El Paseo: inteligencia, visión y oportunidad

Cuando la editorial sevillana El Paseo todavía no ha cumplido su primer año de trayectoria, David González Romero confiesa que está en un momento de arranque feliz. Hay títulos en reimpresión, las apuestas más arriesgadas han salido bien y, pese a la diversidad de un catálogo en el que conviven clásicos modernos y temática local, está consiguiendo crear una identidad propia.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 22 FEB 2017

Quien comenzó dando sus primeros pasos en el mundo de la edición con RD Editores, y se curtió con Almuzara, hizo su apuesta más arriesgada en junio de 2016.

El Paseo es todavía un proyecto unipersonal pero David González Romero no está del todo solo en esta aventura editorial, que casi nueve meses después de su nacimiento ya ha hecho mucho ruido con algunos de los títulos de su catálogo.

Jesús Alés colabora en la parte gráfica, Deculturas ayuda en la corrección y logística, mientras que el periodista José María Rondón apoya en la promoción. Además, mantiene una buena relación con sus autores vivos, a los que les pide la implicación “máxima y absoluta” en el proyecto. “A estas alturas y en estas dimensiones, el autor tiene que ser una especie de socio”.

PREGUNTA: ¿Qué es lo que te curte en el oficio del editor?

RESPUESTA: Es un oficio como tú dices y, al ser un oficio, es algo que se aprende. Si tienes la oportunidad de que alguien te abra un camino, a partir de ahí te vas curtiendo. He estado en todas las fases. En la fase de encargar libros; de trabajar con escritores a sueldo, no me gusta llamarlos negros porque es una profesión muy digna; de recibir ejemplares, de lector, de negociación de presupuestos de todo tipo, de imprenta, de promoción.

P: ¿Y en qué momento decides abordar un proyecto personal?

R: Es un movimiento quizás natural. Estoy orgulloso de todo el trabajo que desarrollé en Almuzara, siempre mantuve una sintonía. Es verdad que la crisis no le ha sentado bien a nadie pero básicamente es que, poco a poco, crecen las ganas de hacer tu proyecto, tener tu control, trabajar los libros con tu ritmo.

Los ritmos en editoriales de una dimensión mediana en España te hacen trabajar muchísimos libros y, a veces, son libros de los que no estás seguro. Para la gente que se dedica a esto, que es oficio y devoción, es molesto. Te llevan incluso a que un trabajo que te gusta tanto pierda la gracia y eso es un poco triste.

Ahora mismo me siento feliz y pleno porque en casi nueve meses he hecho doce libros pero a los doce libros les he puesto toda la intención del mundo y todas mis ganas. Estoy contento de haber recuperado ese tono de hacer libros con pasión y bien trabajados.

“Es fundamental no caer en las dinámicas del mercado que muchas veces te llevan a sacar libros para facturar y para que la cuenta de resultados funcione”

P: Desde el principio se nota que sales a ganar. Distribución nacional, libros que enganchan con la actualidad, temática local…

R: No me quiero especializar. No tengo ningunas ganas de que El Paseo sea una editorial especializada. Quiero hacer libros dentro de un amplio y vasto mundo de intereses, que son los que me afectan.

Puedes preguntarme ¿qué hace un editor que está empezando en Sevilla publicando un libro sobre Trump? Oye, pues porque si el libro es bueno, es de alguien que está contrastado porque Paco Reyero tiene mucha experiencia como periodista y escritor, y el tema es el que es, como editor no puedo dejar pasar esa oportunidad. ¿Y que al mismo tiempo hace libros sobre Sevilla? Llevo veinte años haciéndolo y el tema de Sevilla me engolfa. No tengo porqué tener intereses únicos.

P: Pero sí destacas la palabra dignidad.

R: Sí. Que todos mis libros salgan con la dignidad suficiente. Es fundamental no caer en las dinámicas del mercado que muchas veces te llevan a sacar libros para facturar, libros que podías haber trabajado mejor o libros dudosos, para que la cuenta de resultados funcione. Eso es un dinámica perversa. Mi plan editorial está en diez o doce novedades al año y, además, primar la selección. Si me va bien, es posible que saque menos libros.

P: ¿Cómo se están comportando las distintas colecciones?

R: Estoy muy contento con la visibilidad de los libros DE-9-A-99. Vamos a sacar cosas destinadas a un público muy amplio, lo que prima es la posibilidad que sean libros de lectura conjunta del adulto y del adolescente.

