El Gusanito Lector: personalidad y barrio

El Gusanito Lector podría situarse, generacionalmente, en la misma línea que otras librerías veteranas de Sevilla, como Palas, Reguera, Céfiro o Yerma. Pronto cumplirá veintiún años y su librera, Esperanza Alcaide Rico, no disimula ni la edad ni la trayectoria. Pero, filosóficamente, este pequeño negocio de la calle Feria está más cerca del concepto de librería dinamizadora, agitadora, agente cultural activo que, crisis mediante, se presenta como nuevo, como tabla de salvación y está en la raíz de muchos de los proyectos recién llegados. Lo que demuestra que este concepto ni es nuevo ni pertenece en exclusiva a un determinado tipo generacional.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 26 ENE 2016

Con Esperanza Alcaide Rico no se puede hablar de librerías y lectura sin hacerlo de historia, política, barrio, familia. Experiencias individuales y colectivas que, año tras año, capa tras capa, van configurando la personalidad y su expresión. Una determinada forma de estar en el mundo.

La suya es activa, abierta y en relación con el entorno. Con la calle. Con el vecindario. Comprometida con la formación de los nuevos lectores. Preocupada por “toda esa gente que nunca entraría en una librería”.

La librería no es sólo un trabajo, es una forma de vivir. Cuando intento dinamizar la calle y el barrio con libros, con autores, con temas culturales, no sólo estoy dinamizando la zona en la que tengo mi negocio, sino el barrio en el que vivo. Cada cosa que haga la voy a comentar con mis vecinos, con mis amigos, con mi familia. Está todo unido”.

Dos ejemplos de dinamización. Mientras se celebra la Feria del Libro de Sevilla, El Gusanito Lector mantiene su stand en la Plaza Nueva pero la calle Feria se pone literaria de su mano y el ambiente lector se traslada a bares, farmacias y hasta a clínicas podológicas.

Durante el Día de las Librerías, por ejemplo, la fiesta empieza por la mañana con las visitas de los escolares y no acaba hasta la noche, con música, teatro y elogios.

¿Su actividad más resultona? La mesa camilla, con lámpara y manta instalada en la puerta, que invita a sentarse y a leer como si estuvieras en casa. ¿La más creativa? El concurso de microrrelatos que se falla ahora y que ha conseguido reunir en el jurado a los escritores Antonio Rodríguez Almodóvar, recién elegido académico correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española, Eva Díaz Pérez y Francisco Gallardo.

Esta librería fue premiada en 2013 por su labor en el fomento de la lectura FOTO: PEPA PONCE

Fue premiada en 2013 por su labor en el fomento de la lectura / FOTO: PEPA PONCE

Estas propuestas no son aisladas. Forman parte del día a día de un establecimiento que el 28 de febrero cumplirá 21 años. ¿Por qué dicen, entonces, que el de librería dinamizadora es un concepto nuevo?, le pregunto a Esperanza. “No lo sé. Llevo haciéndolo toda la vida”, responde con naturalidad.

Esta librera cuenta que para entenderlo hay que conocer el ritmo de una calle que ha vivido varias revoluciones (“no se da en ningún otro sitio de la ciudad una mezcla como ésta de diferentes estratos sociales, diferentes ideologías, diferentes culturas”) y conocer una historia familiar de militancia y activismo.

Sólo así se explica la personalidad de El Gusanito Lector: una librería especializada en infantil y juvenil pero con fondo generalista y prensa; con un espacio de 60 metros cuadrados en el que igual entran 55 niños que hay un concierto de jazz o de música barroca, se presenta un libro de economía o de historia; que está a punto de llegar a los 12.000 seguidores en Facebook, tiene venta online, cuatro clubs de lectura y está asociada a los gremios nacional y autonómico. 

Volvamos al principio. A la librería y a su concepción.

Una forma de estar en el mundo

Esperanza Alcaide (Sevilla, 1956) recuerda que en su casa siempre ha habido libros, “en una época, y en una situación económica y social, en la que no era lo habitual”.

