Quilombo significa comunidad y espacio de libertad

El mapa de librerías de Sevilla continúa creciendo. Tras la apertura de La Isla de Siltolá Libros & Vinos, Rola Libros y de la low cost Re-Read, desde el número 8 de la plaza del Pelícano se incorpora Librería Quilombo, un espacio centrado en el libro de segunda mano, con fondo especializado en historia y literatura y con una programación cultural regular.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 23 MAY 2016

Desde que iniciaron las obras y mientras ultimaban los preparativos, ha pasado tanta gente por el local de Quilombo para celebrar que la plaza del Pelícano contará con una librería que Inmaculada de Pando, una de las promotoras, siente la responsabilidad del paso que da junto a su socio José María Rodríguez Tous, Alias Lilo.

Ambos llevan años trabajando en el mundo del libro a través de la cooperativa Deculturas, con la que prestan servicios editoriales y con la que han lanzado sus propios microsellos, pero ahora se adentran en un nuevo oficio que emociona y asusta a partes iguales.

Siento esa responsabilidad de decir: ¡madre mía! ¡vamos a abrir una librería! ¿Cómo va a reaccionar la gente? Aquí no hay estudio de mercado. José María me propuso la idea de abrir un espacio donde pudiéramos seguir trabajando y diseñando pero que, a la vez, permitiese sacar a la luz todo ese fondo que teníamos guardado en cajas y al que nadie accedía. En cuestión de días dije que sí y nos liamos la manta a la cabeza”, resume Inma.

Así surgió el proyecto de Librería Quilombo, una librería de segunda mano, con fondo especializado en historia, literatura, diseño y artes y que incluye sección infantil, con material librario y zona de juegos.

Los libros nuevos que sí entrarán en este espacio son los de las editoriales sevillanas, como Ediciones en Huida, Aconcagua, Cartonera Ediciones, La Piedra Lunar, Atrapasueños y Nuño.

Quilombo es librería de segunda mano pero nace con vocación de programar actividades culturales diversas

El local tiene una pequeña zona para tomar café o té y leer, y tendrá una programación cultural regular, desde quincenas temáticas hasta ciclos de cine y literatura, talleres para todos los públicos, microteatro y formatos más tradicionales, como presentaciones y recitales. Una de sus iniciativas será la de invitar a libreros y libreras que también escriban a que compartan ante el público esa otra faceta creativa, más o menos desconocida.

Su idea es compaginar el trabajo de la librería con los servicios editoriales (“la gente nos verá trabajando. Acostumbrados a la cueva del diseño, esto será vida, vida, vida”) y aspiran a convertirse en algunas de la acepciones del nombre que han elegido. Quilombo significa comunidad y espacio de libertad.

Inma recuerda que es una palabra tomada de un relato de Eduardo Galeano, que rescataba la historia de los esclavos africanos que huían de sus captores en América Latina y, refugiados en la selva, conseguían crear santuarios de libertad, con una organización comunitaria.

Optimized-Librería Quilombo

Quilombo aspira a convertirse en un recurso útil para su comunidad, facilitando el acceso al libro y programando cultura

Dentro de su filosofía de dotar de nuevas vidas al libro, quieren convertir a la gente en “lanceros”. Quien lo desee podrá dejar sus ejemplares en depósito y, en el momento en que se vendan, recibirá el 50% del importe.

Es una forma de convertir a los lanceros en libreros. Su fondo está ahí a un precio digno. Ya tenemos mucha gente que, por su perfil, está especializada en temas, gente que nos va a traer sus libros, algunos por necesidad de venderlos, por necesidades de espacio o como una forma de apoyar. Ya hemos tenido muchas donaciones”, explica José María.

“Más allá de que haya muchos factores que influyan, el precio del libro nuevo obstaculiza una barbaridad en una época en que el libro se ha convertido en un bien de lujo”Inmaculada de Pando

Inma reconoce que una de las mayores dificultades ha sido poner precio a los libros. “Es una mezcla entre la necesaria prudencia de tener que comer y el sentido de solidaridad mutua. Sabemos que están muy mal las cosas y, más allá de que haya muchos factores que influyan, el precio del libro nuevo obstaculiza una barbaridad en una época en que el libro se ha convertido en un bien de lujo. La sensación que tenemos es que la gente está deseando contar con un recurso así”.

Ambos están muy contentos con la zona que han elegido. Entre San Julián y Santa Clara, El Pelícano “tiene entidad propia. Esto es muy barrio”. José María explica que “buscábamos un local lo más diáfano posible, miramos en el Pumarejo, en San Luis y, al final, hemos conseguir caer en un buen sitio”.

Esta plaza tiene una personalidad muy definida con la presencia de la chatarrería, de los corrales de artesanos del Pelícano, de Mallol y muy cerca del espacio de coworking de Tramallol. “Está bien que no sea una zona comercial de Sevilla”, dice José María. “Está bien que haya librerías en cada espacio, que estemos repartidas”, añade Inma.

Otra de sus ideas para crear comunidad es la de tomar la plaza una vez al mes. “Existe una iniciativa muy interesante, que es el Zoco de Libros, y aquí también nos gustaría, cuando estemos un poquito asentados, reunir a los artesanos, a toda esa gente que está dejándose la piel para darle otro sentido a esta plaza”.

Inma y José María son conscientes de la precariedad con la que han hecho realidad este proyecto pero también de la solidaridad y energía que han recibido. En un entorno de gente sencilla, trabajadora, que se conoce por los nombres, han contado con la colaboración de Darío, el arquitecto; Antonio, el pintor; Johnny, el carpintero. “Ha sido una aventura increíble”. Y, desde hoy, la aventura continúa día a día.

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