Leer los poemas de Los jumblies es un ejercicio para un niño divertidísimo y para un adulto también es divertido y, al mismo tiempo, es una experiencia estética diferente. El mundo de Oz, por ejemplo, tiene una catalogación muy caprichosa en España por culpa del imaginario Hollywood, pero toda la saga de El mago de Oz tiene un trasfondo como fábula muy interesante y enriquecedor, que sobrepasa el gusto de un niño o un adolescente.

P: Después del lanzamiento con cinco colecciones, has incorporado una nueva. 

R: Vamos a tocar temas biográficos, históricos. Le hemos puesto el título de Memoria. Hay proyectos de varias biografías, libros de memorias y algún que otro libro de historia.

“No se trata de romper las distinciones entre la alta cultura y lo que se considera cultura subalterna o cultura popular, que también; pero el proceso de aportaciones y el diálogo entre esos dos mundos, lo alto y lo bajo, es una de las cosas que más me fascinan”

P: ¿El rescate de clásicos es otra de tus líneas destacadas?

R: La colección literaria es la central. El próximo es de José Cardoso Pires, Excelentísimo dinosaurio, y el otoño del año que viene sale la segunda parte de Vieja navidad de Washington Irving, que también está inédita en español. El título provisional es En casa de los Bracebridge, que es la familia que acoge a Irving en la casa de campo inglesa donde sucede Vieja Navidad. Esta novela ha sido una auténtica alegría.

Ilustración de Randolph Caldecott para Vieja Navidad de Washington Irving / IMAGEN CEDIDA EL PASEO

P: Como lectora, no deja de sorprenderme que no se agote nunca la posibilidad de rescatar autores que no se conocían o material inédito de autores conocidos que estaban olvidados.

R: Mi sello es muy diverso, tengo muchos intereses y me gusta publicar de todo pero, desde el punto de vista literario, me gusta mucho bucear en la literatura clásico moderna, y ahí hay mucho material. El Mago de Oz lo convertimos en la película pero tiene 14 libros, fue un éxito absoluto. De Washington Irving se publican una edición tras otra de Los cuentos de la Alhambra pero tiene muchísimo material inédito en español, fue un puntal del romanticismo anglosajón. Claro que buceo y tengo preparadas sorpresas. Lo que pasa es que son proyectos que no son tan fáciles por la negociación, los derechos extranjeros, la traducción, las inversiones. Te los tienes que pensar mucho pero vamos a bucear en clásicos más recientes y más remotos.

P: Y no hay ningún complejo en situar en un mismo catálogo a Washington Irving con El Rancio.

R: No es que no haya ningún complejo, es que esa es mi filosofía central. El Paseo nace de una referencia de alta literatura, como es Robert Walser y su libro El Paseo, y al mismo tiempo es la plaza de mi pueblo, que se llama Marqués de Aracena pero todo el mundo la conoce como el paseo. Esa es una filosofía que yo siempre he tenido clara.

No se trata de romper las distinciones entre la alta cultura y lo que se considera cultura subalterna o cultura popular, que también; pero el proceso de aportaciones y diálogo entre esos dos mundos, lo alto y lo bajo, es una de las cosas que más me fascina.

Cuando tú tienes una reelaboración de algo tan popular como el Carnaval de Cádiz a través de la novela negra con Carne de Carnaval o, por ejemplo, ahora con la novela El pasodoble interminable, me parece que hay un lenguaje que es el más rico, el más complejo, el que delata más cosas.

P: Desde el principio eres la única editorial sevillana que, título a título, asegura su presencia en prensa nacional, regional o local. En el encuentro Bookstock, había editoriales independientes que ponían en duda el efecto directo sobre las ventas por la aparición en prensa y primaban la prescripción librera. 

R: Cuando saco un libro voy a por todas. No voy a renunciar a la prescripción del librero, eso es un trabajo que no se ve. Trabajo con mi distribuidora, trabajo y le insisto a los responsables de las grandes cadenas y de las librerías de barrio. Hago mucho trabajo de zapa que no se ve. Lo que se ve es lo mediático, pero decir que lo mediático no te ayuda es una boutade. Una broma. No sólo los medios tradicionales, sino el canal de difusión a través de blogs y de la prescripción virtual, reseñistas digitales. Todo eso se mueve de una manera increíble. Ahí hay un público, hay que estar en todo, en las redes sociales, en los medios tradicionales y en el canal de venta. Eso está en las matemáticas de este negocio.