De su padre, José Alcaide, recibió importantes enseñanzas. “Por su procedencia, su militancia política, su estancia en la cárcel y muchos años de lucha, él ponía en práctica su ideología: igualdad entre niños y niñas, educación para todos, libros en casa y compartir las tareas. Me enseñó a ser peleona”.

De su madre, Esperanza Rico, aprendió “a hacer de todo, a apañarte por ti misma con los medios que tienes. A sobrevivir con lo que hay y a hacerlo con alegría. Todo eso lo vuelcas en la librería, claro”. Y su marido, “mi pareja, mi compañero, me enseña que soy capaz de todo. Si tienes alguien al lado que te dice que tú eres capaz de todo, desarrollas unas alas poderosísimas”.

Y, así, después de haber trabajado en la librería Libertas de su Eminencia y otros proyectos, abrió El Gusanito Lector, primero en los impares y, actualmente, en el número 110 de la calle Feria. “Nunca me planteé lo poco práctico que era, me gustaba y lo hice”, resume.

Con semejante bagaje, dice que “no es que entienda la librería como una militancia pero sí como una forma de situarte en el mundo”.

FOTO: PEPA PONCE

La narrativa se mezcla con libros educativos y de psicología / FOTO: PEPA PONCE

Esa forma se puede apreciar echando un vistazo a la selección editorial. Acaba de dedicarle un escaparate a ensayos sobre medios de comunicación, una de sus propuestas temáticas está dedicada a las mujeres, la historia convive con la ficción, y las pequeñas editoriales independientes, como Ediciones en Huida, Maclein y Parker o Ardicia, con clásicos o novedades. Le preocupa la educación y le dedica un expositor. Lo comparte con psicología y cocina. Para los niños, es toda la segunda planta.

Las actividades son otro ejemplo. Las infantiles, por ejemplo. Mantiene una relación muy cercana con los colegios de la zona, sus sesiones de cuentacuentos son regulares, hace excursiones con los más pequeños a la Biblioteca Alberto Lista para explicarles las diferencias entre lo público y lo privado; y, si necesita meter mesas de guardería para una actividad manual, pide ayuda y las mete.

Por esta habilidad, el periodista Francisco Correal la llamó la “Mary Poppins de la literatura infantil”. O, como dice una de sus amigas, “parezco la abuelita Paz, ese personaje del Tebeo, que le pide peras al olmo y, el olmo, al final, por aburrimiento, se las da. No es una cosa agotadora. Yo hago cosas y estoy rodeada de una gente maravillosa, que es muy generosa”.

“Este es un trabajo muy solitario, aprendes solamente a base de errores y es bueno poder compartir tus experiencias, tus conocimientos”

El Gusanito Lector forma parte de El club Kirico, una iniciativa de las librerías infantiles y juveniles asociadas a CEGAL, para “tejer redes de carácter cultural que permitan crear comunidades de lectores con la librería como referencia”, tal y como explican en la web.

Creo mucho en el asociacionismo. Este es un trabajo muy solitario, aprendes solamente a base de errores y es bueno poder compartir tus experiencias, tus conocimientos”, confirma Esperanza.

Aunque la crisis ha hecho mella también en esta librería, “antes éramos cuatro personas, ahora sólo estamos dos. La crisis ha pegado muy duro”; aunque tenga complicaciones de tiempo, sigue inventando nuevas fórmulas (confía en tu librera es la última) y aprovechando todas las herramientas que tenga a su alcance para difundir su trabajo.

Como Facebook. Es la librería sevillana con más seguidores en esta red social, 11.824, a los que, como mínimo, saluda por la mañana y despide por la noche con ilustraciones lectoras. “Si yo no comunico lo que hago, ¿de qué me sirve?”, se pregunta Esperanza, ante la alergia manifiesta de muchos de sus compañeros a usar las redes sociales. “¿De qué me sirve tener una actividad preciosa si no soy capaz de compartirla?”.

