¿Remontará el vuelo la Feria del Libro de Sevilla?

El anuncio de la conferencia inaugural de Antonio Rodríguez Almodóvar, el cartel de Raquel Díaz Reguera y los primeros autores confirmados, como Mauricio Wiesenthal y Almudena Grandes, indican la cercanía de una nueva edición de la Feria del Libro de Sevilla, que dará a conocer todos los detalles de su programación el próximo 6 de abril.

En teoría, es la gran fiesta sevillana de los libros. Es (casi) la única ocasión en la que la literatura y sus mediadores, en todas sus formas y variantes, toman la calle. No están todos los que son pero librerías, editoriales y bibliotecas reivindicarán, con autores y creadores, el protagonismo y la importancia de la lectura.

Un año más, la Feria del Libro (FLS) ocupará la plaza Nueva de Sevilla, en una propuesta centrada en la literatura infantil y juvenil, en la que el homenaje a Cervantes estará presente y en la que se expondrán fenómenos recientes, como la poesía en redes sociales o booktubers, según avanza su director, Javier López Yáñez.

Será del 28 de abril al 8 de mayo. Son buenas fechas. Los participantes respiran con alivio.

En el recuerdo, las excesivas temperaturas del año pasado que sofocaron las expectativas de recuperación que se intuían. En 2015, hubo menos visitantes (de 18.000 a 15.000) y, según la organización, las cifras de venta se mantuvieron, aunque esto es una incógnita porque nunca se revelan.

Esperanza Alcaide, librera de El Gusanito Lector y recién elegida presidenta de la Asociación Feria del Libro, lo resume así: “Si tenemos un golpe de calor porque la Feria cae muy avanzada en el calendario, con 48 grados no vas a ir a la plaza a ver si te encuentras a algún autor con el que te apetezca conversar”.

Pero lo cierto es que los últimos años de la FLS han sido “muy complicados”. Javier López explica que desde 2010 el presupuesto se ha visto reducido a la mitad y 2015 se cerró con ciertas críticas a la organización por un modelo de feria excesivamente clásico e institucionalizado, no lo suficientemente participativo ni integrador y que no estaba consiguiendo envolver a la población en esa llamada de acción hacia los libros. La falta de evaluación posterior ha sido otra de las quejas planteadas.

Para Joaquín de los Santos, librero de El Oso y su libro, “no se ha conseguido que sea una cita cultural que la gente espera y esté deseando participar en ella. Hay que plantearse de verdad y con tiempo un cambio de modelo de la Feria, empezar a hablar en otoño”.

La elección de la temática, la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), tiene algo de búsqueda de revulsivo. De esperanza.

Es un sector con un alto nivel de creatividad, que ha conseguido mantenerse relativamente estable durante los últimos años de crisis económica y en el que, en definitiva, se asienta el futuro de la lectura. Como dice Javier López Yáñez, reúne dos características positivas: fomento de la lectura y ventas. Es decir, cultura y comercio.

niños

La presencia de los niños es habitual en la Feria del Libro pero este año se intensificarán los esfuerzos FOTO: FLS

Con ella, se pretende involucrar a padres y educadores pero también, y fundamentalmente, “a los lectores” a través de “una programación sugerente, atractiva, que emocione a las personas a las que nos dirigimos”, cuenta Esperanza.

Rayuela es la librería especializada más veterana de la ciudad. Este otoño celebrará su 20º aniversario y es un referente a nivel nacional. Han hecho una serie de propuestas de actividades para la Feria pero, como cuenta Miguel Ángel Escalera, “vamos a ir como siempre. Vamos a intentar mostrar un panorama de la literatura infantil y juvenil de calidad. Compartimos stand con Kalandraka y estamos pensando hacer un homenaje a los clásicos de la LIJ. Los clásicos, clásicos. Roald Dahl, Maurice Sendak. Queremos hacer monográficos. Vamos a ir como siempre, intentando mostrar lo que somos”.

