Montequinto: una biblioteca como motor del barrio

No es fácil explicar el secreto del buen funcionamiento de una biblioteca sin que suene a fórmula mágica extrapolable. Pero en el caso de la Miguel Delibes de Montequinto, que acaba de celebrar su quinto aniversario en las nuevas instalaciones, se trata de conjugar tradición, inversión, agilidad, entusiasmo y puertas abiertas en los tres elementos indispensables para su día a día: administración, personal y ciudadanía.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 16 OCT 2015

Lo importante no es que todos vayamos por el mismo camino sino que todos miremos en la misma dirección”. Esta frase, incluida en una ponencia presentada por la Biblioteca de Montequinto en 2013, en las XVII Jornadas Bibliotecarias de Jaén, resume el espíritu de lo que está sucediendo en este populoso distrito de Dos Hermanas, que ha convertido su biblioteca en el motor de la vida social y cultural.

Valgan como referencia algunos datos.

En los cinco años que lleva funcionando el Centro Cultural Biblioteca de Montequinto en el moderno edificio de la calle Venecia, ha realizado 273.962 préstamos, 112.347 audiovisuales y 161.615 de libros y revistas. Ha programado 1.408 actividades culturales y de animación a la lectura, y ha recibido 978.056 visitas, tanto de personas que acuden a la biblioteca a utilizar cualquiera de sus servicios, como de quienes asisten a las actividades programadas por ella en otros espacios.

La Semana de la Lectura y la Danza partió de la idea de una usuaria bailarina. FOTO CEDIDA

La Semana de la Lectura y la Danza partió de la idea de una usuaria bailarina. FOTO Centro Cultura Biblioteca Montequinto

La mayoría de las asociaciones del distrito, ya sean de carácter cultural, social o deportivo, confluyen en este espacio. Sus boletines con información de las actividades llegan a 3.000 familias y, a partir del 1 de enero de 2016, la sala de estudios y las áreas expositivas del Centro abrirán sus puertas 365 días al año, fines de semana y festivos incluidos.

Y lo más importante, aunque no aparezca reflejado en ninguna estadística, es la actitud de apertura y de flexibilidad en su vocación de servicio público. Porque, como dicen quienes trabajan en Montequinto, “la biblioteca no es nuestra sino de nuestros usuarios”. Usuarios que, como Paz, resumen sin pretenderlo el secreto de su funcionamiento: “más que una biblioteca, es un lugar de encuentro

Una identidad cultural

Dos Hermanas ya es sinónimo de buena gestión bibliotecaria gracias a la labor desarrollada durante 32 años, a día de hoy, por la Biblioteca Pedro Laín Entralgo. Contando con esta referencia, en 1994 se abrió una pequeña sucursal en el barrio de Montequinto que contó desde el principio con una fuerte adhesión social.

Aquella sala de 110 metros cuadrados, con 60 puestos de lectura, llegó a atraer durante sus últimos años 50.000 visitas y a realizar 30.000 préstamos anuales. A medida que crecía el barrio, crecía la demanda de servicios y la necesidad de dotarlo de una infraestructura que aglutinase en torno a la biblioteca toda la oferta social y cultural de Montequinto.

Marco Flecha, actual coordinador del programa de cuentos para adultos, comenta que un verano se fueron de vacaciones despidiéndose de aquella pequeña sala y, cuando regresaron para la nueva temporada, se encontraron con un edificio de tres pisos y 2.400 metros cuadrados. “Ya era 2010, cuando estábamos en plena crisis económica y se suponía que se habían paralizado todas las inversiones públicas en infraestructuras”, recuerda sorprendido este cuentero paraguayo.

Diez personas atienden a una población de cerca de 40.000 habitantes

Así nacía este modelo conjunto de centro cultural y biblioteca, en el que diez personas atienden a una población de cerca de 40.000 habitantes, y que se inspira en las directrices de la IFLA/Unesco para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas.

Una de ellas es esta: “Una función importante de la biblioteca pública es servir de núcleo al progreso cultural y artístico de la comunidad y ayudar a dar forma y apoyo a su identidad cultural; corresponde a la biblioteca pública desempeñar un importante papel como espacio público y lugar de encuentro”.

Llego a Montequinto advertida de su extraordinaria actividad en redes sociales para la difusión de sus actividades y para el fomento de la lectura. Un ejemplo. Es de las pocas bibliotecas andaluzas que, a falta de página web propia, tiene el catálogo disponible en su perfil de Facebook.

El edificio es inmenso, con aulas multifuncionales y salón de actos; está muy bien comunicado por transporte público y las puertas de sus responsables están, efectivamente, abiertas.

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El intercambio generacional es una de las características de la Biblioteca FOTO CCBM

Me reciben María José, la directora, y Santos, bibliotecario. Enseguida surge en la conversación esta convicción: “La biblioteca es como un gran contenedor, como un lugar mágico donde todo es posible: hacer pan, fabricar plastilina, montar acuarios, sembrar plantas… La gente está descubriendo la cantidad de cosas que se pueden hacer”.

Con esta filosofía, sé, antes de seguir la entrevista que, al igual que las miles de personas que dan vida a este espacio, he encontrado un tesoro. Ya lo dejó escrito Jesús Carrasco, autor de ‘Intemperie’, en la dedicatoria de su libro: “Para cada lector de la Biblioteca de Montequinto; una biblioteca que es un tesoro y una fiesta de la cultura y de la vida”.