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La segunda planta está centrada en los más pequeños. FOTO: PEPA PONCE

Con los clubes de lectura, no sólo cubre todas las edades, sino que, además, fomenta el intercambio generacional entre jóvenes y adultos, y celebra uno de ellos en un espacio vecino: un bar. Y todo ha ido surgiendo de manera natural y por petición de (no sé cómo llamarlos) ¿sus clientes? ¿usuarios? ¿lectores?

Sucedió que los niños del cuentacuentos me crecieron y monté el club de lectura juvenil. Los padres me decían ¿y nosotros qué? Venga, vale. Pero pensé: ¿con qué autoridad lo hago? ¿Qué puedo aportar diferente? Igual que intento integrar a los niños, me preocupa mucho la gente que se queda por los filos. Quién está leyendo a Stefan Zweig se vale solo, lo que quiero es movilizar al otro. Como a la gente le hace mucha ilusión conocer a un autor, y en los clubes de lectura siempre terminan hablando las mismas personas, pensé que, descolocando a la gente, con el autor delante, en El Jueves, un bar de su barrio que es un escenario conocido, y ante un cerveza que se desinhiben, terminarían hablando todos”.

En la experiencia cruzada entre los dos clubs, esta librera observó que “había lecturas que podían compartir adultos y adolescentes. Y empecé a hacer un club mixto, con lecturas como ‘El Mago de Oz’, ‘Los viajes de Gulliver’ o ‘El Baile’ de Irene Nemirovsky”.

Mientras tanto, los padres llevaban años pidiéndole que hiciera un club de lectura infantil pero la librería Relatoras, muy cercana, “ya estaba haciendo uno y no me parecía bonito. Cuando Relatoras ha cerrado, ha sido el momento de empezar a hacerlo”.

¿Colaborar o competir?

Explica Esperanza que, aunque parezca “de perogrullo”, es muy reciente la idea de CEGAL de convocar a las librerías asociadas para compartir, no penas, sino experiencias que funcionan. Casi todas hablan de redes. En las jornadas que celebraron en otoño, se contaron proyectos como el de ‘Librerías de cuento del Alto Aragón’ o la creación en Valencia de la Fundación del Libro y la Lectura, que reúne a editores y libreros.

¿Qué tienen en común? Son experiencias que se basan en fórmulas de colaboración. ¿Se puede trasladar eso a Sevilla, al entorno más próximo?, quiero saber.

Entiendo que sea más fácil llevarte bien con alguien de otra ciudad que colaborar con alguien de la tuya. Es más fácil trabajar con gente de fuera porque los de dentro, salvo los que ya están muy asentados y no tienen miedo, la gente que lleva menos tiempo o que tienen una economía más incierta, tienen tendencia a competir y a no respetar. Salvo excepciones, como Nuño o La Fuga”.

“Tenemos que ser grupo, buscar el fuerte de cada uno y sumar. Sumar”

Esperanza es vicepresidenta de la Federación Andaluza de Libreros y dice que “me encantaría tener utilidad de formar grupo”.

Cuando la gente se ve con el agua al cuello, y las cosas están muy difíciles, en vez de comerle el espacio al otro, vamos a ver qué podemos hacer, dentro de lo que puedas te especializas y aprendes también de los errores de los demás. Tenemos que ser grupo, buscar el fuerte de cada uno y sumar. Sumar. Eso es muy importante”.

Antes de irme, le hago una última pregunta. ¿Para qué sirve leer?

Leer te explica el mundo y te explica a ti mismo, te ayuda a entender el mundo y a ti mismo, y te da palabras. Las palabras son armas, con las palabras te defiendes, son argumentos, son herramientas. Son muy, muy, muy poderosas. Si eres capaz de no callarte, da igual lo que te digan porque tú tendrás respuestas y para eso tendrás que leer y leer y leer”.