“Queda mucha Triana por hacer y deshacer”

Una ruta para conocer el estado de salud librero de Triana podría comenzar lamentando el cierre de Especies de Espacios, una de las pocas librerías sevillanas especializadas en poesía, o saludando la vitalidad del Espacio Cultural Colombre, en el que los libros de segunda mano conviven con una programación cultural estable. Pero hoy no se puede hablar de librerías sin analizar el contexto en el que actúan, cómo se relacionan con el entorno y sin plantearse qué lugar ocupa la cultura en un barrio como este.

POR Sonia Domínguez / SEVILLA, 8 FEB 2016

Cuenta Carmen Camacho, poeta, que cuando se instaló en Triana a principios del milenio le sorprendió que un barrio “con semejante sustrato, no dispusiera de librerías -salvando Don Cecilio, en calle Castilla, de libros, cómics y discos de segunda mano-, que la escena alternativa pasara por aquí de refilón, o que artesanos y peñas estuvieran echando el cierre”.

El sustrato es de sobra conocido. Triana, cuna de cantaores, pintores, alfareros, marineros, toreros…

Hoy, este panorama ha cambiado algo. Según Carmen, “podrá decirse que es una transformación sutil y mínima. Yo la celebro como titánica”.

Un recorrido por sus librerías nos lleva, antes de que sea demasiado tarde, a la calle Pureza.

Allí se encuentra Especies de Espacios, una de las pocas librerías sevillanas especializadas en poesía, con un proyecto muy singular, que aunaba creación, edición e imprenta y que, cuando fue visitada el año pasado por Jorge Carrión, escritor y autor del ensayo ‘Librerías’, lo hizo con un ¿y cómo es que no sabía que algo así existía?

Sevilla perderá una de las pocas librerías especializadas en poesía

Especies de Espacios cerrará este año, aunque mantendrá el proyecto editorial Palimpsesto 2.0

Su cierre ya ha sido anunciado, aunque no tiene fecha concreta. “Cierro la librería sin apuros y sin pena. Quería hacer algo y lo he hecho. Tenía una idea, la llevé a cabo y la librería no se prostituyó demasiado de la idea original”, explica Juan Luis Gavala.

Especies de Espacios eligió Triana huyendo de la saturación comercial del centro de Sevilla. Primero, en la calle Rosario Vega y, después, en Pureza. Había nacido como proyecto digital, Cuadernos de Creación, pero “hasta que no abrimos la librería no nos tomaron en serio”, contaba Juan Luis la primera vez que lo entrevisté.

Hay muchos libros buenos que nunca se verán porque se está sobresaturando un mercado que, de por sí, no tiene mucha demanda. Se publica demasiado y con demasiada prisaJuan Luis Gavala

Su propuesta es (era) distinta: gran presencia de la poesía, posibilidad de hacerte socio de la librería, café y sofá, libros de segunda mano, trueque y una selección editorial equilibrada. “Bibliodiversidad, sí, pero hay muchos libros buenos que nunca se verán porque se está sobresaturando un mercado que, de por sí, no tiene mucha demanda. Se publica demasiado y con demasiada prisa”.

En su texto de despedida, Juan Luis Gavala explicaba que “propusimos textos que no suelen estar visibles, que son aún más difíciles de encontrar, propusimos acción, propusimos poesía, en Sevilla. Aún más, en Triana. Pero algo habremos hecho mal cuando tan sólo el 2% (estimación a ojo de buen cubero) de los creadores trianeros ha llegado, no ya a pasar, sino a mirar más allá de que su libro esté, o no, en el escaparate”.

Las exigencias del día a día y la soledad han sido más fuertes que la belleza de una idea. Aunque empezaron cuatro personas, acabó encargándose él solo de todo. “La librería se llevaba el 80% del tiempo en su gestión y te obligaba a estar anclado en un sitio”.

¿Tristezas? ¿Fracasos? No. Ya tiene proyectados tres nuevos poemarios con la editorial Palimpsesto 2.0 y ahora sí, dispondrá de tiempo para otras cosas, postergadas desde hace cuatro años.

El recorrido sigue por las nuevas librerías que se están esforzando por generar fidelidad y no morir en el intento de ser proyectos unipersonales, nacidos durante (y como reacción a) la crisis económica. Ínsula Barataria, para los más pequeños. Novalis en nuevas manos o Entre Líneas, que todavía es recibida con un “ay, no sabía que había una librería en Triana”.

