Juan Arjona: “El valor de un libro lo pone el lector”

Al niño Juan Arjona, que contaba historias delante de un espejo y que empezó a escribirlas frenéticamente en un cuaderno que le regaló su padre, le parecía con nueve años que todo el mundo hacía lo mismo. El aprendizaje y la experiencia le fueron demostrando que no, que esa necesidad de contar historias, tengan la forma que tengan, es una particularidad y una demostración de que “la inspiración y el arte son innatos en una persona”.

Juan Arjona es uno de los narradores orales de Sevilla más veteranos y, con la compañía de teatro La Barataria, lleva más de veinte años escribiendo y dirigiendo espectáculos para el público infantil.

Hace unos meses, en la última edición de la Feria del Libro de Sevilla, recibió un premio por su trayectoria profesional y, ahora, instalado en la cuarentena, está disfrutando especialmente de su faceta de escritor, que le permite tener con los lectores un trato “más individual y muchísimo más personal”.

Una faceta que le reconcilia también con la “crisis-reflexión contraintelectual” que atraviesa cuando le entrevisto. “Hay un concepto de que el teatro infantil se hace porque no puedes hacer teatro para adultos. Hago literatura pero es literatura infantil. Como si ese público fuera muy fácil o un público menor… Todo en lo que meto está infravalorado”.

Pues no, defiende. No es un ámbito menor, ni un salvavidas en tiempos de crisis. Es una especialización que requiere un lenguaje y unos medios específicos. Que recibe el aval de sus destinatarios.

El valor de un libro lo pone un lector. Con las redes sociales, los autores estamos más cerca de la gente y muchos padres me mandan fotos de sus hijos durmiendo abrazados a mis libros, con ellos en la cabeza o llevándoselos al colegio. No se sabe si un libro es bueno o malo hasta que un niño se queda abrazado a él cuando duerme. Es muy emocionante”.

Con siete libros publicados con la editorial A buen paso, que dirige Arianna Squilloni, acaba de llegar a las librerías Una vaca, que cuenta con ilustraciones de Luciano Lozano, y en marzo lo hará Una historia verdadera. El cuento de los guisantes. “Es muy raro escribir una historia de amor para niños, a no ser que sea algo cómico o paródico, pero ésta es una historia de amor bastante mágica que está basada en mis abuelos”.

Muy pronto llegará a las librerías 'Una vaca', editado por A buen paso

‘Una vaca’, editado por A buen paso, es el cuento más reciente de Juan Arjona

Criado en una biblioteca

En la vida de Juan Arjona hay varias constantes: los cuadernos de colores que le siguen acompañando a todas partes, las historias y las bibliotecas. Porque todo empezó en una biblioteca. Concretamente, en la de Camas, en los años ochenta. “Soy el socio 1067”, recuerda.

En aquellas instalaciones, “entonces, era un cuchitril, hoy es una de las bibliotecas de referencia”, se programaba ‘La hora del cuento’; una actividad en la que los niños no sólo se acercaban a la lectura, sino que escribían y representaban sus propias obras de teatro.

Del colegio al instituto, del instituto a la creación de La Barataria va sólo el discurrir de los años y esa necesidad vital de contar historias. Primero, como afición. Más tarde, como profesional especializado en el ámbito infantil. Asesor de editoriales, dinamizador de bibliotecas, director escénico o dramaturgo, narrador oral, todo se reduce a la misma esencia.

Necesito contar historias y las cuento de muchas maneras, o escribiéndolas en un libro o haciendo una obra de teatro o contándolas de viva voz. Las historias saltan al aire a través de distintos formatos, géneros o técnicas, pero todo tiene que ver con la historia y con la implicación con la que tú la cuentas. No hago nada de lo que no estoy plenamente convencido”.

Los libros son un paso natural. A través de ellos, está viviendo experiencias muy bonitas. Primero, porque sus palabras se enriquecen con la compañía de ilustradores como Emilio Urberuaga o Lluïsot, por ejemplo. Segundo, porque llegan a lugares antes inimaginables, como Polonia con la serie de Antonino, Brasil con Amiga Gallina o Chile con Burro. Y tercero, por las reacciones de padres e hijos ante los libros.

Juan Arjona admiraba hace años el trabajo de Emilio Urberuaga, ilustrador de ‘Soy pequeñito’

En el mundo del espectáculo, tú estás aquí y el público enfrente. Como autor, el trato es muchísimo más personal. Cuando los padres te cuentan las experiencias de sus hijos con tu libro te crea una responsabilidad pero es muy emocionante. Una vez me contaron que un niño se había vestido con el gorro, la mochila y la linterna en la cabeza para ir al parque, como en Soy pequeñito. No solamente disfrutan con la lectura, sino que juegan a lo que acaban de leer. Eso es todavía más importante”.

Para los niños se trata de historias especiales. Me comentaba una librera de Gijón que iba en coche con su hija, abrió la ventanilla y dejó que el aire le diera en la cara. La mamá le preguntó qué hacía y su hija contestó: estoy disfrutando de lo lindo, como en Amiga Gallina”, añade Arianna Squilloni.

Para la editora de A buen paso, “descubrir a Juan ha sido encontrarme con un tesoro. En sus historias se conjugan ternura, deseo de descubrir, curiosear y conocer el mundo. La escritura de Juan combina humor y también un cuidado hacia el ritmo literario, la selección de las palabras exactas, de imágenes sugerentes”. “En su escritura y en sus historias se concentran todos los elementos que busco en un libro que me apasione”, afirma.

Arianna es la que concibe, en su cabeza, la combinación de historia e ilustración, mientras que Miquel Puig se encarga del diseño. Juan Arjona no siempre tiene contacto con los ilustradores mientras están realizando el trabajo.

El caso de Emilio Urberuaga, premio Nacional de Ilustración en 2011, fue una excepción. “De jovencito, en vez de tener pósters del Súper Pop, tenía colgado un cartel del Día de las Bibliotecas hecho por Emilio. ¿Qué hace un cocodrilo por la noche? Soy fan. Se lo comenté a Arianna y un día recibo una llamada. “Oye, soy Emilio. Me ha gustado mucho tu texto, está dentro de cómo yo concibo la vida y me gustaría hacerlo”. Fue increíble”.

El impacto de Soy Pequeñito ha llegado hasta los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, donde se ha rodado un corto basado en este cuento, con la colaboración de la asociación canaria Gran Angular y en el ámbito del Festival Internacional de Cine del Sahara (FISahara). Juan Arjona participó en la última edición de la Muestra de Cortometrajes San Rafael en Corto, “con visitas a los colegios que trabajaron el libro y sesiones compartidas de cine”.

Además, ha sido uno de los artistas seleccionados para participar en el proyecto Civiteca de la Fundación Tus Ojos, que relaciona a un artista, con una ciudad patrimonial y con un grupo de niños de esa ciudad. Juan viajó a San Cristóbal de La Laguna en Tenerife, donde habló con los niños del CEIP Camino Largo. “Cada artista les enseña su arte, ellos te preguntan, investigan y de todo eso se hace un documental”.

Juan Arjona defiende que trabajar en el ámbito infantil es una especialización, no un salvavidas en tiempos de crisis. FOTO CEDIDA

Juan Arjona defiende que trabajar en el ámbito infantil es una especialización, no un salvavidas en tiempos de crisis. FOTO CEDIDA