Las bibliotecas municipales recibieron 560 mil visitas

Un repaso por los principales datos estadísticos de 2015 de la Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla (RMBS) ofrece varias conclusiones. La primera, que las bibliotecas sí son necesarias. Durante el año 2015, estas instalaciones municipales recibieron 560.615 visitas. La segunda es que, aunque esta cifra supone un incremento respecto al año anterior (548 mil), está todavía lejos de los indicadores anteriores a la crisis económica y, por tanto, a los recortes presupuestarios. En 2009, las bibliotecas municipales alcanzaron un pico de 609.198 visitas. Y la tercera conclusión: que han sido las donaciones ciudadanas las que han permitido ampliar el catálogo con 7.918 ejemplares.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 10 MAR 2016

San Julián es uno de los barrios más lectores de Sevilla. Desde hace años presenta, junto a Sevilla Este (Biblioteca Blas Infante), las mejores estadísticas de rendimiento. Su biblioteca realizó el año pasado 22.179 préstamos y recibió 85.020 visitas.

Sí que es verdad que tenemos una comunidad bastante especial”, reconoce Pablo López. El técnico bibliotecario de San Julián explica que, aunque no existe ninguna radiografía lectora sobre Sevilla ni ningún tipo de encuesta de satisfacción de los usuarios, este comportamiento se debe “a una suma de razones”.

El arraigo en el barrio es evidente. Además, “tenemos un fondo muy vivo, muy activo, que, a pesar de la que está cayendo, vamos actualizando y revisando constantemente. Han sido años de desánimo e incomprensión pero tratamos de buscar siempre la satisfacción de los usuarios y el cierre de algunas de las bibliotecas cercanas provoca que la gente acuda más aquí”.

Tras un dato que debería ser feliz -el aumento de visitas de 71 mil en 2014 a 85 mil- se esconde uno de los problemas más graves que ha afectado a algunas de las bibliotecas de la Red: el cierre por falta de personal en Alberto Lista, Julia Uceda y Felipe González. Este problema también afecta a El Esqueleto, en el Polígono Sur.

En San Julián experimentaron esta misma situación durante tres años y, desde hace uno y medio, han podido recuperar la normalidad. Ahora “somos muy reacios a cerrar la Biblioteca, incluso en Navidad y en verano, porque influye mucho en los hábitos de los usuarios”.

Como suele decirse en este ámbito, cuesta mucho esfuerzo generar fidelidad entre los usuarios pero ésta se puede perder muy fácilmente, sobre todo, si la puerta está cerrada.

El descenso en los préstamos es una tónica nacional pero Sevilla acusa los recortes: de 284 mil en 2013 a 194 mil en 2015

Esta es una de las miradas concretas que se desprenden de los datos estadísticos de 2015 de la RMBS que, en su globalidad, ofrece otros indicadores.

Aunque la tendencia general es que desciendan los préstamos en todas las bibliotecas de España, tanto por los recortes presupuestarios como por los cambios tecnológicos, en Sevilla se acusa considerablemente: de los 284 mil préstamos realizados en 2013 a los 194.248 del pasado año. (En 2014, se prestaron 229 mil documentos).

El número de socios sí ha aumentado: 81.647 (2013), 87.932 (2014) y 95.272 (2015), aunque estas cantidades no indican los prestatarios activos.

Mientras que la administración ha comprado 847 ejemplares, las donaciones ciudadanas han aportado 7.918 títulos

Uno de los datos más interesantes, que revela el caudal de simpatía que generan las bibliotecas, es que las donaciones ciudadanas han sido, principalmente, las que han permitido ampliar el catálogo. Mientras que las compras para las 14 bibliotecas se redujeron a 847, las donaciones aportaron 7.918 ejemplares.

Luis Cernuda, en Bellavista, y San Julián lideran este apartado, con 1.168 y 1.113 donaciones, respectivamente.

Agradecemos muchísimo las donaciones -cuenta Pablo López- pero hay que entender que una cosa no sustituye a la otra”. La razón es que las donaciones son espontáneas y no dirigidas hacia la construcción de una colección que responda a las necesidades concretas de cada centro. En San Julián, por ejemplo, “tenemos el fondo muy castigado, en torno a un 40% está muy deteriorado, y habría que reponerlo. Una de nuestras prioridades es, por ejemplo, reponer el fondo de infantil”.

Horizonte de cambio

La Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla espera, no sin cierto escepticismo, que la tendencia de recortes e invisibilidad practicada por el PP de Juan Ignacio Zoido empiece a cambiar. Como asegura Pablo López, y no se cansan de repetir quiénes trabajan en este ámbito, “no se trata de dinero, sino de prioridades”.

