¿La infancia es naturalmente lectora?

La hora de los libros ha llegado. La Feria del Libro de Sevilla (FLS) arranca el jueves en la Plaza Nueva, en una edición que tendrá destinatarios especiales: el público infantil y juvenil. Ante la ausencia de estudios o análisis sobre la lectura, aprovechamos la ocasión para acercarnos a algunas prácticas que se están llevando a cabo en la ciudad en estas franjas de edad.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 26 ABRIL 2016

Todos a la plaza. Esa es la consigna con la que la FLS prepara cada año un calendario de actividades con el que atraer a la Plaza Nueva a lectores habituales, y otros no tanto, para participar en la llamada “fiesta de los libros”. Será del 28 de abril al 8 de mayo.

El objetivo es congregar a la sociedad sevillana en torno a las 39 casetas de librerías, editoriales e instituciones y, a través de alguno de los seis espacios previstos, mostrar el panorama creativo y lanzar un alegato compartido. Todos a los libros.

La edición de este año está dedicada a la literatura infantil y juvenil (LIJ), leitmotiv de muchas de las actividades: desde la conferencia inaugural de Antonio Rodríguez Almodóvar (Literatura infantil, más que entretenimiento) hasta el encuentro de booktubers, pasando por el perfil de algunos de los premiados (Eliacer Cansino y Manuel Garrido) y por el espectáculo Cervantísimo, a cargo de La Compañía Barataria.

Por la plaza pasan milen de niños durante la Feria del Libro FUENTE: FLS

Por la plaza pasan miles de niños durante la Feria del Libro. Imagen de archivo de la FLS

Sin adentrarnos en el maremágnum de firmas y actividades, la idea inicial es contextualizar y conocer cuál es la realidad que envuelve a esa temática. Tratar de responder a la pregunta de cómo leen los más pequeños y los jóvenes en Sevilla es tarea imposible en tiempo y medios porque no existe ningún tipo de radiografía lectora de la ciudad que sirva de punto de partida.

Las últimas estadísticas del Observatorio Andaluz de la Lectura corresponden a 2011 y la información sobre quién y de qué manera está trabajando en el fomento de la lectura en estas franjas de edad se encuentra dispersa y desconectada. No hay un relato sobre buenas prácticas.

La única posibilidad es acercarse a distintos proyectos o iniciativas que, desde el ámbito público o privado, escolar o asociativo, reflejan distintas realidades y perspectivas. Este primer reportaje se centra en el ámbito infantil y recorremos distintas zonas del centro de Sevilla y barrios como La Oliva y Torreblanca.

En familia se lee mejor

¿Cuánto de lo que sucede en la infancia acaba siendo decisivo en nuestro futuro como adultos?

Aún sabiendo que la raíz de la lectura es un misterio que admite múltiples teorías, la familia es unánimemente señalada como el primer agente básico en la transmisión del amor a los libros y la infancia, el momento fundacional.

El entorno familiar es clave porque los niños repiten esquemas”, asegura Eugenia Puertas Holgado, bibliotecaria en Infanta Elena y coordinadora del club de lectura en familia MOMO.  “Las bibliotecas también desempeñamos un papel muy importante pero tienen que venir y no hay muchos usuarios que vengan”, añade.

El club de lectura en familia MOMO se celebra desde hace tres años en la Biblioteca Pública Provincial de Sevilla FUENTE: BIBLIOTECA INFANTA ELENA

Aunque existen clubes de lectura infantiles en algunas bibliotecas públicas de barrio, incluso en librerías como El Gusanito Lector, y muchas de las actividades de animación están orientadas hacia ellos, no sucede lo mismo con la familia. MOMO es, por eso, un caso excepcional.

El club se puso en marcha hace tres años y participan 10 familias, con lectores entre 7 y 10 años. Eugenia Puertas comenta que, actualmente, “los niños están sobrecargados de actividades” y la clave está en desarrollar las sesiones un sábado al mes, “en un entorno afectivo y en un contexto de ocio. Tiene que quedar al margen de una obligación y de las lecturas obligadas del cole”.

Además, que sea con ejemplares en papel es intencionado, ya que “bastantes horas al día pasan con otro tipo de dispositivos”.

Entre los objetivos de este club se encuentra mejorar la capacidad lectora y comprensiva de los niños pero no es el primero. Aprender a escuchar y a hablar en público, rescatar esos clásicos de la LIJ que el mercado editorial voraz entierra, mejorar los lazos afectivos, divertirse y estimular la imaginación también son importantes.

