Raquel Díaz Reguera: “La imaginación es el lugar”

El cartel de la nueva edición de la Feria del Libro de Sevilla muestra a una fémina con pájaros en la cabeza dispuesta a iniciar viaje con lo único imprescindible: un libro. Raquel Díaz Reguera ha recurrido al concepto de la maleta lectora para concebir un cartel que homenajea a Cervantes en el cuarto centenario de su muerte y que invita a descubrir mundos posibles o imposibles. Como asegura esta creadora sevillana, “la imaginación es el lugar”.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 30 MAR 2016

La imaginación es ese lugar en el que inventar mundos. Mundos que se enriquecen con la lectura. Lecturas que estimulan la creatividad, el entusiasmo y el viaje, ante una realidad cada vez más compleja, competitiva y desconcertante.

Estas son algunas de las palabras con las que la creadora sevillana Raquel Díaz Reguera explica la ilustración de la lectora-viajera que este año es la imagen de la Feria del Libro de Sevilla, dedicada al libro infantil y juvenil.

Raquel habla con entusiasmo de este trabajo. “Me hizo una ilusión tremenda”. Su relación con los libros se remonta a las muchas horas de su niñez pasadas junto a su abuelo en la mítica papelería Reguera, cuando “los álbumes eran libros troquelados y colgados en unas pinzas”, y ha acompañado a su tío Julio, de la actual Librería Reguera de Almirante Apodaca, en muchas ediciones de la Feria.

Pero es que, además, ella habla con energía de todas sus facetas creativas. Esta estudiante de Bellas Artes, con experiencia en el mundo musical, se define básicamente como una entusiasta.

No soy ilustradora. Siempre que tengo que trabajar para otros escritores sufro porque no sé si consigo transmitir bien su idea. Las ideas me vienen antes de sentarme a escribir, veo los paisajes con sus texturas, con su mundo propio, que es el que luego trato de llevar al papel. Ni soy una gran escritora ni una gran ilustradora pero, en conjunto, funciona. Por entusiasmo, básicamente”.

El suyo no es un entusiasmo vacío ni ciego. Es una trabajadora incansable, no se detiene ante las limitaciones y ha conseguido crear un mundo reconocible. Ha publicado veintisiete libros con distintas editoriales en cinco años y hay profundidad en su mensaje.

“Los autores de infantil somos intercambiables, no tenemos nombre”

Por ejemplo. Si la Feria del Libro de Sevilla está dedicada a la literatura infantil y juvenil, ella espera que, en parte, sirva para reivindicar el nivel creativo de autores e ilustradores.

Cartel

Cartel oficial de la Feria del Libro de Sevilla FUENTE: FLS

El álbum se está convirtiendo en un objeto artístico y eso hace que la situación esté cambiando un poco pero la literatura infantil siempre ha sido como la maría en los institutos, se le tiene muy poco respetoLos autores de infantil somos intercambiables, no tenemos nombre. No existimos. La gente llega a las librerías y dice: Quiero un libro sobre el miedo, quiero un álbum para una niña de nueve años. Poca gente sabe que existen Pablo Albo, Margarita del Mazo, Susana Isern”.

Otra idea relacionada con la Feria: “Me gustaría que se implicaran padres y educadores. Que sirviera para acercar a los padres y a los maestros a esa literatura porque ellos son quiénes tienen que fomentarla. Que sepan que detrás de un libro hay todo un mundo. Que un libro no aparece por generación espontánea”.

Y una más, de mayor calado: “Las ferias del libro tienen que ser mucho más que un lavado de cara de una ciudad o un acto que sucede en dos semanas y ya está. Hay que decir que España es un país que tiene creativos espectaculares, un plantel de escritores, ilustradores, artistas, que no tienen nada que envidiar a otro lugar del planeta pero que vivir de esto es casi imposible. Deprimente. España es un país que maltrata a su cultura sobremanera. El Producto Interior Bruto de un país es su cultura pero mejor que no leamos mucho. ¿Total? Como vamos a ser la mano de obra de Europa… no les interesa formarnos. Mejor que no leamos mucho”.

La creatividad y las lentejas

El encargo de realizar el cartel le llega a Raquel Díaz Reguera (Sevilla, 1974) en un momento de euforia y de cambio.