Las recorro acompañada por Berta Carmona, correctora, escritora y emprendedora, primero en Ecoescritura y ahora en Mundopalabras. Más allá de territorialismos, ella piensa que Triana sigue siendo muy de Triana. Es decir, “¿para qué cruzar a Sevilla si aquí lo tengo todo? Hay una conciencia de apoyar a los pequeños comercios”.

Como ejemplos de dinamización, menciona a Especies de Espacios, Colombre y La Tregua y, en su día a día, como madre, es más habitual de Ínsula Barataria, “una librería infantil y juvenil, bien montada, en la que el librero te asesora y te recomienda”.

Ínsula Barataria es la única librería infantil de Triana

Ínsula Barataria es la única librería infantil de Triana

Berta me acompaña hasta la Plaza del Zurraque para conocer a Miguel Ángel Limón. En junio hará tres años que este ex trabajador en una entidad financiera decidió “echar el resto” en este proyecto; un camino “bonito pero muy duro. Al ser autónomo, no tienes tregua. El riesgo es que la puerta se abra o no se abra. No puedes faltar”.

Limón reconoce que “Triana, si la atiendes bien, es fiel” y que, aunque el libro infantil goza de buena salud, con ediciones cuidadas y “con niños que leen mucho, más de lo que creemos”, hay que completar la oferta con papelería y juego educativo.

Ínsula Barataria también programa cada cierto tiempo actividades. Es, por ejemplo, una de las librerías incluidas en la ruta del FINOS, el Festival Intercultural de Narración Oral de Sevilla. Pero no puede ir más allá para “no morir de éxito”.

María Muñoz e Inmaculada Álvarez tienen un perfil similar. Mujeres jóvenes, con carreras universitarias, ajenas al mundo literario pero lectoras, que, ante la falta de empleo, apostaron por una librería. La primera, se quedó con el traspaso de Novalis, en la Ronda de Triana, y la segunda, optó por montar Entre Líneas, primero en un pasaje en San Jacinto y, más tarde, en la calle Evangelista.

Comparten, también, que están solas al frente de sus negocios, que estos tienen un carácter más comercial que cultural y que están asociadas a CEGAL. “Si no, no se puede”, dice Inmaculada. “Sola es una locura”, confirma María. Ambas se estrenaron por primera vez en la Feria del Libro de Sevilla el año pasado; una oportunidad, dicen, para que la gente las conozca y, después, vayan a buscarlas.

A Sensei Cómics, situada en la calle Farmacéutico Murillo Herrera, llego callejeando y preguntando al vecindario. Abrió sus puertas en 2006 en la calle San Jacinto y, tras dos años muy buenos, sus socios buscaron un local más amplio en el que pudiesen realizar actividades de animación.

José Alberto Calixto atiende esta librería especializada en cómic, que ha ido abriéndose a otras posibilidades: ciencia ficción, fantasía, juegos de mesa. “Se han perdido prejuicios al respecto”. Los suyos son clientes que “saben a por lo que vienen” y que proceden tanto de Triana como del Aljarafe.

Pese al excelente momento creativo por el que atraviesa el cómic y el álbum ilustrado, “la gente no se atreve a gastar. Hay mucha precariedad del gasto”.

Sensei es especialista en cómics, álbum ilustrado, ciencia ficción y juegos de mesa

Sensei es especialista en cómics, álbum ilustrado, ciencia ficción y juegos de mesa

Esta es una de las librerías más dinámicas durante la Feria del Libro de Sevilla (“vamos todos los años, aunque esté de capa caída y se hayan reducido expositores”); un reflejo de las actividades que suelen organizar regularmente.

“Hay más inquietudes y ganas que proyectos que lleguen realmente a algo”José Alberto Calixto

Presentan libros y juegos, organizan partidas de juegos de mesa y talleres de cómic personalizados, a partir de seis años. “Los imparte Juan Manuel Moreno, y va siguiendo el ritmo de los alumnos. Les da nociones de dibujo, de narración, de maquetación, guión o edición”.

Cuando le pregunto a José Alberto por el movimiento cultural del barrio, responde sin ambages: “Hay más inquietudes y ganas que proyectos que lleguen realmente a algo”.

