuenta que has estado viviendo en otra realidad totalmente distinta”.

Eso sí. El apoyo logístico y la ayuda en la difusión son bienvenidas. ¿Y las compras directas por bibliotecas?, rebusco.

Prefiero que el dinero se destine a un plan de fomento de la lectura que a mí me compren diez, cien, quinientos ejemplares. Prefiero que creen lectores a que me compren libros. Prefiero que tengan una buena bolsa de lectores, clubes de lectura. Que si yo hago una presentación, no me encuentre con que no hay nadie”.

Sevillista y “poetuitero”

De Pino Montano, residente en Castilleja y con pseudónimo artístico, sevillista y “poetuitero”, este licenciado en Geografía, con Master y Postgrado incluido, deja aparcada su propia faceta creativa por el trabajo en la editorial y por la vida familiar. “Escribo en verano, que es cuando no hay actividad y se cargan energías. Tengo dos libros publicados, “Los desperfectos” y “AQTC”, pero no me agobia mucho no estar escribiendo versos, depurando o estructurando un poemario”.

Pregunta. ¿Te genera algún tipo de conflicto publicar tu libro en tu editorial? “Ninguno”. “Evidentemente, antes de hacerlo, se lo voy a dar a un amigo, que es el que me hace la crítica severa. Cuando publicas, tienes que dedicarle horas a la promoción y es tiempo que tengo que quitarle a la editorial o a la familia. No tengo prisa”, reitera.

“La vanidad impide el espíritu deportivo y los poetas somos vanidosos”

No puedo irme de este encuentro sin hacerle dos preguntas más a Martín Lucía. Será por la curiosidad alimentada por su cuenta de Twitter.

¿Hay poesía en el fútbol? La poesía no es sólo un género literario. Es un sentimiento que atraviesa transversalmente a todo. Una madre dándole el pecho a un niño en un parque te puede parecer lo más bello y poético del mundo. Un control de pecho y un pase al hueco de Reyes, para mí, es pura poesía porque soy del Sevilla y me gusta mucho el fútbol. Como género literario, es lo que es. Pero puedes encontrar poesía en todos los ámbitos de la vida”.

¿Y en la poesía, hay espíritu deportivo? “No”. “Ni en la poesía ni en ningún arte. La vanidad impide el espíritu deportivo y los poetas somos vanidosos. Todos. Tengo muy buenos amigos poetas pero, en general, falta mucho espíritu deportivo, también entre los editores, y entre los editores y los libreros. En el fútbol tampoco lo hay, quizás en el rugby o en el ciclismo. Todo lo que esté manchado de dinero no tiene espíritu deportivo”.

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  1. Pingback: Una nueva melancolía - Álvaro Campos Suárez

  2. Ana

    ¿No hay nadie que les diga a los autores que lo hacen mal lo mal que lo hacen? Si no existe esa profesión, deberían crearla.

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