Euforia porque sólo han pasado cinco años desde que José Díaz, editor de Thule, confiara en ella y en su ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? Este cuento va ya por la 8ª edición y, desde entonces, no ha parado de crear.

En este momento coinciden en las librerías obras como Yo voy conmigo (Thule), Laboratorio Portátil de Escritura (Tres Tigres Tristes), Inventario de los cuentos de hadas (Lumen Infantil) o Diario de un despecho (Thule), ilustrado por Irene Mala, además de los catálogos de abuelas, madres y besos.

Pero Raquel está empezando a viajar más y se ha estrenado como docente en un workshop de ilustración en La Galería Roja. El cambio viene por ahí. Está empezando a plantearse la posibilidad de alternar seis meses de trabajo en casa (“lo único que tengo en mi vida son mis niños y mi ordenador”) y otros seis de talleres, viajes y formación.

Mi primer editor me dijo: de esto no se vive. Y yo dije: pues voy a vivir de esto. Trabajo 16 horas al día, una barbaridad, de lunes a lunes, pero lo he conseguido. Antes, mis niños eran más pequeños y me costaba más viajar pero he descubierto que el mundo de la docencia me parece interesante y me están pidiendo talleres en Ciudad Real, en Barcelona. Soy muy para dentro, poco social, me relaciono poco con el mundo porque tengo un mundo propio que me divierte mucho pero me parece bien relacionarme con el mundo porque si no voy a entrar en un mutismo…”, explica.

En esa relación con el mundo me la encuentro una mañana de marzo en la librería La Extra-Vagante, a la que acuden niños de 4 y 5 años del colegio Federico García Lorca. Han estado trabajando sus cuentos, sus personajes y las emociones. El entusiasmo de los pequeños al conocer a la autora es comparable a la naturalidad con la que ella los recibe y los trata.

princesas

Su capacidad de trabajo la lleva a compaginar cuatro o cinco proyectos al mismo tiempo

Les habla con los ojos, con la voz y con las manos de su próximo viaje a Bolonia, de cómo ella creció rodeada de libros y cuentos. De dragones voladores y otras historias. De todos los cuentos que encierran cuentos tradicionales como el de Cenicienta. En ese mundo está inmersa ahora, ya que Lumen publicará en otoño su álbum La verdadera verdadera verdadera verdadera historia de Cenicienta contada por ella misma.

Otra de sus editoriales cómplices es la sevillana Tres Tigres Tristes, con la que consiguió desarrollar su proyecto de los cuentos por correo. Acaba de salir una nueva entrega, Un deseo gigante, y está trabajando en un nuevo cuento titulado El animal perfecto.

En su mente hay otros proyectos. Por ejemplo, crear junto a Alicia Bululú una trama teatral para su princesa rosa. Dedicarle más tiempo, o integrar, las redes sociales en su trabajo. “Me encantaría interactuar mucho más con mis libros. Tengo doscientas mil ideas participativas y dinámicas con la gente pero siempre es luego, luego, luego, cuando tenga cinco minutos”. O reflejar el lado oculto de la creatividad.

En este mundo selfie, guay, guapa, quiero hacer ese personaje de la cuarentona en bata. La real. Mi realidad es que escribo cuentos mientras hago las lentejas y supongo que es la realidad de mucha gente. Invento cuentos mientras le paso la liendrera a mi niña. Las musas me pillan en cualquier lugar atendiendo a mi mundo de madre separada con hijos. La maternidad tiene tela de mérito”.

“Tiremos las televisiones por la ventana, leamos y hagamos de nuestros límites una barrera que saltar y a por todas”

Cuando habla, Raquel Díaz Reguera consigue transmitir ese entusiasmo vital y esa energía. “Tengo una capacidad de entusiasmarme como los niños pequeños”. Por eso, le parece tan importante desarrollar la imaginación. “La imaginación es el lugar. Lo más importante en la vida es que sepas levantarte cuando te caes”.

Tiremos las televisiones por la ventana, leamos y hagamos de nuestros límites una barrera que saltar y a por todas. El mundo global hace que tengamos mucha competencia pero esa competencia tiene que ser un estímulo para ser mejor. A mí me fascina ver el trabajo de mis compañeros. No hay nada más inspirador que la admiración a otros, que me parecen inalcanzables, pero mi trayectoria es alcanzarlos. El mundo es nuestro, sólo hay que comérselo”.

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