Las lecturas de narrativa, poesía y álbum ilustrado siempre van acompañadas de actividades participativas, como realizar un collage, jugar con el diccionario o ilustrar una portada, además de otras complementarias, como el visionado de películas.

“Es positivo que haya calado el mensaje de que leer es bueno. Otra cosa es que sepamos cómo encauzarlo y adaptarlo al ritmo de los niños”Eugenia Puertas, Bibliotecaria

En su experiencia como mediadora, esta bibliotecaria explica que “la lectura comprensiva es complicada y en la Biblioteca vemos a muchos padres obsesionados con que sus hijos sean intelectuales desde el minuto uno”. Para ella, “es positivo que haya calado el mensaje de que leer es bueno. Otra cosa es que sepamos cómo encauzarlo y adaptarlo al ritmo de los niños”.

Eugenia reconoce que las circunstancias en las que se desarrolla este club son favorables. Los niños ya son lectores, pertenecen a familias con recursos, en las que el acceso a la lectura está normalizado. Por eso, su papel se centra más en la selección.

Si comparamos el listado de libros más prestados en esas edades en la Biblioteca Pública Provincial Infanta Elena (Érase una vez el cuerpo humano, Reportero DocOkapi y Cuarto viaje al reino de la fantasía), con las lecturas recomendadas en este club (La góndola fantasma, Gianni Rodari; La selva en verso, Gloria Fuertes o El vicario que hablaba al revés, Roald Dahl) las diferencias son evidentes.

Su papel también consiste en desterrar algunos mitos. “No pasa absolutamente nada porque haya un libro que no te guste o se deje a la mitad”. Y en transmitir la importancia de las lecturas compartidas entre padres e hijos (abuelos, tíos, etc) que ayudan a saltar barreras de comprensión, aburrimiento y tiempo. Lectura como conexión afectiva. Tiempo de desconexión en familia. Y fomento de la imaginación.

Cuando le pregunto a Eugenia que para qué sirve la imaginación, sube los ojos, levanta los brazos y resopla: “Para todo en la vida”.

¿Cuál es el papel de la escuela?

El enfoque de las escuelas ante la educación lectora, así como el papel de las bibliotecas escolares y su situación, es un tema tan amplio y apasionante que daría para un monográfico.

La Junta de Andalucía sí mantiene activas las estadísticas de bibliotecas escolares y, en 2009, desde la Universidad de Sevilla se realizó un estudio titulado Los futuros maestros y maestras ante la educación lectora.

En él, se resaltaba que para una gran parte de niños y niñas “la escuela constituye la única puerta a la cultura en sus distintas manifestaciones y la única oportunidad de descubrir las posibilidades de desarrollo personal, social, moral, de placer y de ocio que la lectura ofrece”. 

Casi el 70% de los futuros maestros no conoce criterios para seleccionar libros de LIJ de cara a responder a las distintas edades, intereses y aptitudes

Según el proyecto de investigación dirigido por Cristina Granado, y realizado por María Puig Gutiérrez y Carmen Romero Rodríguez, casi el 90% de los futuros maestros desconocía cómo dinamizar una biblioteca escolar, el 75% no estaba preparado para utilizar educativa y didácticamente una biblioteca de aula, mientras que casi el 70% no conocía criterios para seleccionar libros de LIJ de cara a responder a las distintas edades, intereses y aptitudes.

Existe un debate sobre cuál es la papel de la escuela en la educación lectora. En la imagen, mural del CEIP Carlos V de Torreblanca

Existe un debate sobre cuál es la papel de la escuela en la educación lectora. En la imagen, mural del CEIP Carlos V de Torreblanca

Los hábitos lectores de estos estudiantes de Magisterio eran inferiores a los de la población de su edad, entre 15 y 34 años: un 50% de los futuros maestros leía entre 2 y 6 libros al años, frente a los 8-12 del resto de la población.

Otra de las conclusiones apuntaba a la escisión existente entre “instrucción y placer lector, entre enseñar a leer y educar literariamente”.

El fomento de la afición lectora ha sido considerada tradicionalmente por la escuela como extracurricularalgo vinculado a inclinaciones personales de los niños, al hecho de haber nacido en entornos familiares lectores o que puede promoverse en actividades puntuales y anecdóticas dentro de la vida escolar”, concluía el estudio.

Tienes que sentir amor por la lectura. No se transmite lo que no se tiene”. Así de taxativo se muestra Víctor Díez, profesor en el CEIP Valdés Leal, centro bilingüe del Distrito Macarena.

