“La lectoescritura es la llave de todas las materias”

La tecnología ha supuesto una revolución para la industria del libro pero esto es sólo un efecto colateral cuando lo relacionamos con los cambios que experimentamos en la forma de leer y sus consecuencias a la hora de acceder y digerir los conocimientos y la información.

En un momento complejo de evolución constante, de hiperconexión, cuando se habla de procesos de lectoescritura multimodales, hemos querido acercarnos a uno de los ámbitos que más acostumbrado está a estudiar este tipo de transformaciones: la Universidad. ¿Cuál es la relación entre Universidad y lectura en Sevilla?

No es fácil obtener una respuesta unitaria a esta pregunta. Significa investigar a los investigadores, construir un puzzle que requiere tiempo y esfuerzo porque las piezas están dispersas y su impacto no suele comunicarse a la sociedad.

Precisamente, ésta fue una de las tareas ímprobas que en 2011 se propuso el catedrático de Literatura Española Manuel Ángel Vázquez Medel, cuando incluyó la investigación, junto a la formación y la extensión universitaria, como uno de los pilares fundamentales del PIFLUS, el Plan Integral de Fomento de la Lectoescritura de la Universidad de Sevilla.

Un plan ambicioso que, cuatro años después, ha tenido algunos avances: en 2012 se celebró un primer encuentro de investigadores de distintas especialidades, se ha creado un programa de voluntariado lector en hospitales sevillanos, el Aula de la Experiencia ensaya un plan de lecturas compartidas, hay una programación estable con el Ateneo en el Aula de Poesía, y la Universidad de Sevilla sigue siendo parte activa de la Red Internacional de Universidades Lectoras.

Pero avances insuficientes, según Vázquez Medel, que soñaba con implicar a toda la comunidad universitaria en torno a una idea: “La lectura y la escritura son dos instrumentos potentísimos para transformar la humanidad”. Al fin y al cabo, “la lectoescritura es la llave de todas las materias”.

La realidad se obstina en ir más lenta que las ideas, sobre todo cuando las ideas apuntan a la movilización de estructuras densas como las universitarias con escasos recursos. El Plan cuenta con un presupuesto anual de 10.000 euros. En el horizonte planean dos proyectos que podrían servir de revulsivo: la cátedra Unesco de Lectoescritura y la declaración de Sevilla como capital mundial del Libro.

¿Qué es el PIFLUS? ¿De qué estamos hablando?

“Educar no es educar a la gente en el pasado, sino en el futuro”

Para conocer los detalles de este Plan Integral, acudí a principios de noviembre a la cuarta planta de la Facultad de Comunicación en La Cartuja, donde se encuentra el despacho del catedrático.

Vázquez Medel trabaja rodeado de revistas, libros y carteles, como el del reciente homenaje a Julia Uceda, pero no hay más elementos personales que una oda de Ricardo Reis sobre el ordenador: “Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres / En lo mínimo que hagas”.

Esos versos acompañan una entrevista en la que afloran la ambición de una idea (que el fomento de la lectura fuese transversal a toda la comunidad universitaria) y el contraste de la realidad (faltan recursos económicos). La certeza de un objetivo (“una institución que se dedica a la transmisión del conocimiento y a la innovación tiene una especial responsabilidad en este sentido, sobre todo, cuando en la Universidad se lee poco y se lee mal”) y el relativo cansancio (“no hemos conseguido los objetivos. Entiendo que no hay recursos pero el Plan podría ir a otro ritmo y no va”).

Y, por encima de todo, una evidencia: “educar no es educar a la gente en el pasado, sino en el futuro”.

Tras las siglas del PIFLUS, se encuentra el Plan Integral del Fomento de la Lectoescritura, dependiente del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales de la Universidad de Sevilla. Sus orígenes se remontan al año 1994, cuando la ciudad acogió, gracias al trabajo de María Dolores González Gil, un Congreso Mundial de Literatura Infantil.