“Somos los pobres más ricos que hay. La creatividad y el talento que hay en Andalucía, sin querer hacer andalucismo barato, es increíble”

P: ¿Qué te parece que Sevilla sea la cuarta provincia con mayor actividad editorial?

R: Hay algunos fenómenos que son cuantitativamente muy significativos y a lo mejor distorsionan un poco la realidad. En Andalucía hay sellos muy potentes de autoedición y esos son números de ISBN, están ahí, pero son libros de vanidad. Eso es una negación del trabajo del editor. El editor es un selector de contenidos.

P: Pero tú sí eres uno de los defensores del potencial creativo de Andalucía.

R: Somos los pobres más ricos que hay. La creatividad y el talento que hay en Andalucía, sin querer hacer andalucismo barato, es increíble. Es como si tú me dices el sur de Italia, o Grecia, hay una creatividad tremenda. Muchas grandes editoriales tienen los ojos puestos en escritores de Andalucía Occidental, que son de Sevilla, Huelva, Cádiz, Málaga. Tenemos esa agudeza, ese ingenio, somos creativos. Otra cosa es que haya industria.

“Si nos ponemos exquisitos, no estamos construyendo lectores. Estamos alimentando el mismo bucle minoritario que no creo que camine hacia una sociedad verdaderamente lectora”

P: Industria no hay. ¿Y lectores?

R: Es un tema muy complejo porque yo no simplifico. Creo que hay un fracaso educativo evidentísimo con la lectura y que viene de lejos. No sé explicarte porqué se produce una desconexión con la lectura en la adolescencia, cuando hay unos niveles infantiles y de preadolescencia espectaculares. Sin embargo, se produce una desconexión gravísima y creo que hay que achacárselo, entre otras muchas cosas, a que hay una falla educativa.

Por otro lado, las políticas públicas nunca han puesto el acento en lo verdaderamente interesante, que es la promoción de la lectura. Como editor, no me interesa que me compren libros, me interesa más que induzcan a la gente a la lectura y se cree un mercado lector. Y creo que en ese sentido tampoco hay una política en torno a la lectura lo suficientemente potente, que la asocie a que somos personas más constructivas, y no hablo de alta literatura. Hablo de la lectura.

Tengo una pequeña pega. Es verdad que el mundo editorial y del periodismo cultural, de las grandes firmas, tiende al exclusivismo literario y eso lo que viene es a reducir. Si nos ponemos exquisitos, no estamos construyendo lectores. Estamos alimentando el mismo bucle minoritario que no creo que camine hacia una sociedad verdaderamente lectora.

Cuando salgo por ahí, veo todo tipo de lectores, todo tipo de géneros, todo tipo de libros, y veo un arco de lectura que va, de forma gradual, desde la novela popular romántica y de autoayuda más barata hacia el lector, como yo digo, de Kafka. Y aquí en España queremos que todo el mundo lea la biografía en dos tomos de Kafka, que es una maravilla, pero a veces nos pasamos.

Ese juego de exclusivismo literario se convierte en una pequeña guerra cultural. Le estás diciendo a alguien que es un iletrado y, a lo mejor, el iletrado que no tiene un argumento, reacciona siendo más iletrado todavía. En ese sentido, esa misma guerra cultural ha hecho que, en cierto modo, gane Trump en Estados Unidos. Si tú juegas a separar, juegas a excluir y a crear mundos escogidos, eso tiene unas consecuencias.

Hay gente que desconecta porque los niveles de complejidad no son los mismos. Todo el mundo no tiene la misma formación, no tiene el mismo hogar, no ha visto a sus padres leyendo toda la vida, no ha visto libros en su casa, a esa persona le queremos decir que lea… Haced un amplio abanico de óptica lectora y sed menos exclusivistas.

El nombre de la editorial es un homenaje a Robert Walser y a la plaza de su pueblo / FOTOS: PEPA PONCE

P: Es un tema muy complejo porque se está insistiendo en que la gente no lee pero yo creo que sí, aunque no lo que se quiere que leas.

R: Mucho más. Cuando tú ves las dinámicas que penalizan, por ejemplo, cierto uso de la cultura, lo que estás haciendo es hegemonía cultural y le estás diciendo a la gente “no leas esto”. Pero ¿cómo? Estás penalizando unos tipos de lectura que son legítimos. Tampoco puedes decir “es que son productos de mercadotecnia”. Mire usted. De esas lecturas populares o de género salen auténticas contraculturas que después responden a la hegemonía anterior.