Él es uno de los casos que ilustran el día a día de lo que sucede en las escuelas sevillanas. “Una cosa es el aprendizaje de la lectoescritura, que hay que hacerlo en las escuelas, y otra cosa es la lectura por placer. Yo soy de los profesores que pienso que hay que fomentar la lectura por placer desde muy pequeños, desde que están toqueteando los libros. La presión de los aprendizajes formales y de los contenidos es tanta en educación que se suele decir: No hay tiempo”.

Los maestros que mantienen una relación especial con la lectura en Sevilla son “islas”. “Somos pequeñas islas que estamos comunicados porque nos conocemos y porque coincidimos en una serie de entornos”, asegura.

Yolanda Reca es maestra en el CEIP Carlos V de Torreblanca, una zona de difícil desempeño. Además de tutora, desde hace tres años se ocupa de la coordinación de la Biblioteca Pato Pepe.

Su primera prioridad fue organizar el espacio, hacerlo acogedor, seleccionar el fondo, dotarlo de ordenadores, audiovisuales y darle vida. Ante las dificultades, incentiva la participación y prioriza. Una madre con experiencia bibliotecaria la ayudó a catalogar y ha convertido a sus alumnos en voluntarios, que la ayudan con ciertas tareas y que acompañan a los más pequeños.

La Biblioteca Pato Pepe del CEIP Carlos V ha sido remodelada y reorganizada recientemente

La Biblioteca Pato Pepe del CEIP Carlos V de Torreblanca ha sido remodelada y reorganizada recientemente

En los pasillos de este centro, las huellas de la literatura están impresas en sus actividades plásticas y, aunque Yolanda se reconoce apasionada de la LIJ, con criterio para distinguir editoriales y autores, su visión es esta: “La tarea de un maestro en Primaria es que los niños sepan leer y escribir. El amor a la lectura es otra cosa”.

“Que tú desarrolles el amor a la lectura, hacia las novelas o hacia la poesía, no creo que sea labor únicamente de la escuela, es labor de toda la sociedad. Ahora bien, que la escuela lo potencie me parece ideal pero nuestro deber es que los niños sepan descifrar el código, sepan leer y sepan enfrentarse a cualquier tipo de texto, sobre todo cuando estamos en la sociedad de la información y el conocimiento. El amor a la lectura lo voy a potenciar indirectamente, aunque no quiera, porque los alumnos verán en mí esa predisposición y ese placer. Si tú no eres lector, a los niños no los engañas”.

El debate está servido.

Una semilla crece en La Oliva

Desde que la Asociación Familiar La Oliva (AFO) abrió en 1972, ya contaba con un salón destinado a biblioteca. Pero, tras el paso de tres responsables y vaivenes en las ayudas de la administración, fue en 2014 cuando este espacio tomó otro rumbo, decidido a que la lectura pasara de la obligación al placer en los barrios del Polígono Sur. Las normas rígidas eran aquí todavía más perjudiciales.

Los voluntarios han convertido la Biblioteca de la AFO en un espacio luminoso, acogedor, participativo y que sirve de apoyo a los niños

Yolanda Barroso y Sergio Sánchez asumieron, de manera voluntaria, el reto de convertir un lugar oscuro que olía a polvo en un espacio luminoso, acogedor, participativo y que sirviese de apoyo a los niños de la zona.

Ayudados por la monitora Alba Algora y por “una cuadrilla de amigos”, limpiaron, pintaron, reestructuraron, instalaron ordenadores con conexión a internet y decoraron esta biblioteca popular, gracias a las donaciones de sofás y alfombras. También renovaron la colección, “adoptando” libros y películas, que se renuevan con donaciones ciudadanas.

La Oliva

Es un espacio abierto a todos, socios y no socios de la AFO, pero esta biblioteca se vuelca especialmente con los más pequeños de la zona

Hoy, con entusiasmo mil y presupuesto mínimo (subvenciones directas cero, tan sólo la colaboración de la AFO), los niños de La Oliva y barrios colindantes tienen un espacio para leer en los sofás o tirados en el suelo, después de haber hecho los deberes o preparado los exámenes; que les ofrece asesoramiento personalizado, que vincula la lectura con el teatro o las artes plásticas, que les dice “vale, llévate una película pero también un libro” y que los acompaña en el descubrimiento de la magia de la lectura.

Niños que, en principio, rechazan los libros, a través de la lectura en voz alta y de los comentarios, despiertan al embrujo característico de ¿y qué pasó?

La obsesión de Yolanda y Sergio es, ante todo, transmitir que “la biblioteca no es un lugar aburrido”. Leer tampoco.