Joaquín de los Santos considera esta temática excesivamente genérica. “Es un tema tan amplio que de por sí ya está contenido en la Feria”.

Este librero de Los Bermejales no ha tenido buenas experiencias en la organización de actividades, por las características de los espacios destinados, y todavía está pensando qué proponer. Lo que sí le gustaría es que, de alguna forma, se regulase el contenido de las casetas para que, efectivamente, hubiese diversidad.

A la espera de conocer todos los detalles de la programación, algunas novedades ya han sido anunciadas.

Las organizativas se refieren a la elección de Esperanza Alcaide Rico como presidenta de la Asociación Feria del Libro de Sevilla. “Veo a la Feria como un elemento cohesionador del gremio. Debe funcionar así. Me gustaría mucho que esta Feria, ya que parece que vamos arrancando un poquito, que hay más oxígeno y que las fechas son buenas, que sea un punto de partida para que los libreros hagamos cosas juntos”.

Y añade: “Esto es como las comunidades de vecinos. Si los vecinos no participan las cosas no salen igual. Los libreros tenemos que participar, tenemos que hacer propuestas. Hay una directiva pero la Feria es nuestra Feria. En la medida que tomemos consciencia de eso, promoveremos actividades que sentiremos más cercanas”, añade.

Después de cuatro años muy duros con la gestión cultural del PP, el apoyo del Ayuntamiento de Sevilla será otro. El presupuesto socialista de 2016, aprobado pero pendiente de la solicitud de impugnación de Participa Sevilla, prevé un aumento de 11.000 euros respecto al año anterior. Se destinarán 75.000 euros.

Según Javier López, las aportaciones del resto de entidades se mantienen, mientras que se muestra muy satisfecho de la línea de colaboración del Centro Andaluz de las Letras, que ha trazado “un plan con autores de peso, que será importante para la Feria”, y que incluye a Almudena Grandes, Mauricio Wiesenthal, Felipe Benítez Reyes y Luis García Montero, entre los primeros nombres confirmados.

Entre los expositores, se encuentran 21 librerías, 11 editoriales y seis entidades públicas. “Ha habido más peticiones de casetas que nunca y las propuestas de actividades también está siendo mayor que otros años”, resume su director.

A la presencia clásica de librerías como Palas, Yerma, Reguera y Céfiro, se suman Casa Tomada, La Isla de Siltolá y Librería San Marcos. La Extra-Vagante ha decidido no participar porque no considera el modelo de feria atractivo ni representativo. Editoriales veteranas como RenacimientoKalakandra compartirán plaza con Triskel Ediciones y Maclein y Parker.

Para La Isla de Siltolá será su presentación en sociedad. Aunque la editorial lleva trabajando desde 2009, la librería homónima y también especializada en poesía, todavía no ha abierto sus puertas. Lo hará a principios de abril en la calle San Bernardo. Javier Sánchez Menéndez confirma que, como editorial, estarán presentes en las ferias de Madrid y Granada, mientras que en Sevilla estarán como librería, “con un stand muy poético” y numerosas presentaciones y firmas.

En este momento, la organización de la Feria del Libro de Sevilla trabaja para cuadrar eventos, horarios, programas e invitados. Como, por ejemplo, el espectáculo Cervantísimo promovido por Anaya Ediciones y realizado por Juan Arjona; o la presencia del Polígono Sur, a través de la librería Yerma, que tratará de dar protagonismo a esas otras formas de sentir y entender la cultura que se dan en los barrios de Sevilla.

La FLS ha atravesado distintos períodos: de la búsqueda de emplazamiento a su desaparición en el año 2000. De la búsqueda de un nuevo modelo como contenedor de actividades representativo de todo el sector a la “fuerza importante” que adquirió entre 2004 y 2010. Hasta que llegó la crisis económica. Javier López Yáñez se muestra confiado en que este año sí sea el de la recuperación efectiva.

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