Tras la aprobación del presupuesto socialista de 2016, es cuestión de tiempo que empiece a notarse el efecto del diseño de un programa específico para el libro y la lectura, que prevé un aumento de 12.000 a 60.000 euros en la partida para la adquisición de material, además de una partida de 234.652 euros en actividades, que incluye a bibliotecas y a sector privado.

Pero las bibliotecas municipales arrastran una serie de problemas graves y será necesario algo más que este aumento presupuestario para solucionarlos.

Un texto de Rafael Cid y Miguel Ángel Garfia, redactado para las Jornadas Bibliotecarias de Andalucía de 1994, señalaba que uno de los principales problemas era el adecuado presupuesto de funcionamiento para personal. Veintidós años después, la situación vuelve a ser similar.

Imagen de la distribución de la RMB

Imagen de la actual distribución de las bibliotecas municipales FUENTE: RMBS

Si echamos la vista atrás, cuesta creer que una ciudad como Sevilla sólo tuviese una biblioteca pública en 1991. “Muy posiblemente la escasa demanda social existente, habría privado a nuestra ciudad de un temprano equipamiento bibliotecario”, explican en su texto Garfia y Cid.

Ese año marca un cambio. Coincidiendo con la presencia del Partido Andalucista en las delegaciones de Participación Ciudadana y Cultura, empieza a conformarse la idea de la construcción de bibliotecas de barrio, ubicadas, dentro de lo posible, en centros cívicos que facilitasen la cercanía con el ciudadano y la afluencia de público.

El 13 de mayo de 1992 se inauguraron las de Triana (Las Columnas) y Polígono Sur (El Esqueleto). En 1993, se sumaron San Jerónimo y Los Carteros.

En 1997, San Julián, Alberto Lista, Blas Infante y Luis Cernuda.

En 2004, funcionaban 11 bibliotecas, con la incorporación de Parque Alcosa, Entreparques, Cerro del Águila. En 2005 abrió Torreblanca, mientras que Julia Uceda y Felipe González son de 2011.

Pese a las inversiones, las reservas de suelo y la redacción en 2004 de un Plan Director (que preveía una gran biblioteca de zona por cada cuatro bibliotecas de barrio), la realidad nunca se ha acompasado ni a la teoría ni a los proyectos. Actualmente, no sólo ese Plan será revisado y actualizado, sino que los cambios tecnológicos, las necesidades sociales y los modelos de participación cultural imponen otros ritmos y usos para los espacios bibliotecarios.

Las bibliotecas municipales de Sevilla no reciben inversiones estatales ni autonómicas desde 2010

Cuando siguen existiendo vacíos evidentes en la ciudad, como Amate, San Pablo o Nervión; los problemas de personal impiden abrir, por ejemplo, las secciones infantiles de Julia Uceda y Felipe González o mientras algunas instalaciones se van quedando mínimas (Las Columnas, Triana) y otras, obsoletas (Alberto Lista, Casco Antiguo), cualquier medida que decida implementar el Ayuntamiento de Sevilla será sin ayuda del Gobierno central o de la Junta de Andalucía.

Las aportaciones estatales o autonómicas desaparecieron por completo en 2010.

Según cálculos del documentalista web Julián Marquina, el Gobierno central ha reducido sus inversiones en bibliotecas un 60,11% desde 2009.

La Junta de Andalucía, según sus presupuestos de 2016, sólo destinará 2,3 millones de euros en esta área. Mientras que su presupuesto global es de 31.285 millones de euros, bibliotecas y archivos reciben un 0,007%.

Según datos facilitados por Federico Medrano, director de la Red, 2010 fue el último año en que se contó con la colaboración de la Junta de Andalucía. Esta ha sido la evolución de las aportaciones autonómicas: 16.694 euros (2004), 194.317 (2005), 300.000 (2006), 518.757 (2007), 252.052 (2009) y 363.864 (2010).

Aunque la Junta sí integra a las bibliotecas en el catálogo colectivo y facilita soporte técnico en su automatización, la restricción de sus presupuestos impide cualquiera otra acción de mayor envergadura.

En 2017, las primeras bibliotecas de barrio empezarán a cumplir 25 años y sería una buena oportunidad para preguntarse cuánto hay de cierto en las teorías que las señalan como el primer centro de información local, portal de acceso a la información que las tecnologías ponen a nuestro alcance, centro de actividades culturales de primer orden, espacio de identidad que estimula los valores de interculturalidad, solidaridad y participación, lugar de convivencia y encuentro.

¿Son capaces de alcanzar estas máximas? ¿Perciben su importancia las distintas administraciones? ¿Lo percibimos así los ciudadanos?

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