Tras este cambio, han recobrado la colaboración de la Biblioteca El Esqueleto, perteneciente a la Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla, que les cede películas y libros nuevos para préstamo. Son los únicos ejemplares que respetan el tiempo estipulado de préstamo. Quince días. Con el resto, es libre y la premisa es la responsabilidad.

Dos niños celebran el pasado 23 de abril el Día del Libro FUENTE: AFO

Dos niños celebran el pasado 23 de abril el Día del Libro FUENTE: AFO

Desde esta biblioteca también se coordina el grupo infantil de teatro de la AFO, formado por 23 niños y que ha representado obras como Cuento de Navidad y Hola, soy Andalucía. Además, organizan el taller de verano destinado a niños de 6 a 14 años, que cuida de ellos durante las mañanas de julio con un programa variado de excursiones.

Yolanda y Sergio no tienen más formación bibliotecaria que la intuición, la experiencia directa en el trato, el conocimiento del barrio, su propia afición a la lectura y “San Google”. Están generando una base de datos nueva, han desarrollado su criterio de clasificación y creado centros de interés con las lecturas recomendadas. Pero lo más importante es el acompañamiento a los pequeños.

Para los jóvenes y mayores, están disponibles si surgen dudas sobre cómo navegar por internet, crear un currículum o manejar las redes sociales. Además, como abren tres mañana a la semana, y todos los días en horario de tarde, han recibido visitas de colegios del entorno, como el Zurbarán, Andalucía y el Manuel Canela.

La gente suele pensar que La Oliva es muy distinta a la otra parte del Polígono Sur. Se creen que es como la zona más privilegiada pero tenemos las mismas necesidades. Yo vivo en Los Marrones y, desde siempre, he venido a colaborar a esta zona porque tiene las mismas necesidades”, cuenta Sergio Sánchez. Tanto él como Yolanda mantienen intacto el compromiso de colaborar porque “nos gusta. Nos encanta estar aquí y ayudar a los niños. Las caras de felicidad te reconfortan”.

20 años de (dulce) responsabilidad

Hace 20 años, Lola Gallardo y Miguel Ángel Escalera decidieron embarcarse, “con algo de inconsciencia”, en la aventura de crear un modelo de librería especializada en literatura infantil y juvenil que no sólo no existía en Sevilla, sino tampoco en España. Rayuela Infancia es, desde su emplazamiento actual en la Encarnación, pionera en la atención a esos públicos.

1996 era un tiempo en el que apenas existían infraestructuras bibliotecarias en la ciudad ni se celebraban sesiones de cuentacuentos. Las editoriales que trabajaban el álbum ilustrado se contaban con los dedos de las manos y no existía conciencia del valor de un tipo de libro que pone el acento en lo literario y creativo, y no en lo instrumental.

Los Niños Cuentan es una de las actividades más queridas, ya que da el protagonismo a los propios niños. FUENTE: RAYUELA INFANCIA

Los Niños Cuentan es una de las actividades más queridas, ya que da el protagonismo a los propios niños. FUENTE: RAYUELA INFANCIA

Hoy, el panorama ha cambiado bastante y, con tanta experiencia acumulada, en una conversación con Lola Gallardo surgen frases que invitan a la reflexión. Como ésta: “Hay como una idea de que los libros son sagrados, son intocables, nos los separan tanto que no nos vamos a acercar nunca. Se necesita un poco más de naturalidad con los libros”.

O esta otra: “Hace muchos años que Daniel Pennac, en su obra Como una novela, dijo que leer no admite el imperativo. Y es así. No lo admite pero no nos lo terminamos de creer”.

¿La razón? “A diario palpamos que la preocupación de los padres es instrumental, no es por la literatura. Padres y educadores tienen muy claro que si un niño lee mucho le va a ir bien en el colegio, se va a poder defender mejor, rendirá más y no tiene porqué ser así. Hacen esa línea rápida y se olvidan de la parte de la gratificación, de descubrirte tú ahí, de ir descubriendo otros mundos”.

“En la escuela tienen la obligación de ayudar a los niños a descifrar el código pero no pueden utilizar los libros, las historias maravillosas, en función de esa instrumentalización”Lola Gallardo, Librera

Lola Gallardo nos ayuda a describir algunas situaciones comunes. Como el “choque maligno” que se produce al alcanzar la competencia lectora, cuando aparece la fase ¿aquí qué pone? Es entonces cuando los niños se olvidan de la fascinación de las historias por sí mismas para sentirse examinados y presionados. “La escuela dice tienes que leer, tienes que leer, los padres dicen que lea solo y vienen los resúmenes, las tareas”.

