Las editoriales literarias se asocian

Las editoriales sevillanas Renacimiento y La Isla de Siltolá, junto a la granadina Cuadernos del Vigía, han dado un paso al frente y se han unido para crear la Asociación de Editores Literarios de Andalucía. El matiz se encuentra en la palabra literatura ya que su objetivo es defender los intereses concretos de editoriales que trabajan en ese ámbito dentro del mundo del libro. 

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 30 MAR 2016

Acaban de empezar a caminar, ni siquiera han hecho su presentación en sociedad y esperan reunir más apoyos y complicidades entre otras editoriales andaluzas pero el primer paso ya se ha producido.

Ha habido tres editores que hemos dado el paso y la asociación se irá nutriendo y enriqueciendo con la participación de otras editoriales. No somos una estructura rígida, sino una pequeña asamblea de tres editores que vamos seriamente”, cuenta desde Granada Miguel Ángel Arcas, editor de Cuadernos del Vigía, quien está acompañado en esta andadura por Abelardo Linares (Renacimiento) y Javier Sánchez Menéndez (La Isla de Siltolá).

Esta asociación surge, como cuenta Arcas, por una necesidad manifiesta. “Las editoriales literarias en Andalucía necesitamos unirnos para defender nuestros intereses y para potenciar nuestras publicaciones, así como las actividades que realizamos no sólo en nuestra región, sino en el exterior”.

Aunque ya existe desde 1983 una Asociación de Editores de Andalucía (AEA), que agrupa a 36 empresas de distinta naturaleza, incluidas estas tres, los editores literarios consideran que en esta amalgama donde conviven desde el libro de texto hasta el libro técnico “es muy difícil contentar a todos”. “No somos competencia de la AEA. Es necesaria y está haciendo su labor”, si bien es cierto que en los últimos años está teniendo “más problemas” ante la ausencia de apoyos de las instituciones.

Ese es, precisamente, uno de los ámbitos en los que se centrará esta recién constituida asociación. Reforzar la posición de las editoriales literarias y reclamar la importancia de la labor cultural que realizan ante interlocutores como la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía o el Centro Andaluz de las Letras (CAL).

“Los recortes son determinaciones políticas y la cultura es siempre donde los presupuestos son más raquíticos”

Mientras que el presupuesto global de la Junta de Andalucía es de 31.285 millones de euros, la partida destinada a Cultura es de 168 millones. Un 0,54% del total. Bibliotecas y archivos reciben 2,3 millones y el CAL trabaja en sus distintos programas de fomento de la lectura con apenas 474.134 euros (un 0,28%).

La AEA, al igual que otras organizaciones del sector (libreros, bibliotecarios, archiveros o fundaciones), recibe 20.000 euros de subvención para gastos de funcionamiento y actividades.

Las ayudas a la edición desaparecieron en 2010, mientras que el Pacto Andaluz del Libro firmado en 2001 está inactivo, al igual que el Observatorio Andaluz de la Lectura, que no se reúne desde 2012.

Hay una pereza política por resolver estas cuestiones. Siempre se utiliza el argumento de los recortes pero los recortes son determinaciones políticas y la cultura es siempre donde los presupuestos son más raquíticos”, comenta Miguel Ángel Arcas.

Aunque no existen datos detallados sobre la producción editorial literaria, sí existen estadísticas globales que muestran cómo la producción de títulos desciende desde 2011: de 15.670 títulos en papel a 5.888 en 2015. 

No queremos regalos ni subvenciones sino que se apoye a la cultura. Las ayudas a la edición desaparecieron y hemos seguido editando a pesar de todo. Es importante que instituciones como el CAL nos ayuden a la hora de promover nuestros libros, de publicitarlos, de moverlos”.

Estas editoriales quieren una mayor cuota de participación de autores y editoriales andaluzas no sólo en las presentaciones, por ejemplo, sino en los clubes de lectura que se desarrollan en bibliotecas de toda la región. “Es obvio que no se puede reducir todo a una comunidad pero el 90% de los libros que se leen en los clubes son de autores de fuera”.

Las compras de las bibliotecas es otra de sus reivindicaciones, al igual que lo es de las librerías, pero este editor defiende que se pueden llegar a acuerdos en este ámbito y contentar a ambos intervinientes de la cadena del libro.

Otro de sus objetivos será realizar actividades propias de manera conjunta, como la participación en ferias del libro andaluzas y españolas, así como conseguir que “las librerías puedan tener un rincón dedicado a autores y editoriales de Andalucía. Esa es una gran tarea y muy difícil”.

La mayoría de las editoriales literarias andaluzas son microempresas, como Ediciones en Huida, El Paraíso o Esdrújula. Arcas señala que “estamos todavía poniendo los pies en la tierra pero está claro que necesitamos estar unidos, fijar objetivos e incorporar a nuevos editores”. Mientras, la asociación está preparando su página web, así como definiendo líneas de actuación.

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