Edificio vivo, usuarios inteligentes

María José pone el acento de la gestión en el valor de las personas. “Los recursos son para usarlos –dice- y estamos convencidos de que cuanto más se use un edificio, más rentable es. Estamos completamente abiertos a las propuestas de la gente, sólo hay que saber canalizarlas para que redunden en beneficio de la comunidad. La gente viene aquí y encuentra su sitio. Esta es su casa”.

Pero ¿qué hace diferente a este espacio? Varias muestras. Sus aulas acogen actualmente más de 70 cursos y talleres relacionados con la formación y la actividad física para la salud, las artes escénicas, la informática, la creación audiovisual o las relaciones humanas.

Cada propuesta que programan recibe lo que ellos llaman un ‘kit básico’: recibir, escuchar, apoyar, acompañar y ofrecer espacios, medios y difusión. No existe la burocracia, las comunicaciones se resuelven por e-mail o whatsapp. Y, en el corazón de todo el proyecto cultural, “la sangre o la savia que lo mueve todo”, se encuentra la biblioteca.

El número de volúmenes de su colección se ha duplicado desde sus inicios y está ordenada por centros de interés con las temáticas “más demandadas por los usuarios”. Libros de autoayuda, viajes, idiomas o deportes. La sala infantil está distribuida por colores y tematizada, en función de la edad lectora, y fueron los propios usuarios, acostumbrados a esas facilidades de acceso a la colección, quienes solicitaron que también se tematizara el fondo audiovisual.

El futuro de las bibliotecas pasa por las familias que llenan ahora nuestras salas de niños y adolescentes

Actualmente, funcionan siete clubes de lectura, dos de ellos en otros idiomas, las sesiones de cuentos han celebrado ya su 20 aniversario y acaban de poner en marcha un servicio de préstamos por mensajería entre las bibliotecas municipales de Dos Hermanas.

En este lugar cuidan especialmente el concepto de familia porque están convencidos de que “el futuro de las bibliotecas pasa por las familias que llenan ahora nuestras salas de niños y adolescentes”.

Paz es una de las madres que ha convertido su visita a la Biblioteca de Montequinto en un acto cotidiano. Tiene dos hijos, de siete y tres años, el mayor de ellos con carnet. Aunque compran libros, me explica que vienen habitualmente desde hace cuatro años porque “es un lugar de encuentro”, en el que sus hijos no sólo conviven con otros niños de su edad, sino que disfrutan de los cuentacuentos, adquieren la responsabilidad de cuidar y compartir los libros, mientras suman puntos al hábito de la lectura en un ambiente relajado y (hasta) festivo.

A la madre de Marta le sucede igual. Marta tiene siete años y, en casa, no se concentra. “En cambio, en la biblioteca es más como un juego. Deambula por las estanterías, escoge sus títulos y se relaciona con otros niños”. Incluso, le lee cuentos a los más pequeños, a los prelectores.

Los libros se convirtieron en el menú de 'El Lectaurante', un taller de animación a la lectura conmemorativo del Día de Andalucía. FOTO CCM

Los libros se convierten en el menú de ‘El Lectaurante’, un taller de animación a la lectura FOTO CCBM

Son habituales las escenas de padres e hijos compartiendo juntos espacio en Montequinto. El intercambio también se produce entre otras generaciones. Y, aunque todas las bibliotecas se parecen en los servicios que ofrecen, aquí miman mucho algunos de sus proyectos más singulares, que convierten a la gente en protagonista y que transforman el aprendizaje en algo vivo y estimulante.

Es el caso del programa anual de narración oral para adultos, las sesiones de ‘Storytelling, mucho más que contar cuentos’ que mezclan teatro, música y juego en la enseñanza del inglés; los ‘Jueves de Arte’, un programa familiar de visitas a las exposiciones para dinamizarlas y acercar el arte a todas las personas, además de la organización de la Feria del Libro quinteña y de la ‘Semana de la Lectura y la Danza’ que nació, precisamente, de la propuesta de una usuaria de la biblioteca.

‘Comparte tu estrella’ es una actividad que se nutre de la experiencia de la gente que quiere compartir sus habilidades

‘Comparte tu estrella’ es una de las actividades que mejor resume la filosofía de participación y creatividad, ya que se nutre de la experienciasde la gente que quiere compartir sus habilidades.

Es, a través de ella, cuando la biblioteca se llena de una vida inconcebible hasta hace pocos años, ya que el espacio destinado a los libros convive con talleres para aprender a hacer pan artesanalmente, de zumoterapia, de mini-huertos o acuarios.

Si nos estamos acostumbrando a que las bibliotecas sean algo más que un depósito de libros o lugar de estudio, Montequinto es una de las más imaginativas porque sabe aprovechar el caudal de energía y experiencia que le propone su comunidad.

Los responsables de este centro se restan méritos porque se saben afortunados: tienen el respaldo de la administración, la arquitectura del edificio les permite ser flexibles en las propuestas y existe una riqueza asociativa en su entorno, que se retroalimenta. Pero, si a estos elementos, le unimos el entusiasmo profesional de quien canaliza esas características, podemos llegar a entender mejor el secreto del buen funcionamiento de esta biblioteca.

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