Planes posteriores, como “Leerán es futuro”, simposios y distintas iniciativas culminaron con la constitución en 2006 de la Red Internacional de Universidades Lectoras, de la que Sevilla es socia fundadora y que ya aglutina a 50 universidades de Europa y América.

Cuando en 2011 Manuel Ángel Vázquez Medel recogió el testigo de Lola González al frente de esta Red, propuso diseñar un Plan Integral “para movilizar a la Universidad en torno a la lectura, intentar hacer un autodiagnóstico y desarrollar un proyecto global”.

Articulado en tres áreas -investigación, formación y extensión universitaria-, el PIFLUS quería implicar a profesores, estudiantes y personal administrativo y servicios. “No lo hemos conseguido todavía”, reconoce. Uno de los motivos que le han llevado a pedir su dimisión en la dirección de este Plan.

Líneas de actuación

El voluntariado lector es una de las líneas más activas de este Plan. Cada año, un grupo de voluntarios participa en un programa de dinamización en los hospitales Virgen Macarena y Virgen del Rocío, con el que estudiantes y profesores se transforman en narradores para los niños y su entorno familiar. En 2015, se han sumado a esta iniciativa 50 voluntarios.

Un grupo de 50 estudiantes universitarios se acaban de incorporar al voluntariado lector en hospitales sevillanos. FOTO: PIFLUS

Un grupo de 50 estudiantes universitarios se acaba de incorporar al voluntariado lector en hospitales sevillanos. FOTO: PIFLUS

Hemos empezado a ensayar otros entornos no hospitalarios pero esa raíz es bastante increíble”, explica Vázquez Medel, quien recuerda que la palabra es un instrumento de comunicación y de terapia.

El área de investigación es una de las más sensibles. En diciembre de 2012, convocaron un encuentro de investigadores entre todas las facultades para conocer qué proyectos se estaban desarrollando en el ámbito de la lectoescritura.

Había compañeros de Ciencias Económicas investigando sobre la industria del libro y sobre la relación entre lectura y progreso económico. Había compañeros de Medicina trabajando sobre disfunciones en procesos de escritura o problemas en la adquisición del lenguaje. Un equipo de la Facultad de Turismo había hecho dinámicas de lectura para capacitar a sus alumnos en el desarrollo del turismo cultural”.

Mi voluntad hubiera sido generar ya un segundo encuentro. Es uno de los retos más importantes”, porque, como dice, “queda mucho por hacer en la investigación sobre lectoescritura, sus potenciales, límites, peligros y correlaciones”.

En formación, una de las claves era realizar un Programa de Lecturas y Escrituras Compartidas, basada en la extensión de Aulas de Lectura por todas las facultades, con ciclos mensuales  “para recibir y ofrecer información directa, para debatir proyectos y para articular las dos líneas básicas de acción: las lecturas compartidas y el voluntariado para el fomento de la lectura”.

“No enseñamos a leer a los alumnos. Uno de los desórdenes alimentarios más tremendos para el cuerpo, la bulimia, se ha convertido también en la forma de adquisición del conocimiento para los estudiantes universitarios”

“Una institución que se dedica a la transmisión del conocimiento y a la innovación tiene una especial responsabilidad en este sentido, sobre todo, cuando en la Universidad se lee poco y se lee mal. Leemos muy funcionalmente, en dinámicas muy compulsivas, con los alumnos tomando apuntes que es una práctica deformante de la escritura. No enseñamos a leer a los alumnos. Uno de los desórdenes alimentarios más tremendos para el cuerpo, la bulimia, se ha convertido también en la forma de adquisición del conocimiento para los estudiantes universitarios. ¿Qué hacen? Pegarse atracones, vomitar en los exámenes y se acabó”.

Lo importante no es la información. La información hay que transformarla en conocimiento, no enseñamos a contextualizarla. El conocimiento hay que transformarlo en sabiduría, que sea un conocimiento operativo, vivo, fecundo, contrastado”.