El inicio de la literatura como uso habitual en el hogar en el mundo occidental nace posiblemente con las mujeres y con géneros que eran criticados por la hegemonía cultural del momento. Por ejemplo, la novela gótica o la novela romántica, en el sentido primigenio de lo romántico. Había una hegemonía cultural que criticaba eso pero ahí empieza el hábito de la lectura doméstica, por ejemplo.

A veces nos dedicamos a penalizar hábitos culturales y, a lo mejor, en esos hábitos culturales hay más contracultura y una construcción más contemporánea que la que te dicta la hegemonía cultural reinante. ¿Crees normal que sigamos leyendo en los periódicos a las mismas personas que hace 30 años? Eso es de algo que no se renueva.

“La Feria del Libro tiene un protagonismo que ya quisieran en otras ciudades pero hay que darle otra vuelta porque hay una dinámica de estancamiento importante”

P: ¿Cómo ves eventos como el Zoco de Libros y la Feria del Libro?

R: No estoy en el Zoco de Libros. Considero que es una iniciativa que está bien pero a lo mejor desvirtúa un poco el canal tradicional. Cuando eres pequeño, tienes que ser creativo, ingenioso y ganarte al público. Desde este punto de vista la iniciativa es genial, pero también es verdad que la tendencia natural de estas mismas editoriales será que un día sean distribuidas y que lleguen a librerías. Se produce un pequeño roce que no me convence.

La Feria del Libro tiene un protagonismo que ya quisieran en otras ciudades y eso se debe a que sus dinámicas cambiaron en un determinado momento y a un trabajo excelente. Pero a la Feria del Libro hay que darle ahora otra vuelta. Ya lo dije hace un tiempo y lo repito. Hay que darle otra vuelta porque hay una dinámica de estancamiento importante. No sé cuáles son los caminos pero creo que hay vías interesantes que se pueden explorar para no caer otra vez en la Feria de libreros al antiguo modo, y eso es una obligación que tienen las instituciones que están detrás y, sobre todo, la Asociación.

“El libro es un objeto perfecto, lleva 500 años siéndolo, y aquel que quiere aprender algo de verdad profundo tiene que acudir a un ejercicio sostenido de lectura”

P: Siempre mantienes un tono positivo. ¿Cómo lo consigues?

R: Intento desarrollar siempre el sentido crítico en los libros que hago y en lo que pienso sobre determinadas cuestiones del sector pero eso no significa que sea catastrofista.

Veo y percibo que se puede estar dando un cambio parecido al del momento inicial de la Transición. Hay una explosión editorial que obedece a esa demanda, si hay tantas editoriales es que hay un público lector creciente. Tenemos deficiencias en las cifras pero también creo que se lee más de lo que se dice. Otra cuestión es el modelo de negocio. El negocio librero está sufriendo, es un sector muy maduro, tenemos que planificar muy bien y cuando vienen momentos malos es un sector que sufre mucho.

Hay un momento puntual muy concreto. La democratización de los aparatos inteligentes ha robado mucho tiempo de ocio a la lectura pero creo que es coyuntural. Hemos democratizado el acceso a la tablet, a los smartphones, es lógico que haya un momento de explosión, es una pequeña revolución, es un momento muy duro pero, insisto, coyuntural. La gente volverá al libro y a la lectura sostenida.

La lectura es la forma de adquisición de conocimientos mejor que existe y eso lo seguimos haciendo a través del libro en papel. La pantalla tiene un efecto de dispersión que no es equiparable a la lectura en soporte físico papel. Hay casi un componente genético. El libro es un objeto perfecto, lleva 500 años siéndolo, y aquel que quiere aprender algo de verdad profundo tiene que acudir a un ejercicio sostenido de lectura.

Es un arma. Lo que no me gustaría es que nadie se apropiara de ese arma para seguir haciendo hegemonía.

La gente de clase media-media alta sabe que siempre va a poder acceder a la lectura, a las bibliotecas, a centros escolares con buenas bibliotecas, a profesores, a cursos, a comprar libros y de alguna manera se crea en torno a la lectura una especie de pátina, de élite, de hegemonía y hay que tender a todo lo contrario. Hay que tender a crear una gran sociedad de gente que, aparte de hacer deditos en la tablet o el móvil, lea.

Comenta

  1. Mar

    Gracias, Sonia, por indicarnos que hay otras cosas y recordarnos que leer, nunca es una pérdida de tiempo…

Comenta