La librería Don Cecilio se ha mudado del 47 al 95 en la calle Castilla y en su local los libros de segunda mano y los tebeos conviven con otros objetos de coleccionismo: vinilos, cartelería, radios antiguas.

La oferta pública de acceso a la lectura se concentra en la Biblioteca Las Columnas, en el segundo piso del centro cívico del mismo nombre. Es la segunda más veterana de la red (1992) y, pese a sus más de 24 mil visitas y sus 15.281 préstamos en 2014, se ha quedado pequeña para atender a un distrito en el que viven más de 49 mil personas. Tiene 50 puestos de lectura y 6.000 socios.

Una visión más heterodoxa

Carmen Camacho cita otros espacios más heterodoxos, que dan cabida “a la poesía, la música alejada del abominable flamenquito, los libros, el teatro, las exposiciones, el cine, la conversación”. El Cachorro, por ejemplo, CasaLa Teatro o La Tregua.

Este bar de la calle Evangelista toma su nombre de una novela de Mario Benedetti y está trabajando para posicionarse en esa Triana cultural relacionada con las letras, con recitales de poesía y presentaciones.

También el Espacio Cultural Colombre, “que desde un callejón perdido hacen posible el milagro”.

Paso a paso va este espacio, nacido en 2012, en el callejón que une Febo con Esperanza de Triana.

Pedro Gozalbes y Rafael Delgado son amigos desde hace años, estaban metidos en el mundo del libro de segunda mano, compraban, vendían en el Charco de la Pava y en el puente de Isabel II, hacían trueques y, un día, buscaron un local físico que les sirviera para almacenar los más de 5.000 ejemplares que tenían.

“En el momento en que te presentas como un lugar de encuentro, el proyecto se va de las manos. La gente venía a visitarnos y nos proponía ideas”Rafael Delgado

Colombre surge como consecuencia de nuestro particular diógenes literario, de tener ganas de mover los libros, de abrir el local al público y de ofrecer algo más, crear un espacio cultural. En el momento en que te presentas como un lugar de encuentro, el proyecto se va de las manos. La gente venía a visitarnos y nos proponía ideas”, explica Rafael.

Esas ideas han materializado en una programación cultural estable, en la que tiene un gran peso la narración oral para adultos, el microteatro, el cine o la música.

Colombre ha demostrado que la cultura existe y se descentraliza sola.

Colombre lleva desde 2012 apostando por la cultura autogestionada

Colombre lleva desde 2012 apostando por la cultura autogestionada FOTO: ESPACIO COLOMBRE

Poco a poco vamos llegando a la gente del barrio. Al principio, la gente venía del centro, de la Macarena, porque hay personas que tienen ciertas inquietudes y buscan este tipo de espacios pero los vecinos estaban preguntándose ¿y esto qué será? Nosotros estamos abiertos a las propuestas que nos hagan, queremos crear esa sensación de unidad con el barrio”.

Un ejemplo. Pedro cuenta que se han reunido con la Asociación de Vecinos Triana Norte, que está intentando que se escuche su voz para que el solar del antiguo cuartel de la Guardia Civil, ubicado en Pagés del Corro, no sea subastado y se construya un centro multicultural del que carecen.

Además, están trabajando para generar redes y complicidades, aunque reconoce que es muy complicado, por la precariedad y por la falta de tiempo.

Te implicas tanto en tu propio proyecto que es complicado, hay que ponerse límites. Pero somos optimistas. Tiempo al tiempo. Hay que intentar romper ese aislamiento entre quienes trabajamos en el barrio y estamos relacionados en esa faceta cutural, como CasaLa Teatro, Palimpsesto, Escuela Latidos. Antes de que termine el año, seguro que terminaremos preparando algo juntos”, vaticina Pedro.

Actualmente, están potenciando la parte de librería y editorial. “Los libros no son un atrezzo”. Muy pronto tendrán operativa una web para la venta de los libros y ya ha sido presentada en sociedad Ediciones Colombre, que arranca con las obras de Rafael Pérez Santana y Óscar Flores Baquero.

Pero no tienen prisa. Uno de sus secretos es ir paso a paso, con naturalidad, explorando “los vaivenes de gente y propuestas que se producen al ser un lugar de encuentro”.

¿Qué falla?