En la escuela tienen la obligación de ayudar a los niños a descifrar el código, nos dotan de una herramienta brutal para acceder al mundo de la lectura pero no pueden utilizar los libros, las historias maravillosas, en función de esa instrumentalización. La tienen que dejar aparte”.

Otro bache más que reconocido es el de la adolescencia. “No hay una aprobación social hacia el que lee. A partir de los diez años, vienen los momentos de pandilla, lo que vale es lo que avala al grupo y leer no es algo que haga subir puntos en el grupo. Los niños se están leyendo los Stilton, la colección de Greg, porque es como quien tiene la bolsa de cromos”.

No obstante, tiene una certeza: “Quien ha sentido que las historias le han transportado en algún momento de su vida, vuelve a la lectura”.

La Noche mágica es un clásico de su programación FUENTE: RAYUELA

La Noche mágica es un clásico de su programación FUENTE: RAYUELA

Rayuela es una librería reconocida por su línea pedagógica. No sólo por su trabajo con centros escolares, especialmente con el CEIP Andalucía, sino también por quiénes de modo individual se acercan a pedirles asesoramiento.

Un ejemplo. Cuando se dieron cuenta de que había clásicos que estaban siendo abandonados, como La Isla del Tesoro, asesoraron a los padres para que recuperasen la lectura compartida y fueran ellos quienes leyeran estos libros en voz alta, capítulo a capítulo, a sus hijos a partir de ocho años. “Funciona, funciona muy bien”, dice Lola.

Además, como consideran que tienen una “dulce responsabilidad” en su papel de vender historias que merecen la pena, frente a un “mundo rápido de corre, ve y dile, de información y marketing, de modas y temas que explotan”, ellos abogan por una selección de calidad. Por ejemplo, en esta edición de la FLS sus esfuerzos se centrarán en recuperar a los clásicos de la LIJ: Maurice Sendak, Roald Dahl, Tomi Ungerer o Arnold Lobel.

Otra de sus líneas características es la dinamización. Fueron pioneros en la narración de cuentos, gracias a la sugerencia de Manuel Garrido (Piratas de Alejandría), y es la única librería que realiza actividades como la Noche Mágica o Los Niños cuentan.

Lola Gallardo tiene una intuición: está cambiando el modo de enfocar la animación a la lectura en librerías. “La narración de cuentos en librerías está tocando a su finHay una sobreabundancia. Cuando hay sobreabundancia, las cosas pierden valor y lo que hagamos con la lectura no debe perder valor”. En su opinión, la evolución vendrá por “algo más de tú a tú con los niños, por tomarle el pulso más en directo”.

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  1. Daniel Fernandez

    ¡Olé Sonia!. Viva tu arte. Tú si que eres una periodista como debe ser: que se interesa por el tema, que lo aborda desde diferentes puntos de vista, que se documenta, que visita los lugares de que trata, que deja hablar a los protagonistas, que ofrece soluciones, que escribe correctamente. Tú sí que haces algo positivo por la lectura y los libros. Sonia campeona.
    Tu friki, Daniel

  2. Celia Castro

    Estupendo reportaje. Me ha encantado conocer la biblioteca de la AFO, no había oído nunca de su existencia.

    Por cierto, que como actividad curiosa relacionada con la litearatura y los niños, en la librería Casa Tomada hacen talleres de Escritura Crativa infantiles. ¿Qué mejor forma de desarrollar su gusto por la literatura?

    Un beso Sonia y que sigas descubriéndonos estas maravillas.

  3. Yolanda Reca Expósito

    Cuando tú nivel lector es adecuado, cuando el difícil proceso de descifrar el código escrito está más que superado, el interés por los libros aparece de manera natural pero cuando no es asi, la lectura se ve como algo lejano y ajeno como un ejercicio incomprensible que requiere mucho esfuerzo y tiempo.
    Es por ello por lo que mantengo que la escuela tiene que garantizar que ese acercamiento a la lectura se realice sin prejuicios, con valentía, como un paso sigue a otro paso.
    Las bibliotecas escolares son una gran oportunidad para conseguir que él y germen lector se instale en cada niño y en cada niño aunque para ello la Administración tendrá que dotar a todos los maestros y maestras de más tiempo y recursos porque la buena voluntad no es suficiente.
    Estoy totalmente de acuerdo con Lola Gallardo con la que he hablado innumerables veces del tema.

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