De ahí esta idea de realizar un programa de lecturas académicas, en el que también se implicasen las bibliotecas universitarias, y orientado a leer, debatir y digerir la información. “Además de discutirlo en persona, que se debatiera en la red. Hay que ser más proactivo”.“En la docencia hay datos escandalosos. Resulta que los menores índices de lectura no instada por obligación académica entre alumnos universitarios lo tienen quienes van a ser maestros y profesores de nuestros hijos”.

Pero este proyecto, de momento, sólo ha conseguido germinar en el Aula de la Experiencia.

La colaboración con el Máster en Escritura Creativa, el Aula de Poesía con el Ateneo de Sevilla que recientemente ha rendido un homenaje a Julia Uceda y que en diciembre tiene una cita con el 20 aniversario de La Palabra Itinerante, o una programación de actividades dentro de la Feria del Libro de Sevilla son otras de las vías de trabajo de este Plan.

Horizontes

Durante estos años, el PIFLUS ha contado con un presupuesto anual aproximado de 10.000 euros, “que nos permite tener dos becarios, financiar con mil euros el plan de formación de voluntarios y algún gasto del Aula de Poesía”. Francisco Javier Martín López y Manuel Broullón Lozano trabajan también en este Plan.

Quiero hacer más pero nos han tocado los peores años de la crisis. Son necesarios más recursos, más becas de investigación, tiempo para hacer un plan transversal. El Plan podría ir a otro ritmo y no va. Acuso cierto cansancio”, reconoce este catedrático, que ha formalizado ya su dimisión al frente del PIFLUS. La idea inicial era no alejarse definitivamente, sino “implicarme más en el ámbito de la investigación”.

En el horizonte, hay dos proyectos que podrían ser articuladores. “Llevo mucho tiempo diciendo que el instrumento para todo esto sería la creación de una Cátedra Unesco de LectoescrituraActualmente, sólo hay una, en la Universidad del Valle de Colombia. Pero para conseguirlo, necesitaríamos al menos un año leyendo, viajando, preparando la memoria, buscando la financiación, las sinergias y los apoyos”.

“En Sevilla, hay un esfuerzo especial en pro de la lectura”

Otro proyecto que el PIFLUS ha planteado al Ayuntamiento es su colaboración en la declaración de Sevilla como capital mundial del Libro, previsto en el programa electoral del PSOE.

La Unesco concede anualmente este distintivo a aquellas ciudades que destacan por su compromiso público, a todos los niveles, en torno al fomento de la lectura, con un programa desarrollado, en cantidad y en calidad, que demuestra la cooperación entre agentes, así como la alta predisposición y participación de la ciudadanía en torno a la lectura.

¿No estamos a una distancia estratosférica de conseguirlo?, le pregunto. “Podemos conseguirlo”, opina.

En Sevilla, en los últimos años, hay un esfuerzo especial en pro de la lectura. Lo que tenemos que hacer es coordinarnos, hacer más cosas juntos, comprometernos con ese objetivo”. Su idea se basa en relacionar la celebración del quinto centenario de la circunnavegación de Magallanes (2019-2022) con acciones concretas de dinamización, poniendo especial énfasis en el turismo, la literatura y los viajes. 

Vázquez Medel resalta, además, que Andalucía no ha conseguido ninguna financiación europea ni en el ámbito de Artes y Humanidades, ni de Ciencias Sociales. “La UE tiene fondos importantes para algunas acciones pero en Andalucía no hemos conseguido ninguna acción de los antes llamados Programas Marco y ahora Horizonte 2020. ¿Por qué no intentamos utilizar esta voluntad de la lectura como instrumento de transformación, con objetivos muy concretos?

FOTO de portada: Pixabay

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  1. lola

    A quien corresponda: Quiero informarles de la gran acogida que ha tenido este “recuerdo” que he publicado en mi FB. Esperanza Alcaide me dice que desean ponerse en contacto conmigo. Estoy disponible en lolali@gmail.com Después de un periodo de dificultades familiares y cambios institucionales, retomo el Plan Lector de la mano de la nueva Directora. Si lo desean, pueden llamarme al 647791606. Estaré en Sevilla hasta el día 8 de julio. Regresaré en Septiembre. Un cordial saludo, Lola González.

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