Es evidente que el panorama ha cambiado algo pero ¿lo suficiente?

La Triana actual no dispone de una oferta cultural autosuficiente, y ni siquiera suficiente. Aún no cuenta con un tejido lo bastante trabado”, considera Carmen Camacho.

¿Razones?

José Alberto Calixto, librero de Sensei Cómics, ya había argumentado que “hay más inquietudes y ganas que proyectos que lleguen realmente a algo”. Y añade: “Se trata de iniciativas de gente concreta, que no tienen mucha estabilidad y que cuentan con poco apoyo o promoción”.

“No hay relación entre el mundo educativo y el mundo cultural”Catalina León

Otra razón podría ser la falta de conexión entre los distintos núcleos que trabajan en el barrio.

Catalina León, profesora en el IES Vicente Aleixandre, escritora e investigadora, considera que “hay muy poca movida cultural, hay iniciativas dispersas y, por ejemplo, los centros educativos están de espaldas al barrio. No hay relación entre el mundo educativo y el mundo cultural”.

En una conversación con Alberto Pérez, de la Librería Don Cecilio, van surgiendo otras. Las trabas administrativas, la falta de ayudas, la inexistencia de espacios culturales, el estancamiento del barrio.

El local de esta librería acogía un Centro Cultural, que reunía a cerca de 19 peñas de todo tipo, flamencas, cinematográficas, deportivas o literarias, y recientemente se han mudado de barrio por problemas con los vecinos. Se han trasladado a La Macarena.

Hace unas semanas, el gestor cultural Sergio Harillo lanzaba desde Cultura de Sevilla una reflexión, motivada por la noticia de la creación de la Orquesta Sinfónica de Triana.

Recopilaba los centros públicos y algunos de los privados que están trabajando por la cultura en este barrio de Sevilla. Y no eran pocos. De hecho, eran tantos que hasta lo definía como la alternativa cultural al centro histórico”.

FOTO: SERGIO HARILLO

Cultura de Sevilla señala que Triana tiene potencial para ser la alternativa cultural al centro de la ciudad FOTO: SERGIO HARILLO

Pero, cuando se preguntaba qué motivos llevaban al “sevillano corriente” a cruzar el puente, respondía que “seguramente nos encontraríamos, en un alto porcentaje, estas tres respuestas: para comer, para dar una vuelta y para llevar a unos amigos”.

“Si no se difunde lo que hay, la gente no lo conoce, si no se educa en valorar la cultura, la ciudadanía no mostrará interés por ella”Sergio Harillo

¿Qué falla, entonces?, se preguntaba Harillo.

Falla la difusión, falla el interés y falla la educación. Si no se difunde lo que hay, la gente no lo conoce, si no se educa en valorar la cultura, la ciudadanía no mostrará interés por ella”, respondía.

Para Catalina León, otra tendencia actual es que “Sevilla siempre ha sido un gran escaparate, una representación cinematográfica y teatral y Triana se está convirtiendo en un parque temático turístico”.

Carmen Camacho confirma que hay una parte de la población muy crítica con el estado del barrio.

Estoy con quienes advierten que la esencia y la potencia de este barrio se malversa en mucho con el nuevo auge del turismo, y lo convierten en algo irreal y forzado. No hay más que darse un paseo por ciertas calles principales de Triana para sentir esa mella, el cambio espectacular del paisanaje o de los establecimientos, la contribución al trampantojo de todas las franquicias”.

“Triana necesitaría encontrar su identidad, su sentido. Encontrarse a sí misma en su esencia. Siempre ha sido un barrio de emprendedores pero se está quedando anticuado. No clásico, antiguo. Es acogedor, se vive bien, se está a gusto, pero no mira al futuro”, reta Catalina.

Adolece este barrio también del mal, casi endémico, de la nostalgia. Hay un recuerdo continuo a lo que esto fue y ya no es, como si mencionándolo se volvieran a resucitar sus corralas, su resistencia en la Guerra Civil, su paisanaje de mareantes o cabales o su bendito underground, o regresaran los oriundos desplazados a Las Tres Mil”, comenta Carmen.

Y aún añade: “Hacer barrio va mucho más allá de lamentar todo lo que Triana ha perdido. Hacer barrio es otra cosa. Queda mucha Triana por hacer y deshacer”.

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