El futuro, de momento, no pasa por aquí (II)

Los avances de la tecnología, la crisis económica y la participación de los ciudadanos han reavivado el debate sobre el papel de las bibliotecas públicas en la sociedad. Estos centros ya no son sólo depósitos de libros sino ejes de la comunidad. Un valor que pasa desapercibido en las bibliotecas municipales sevillanas, ahogadas por los recortes presupuestarios pero también por una línea política que ha situado sus prioridades culturales lejos de ellas y lejos de los barrios. Casi todos los partidos políticos incluyen en sus programas la solución a sus problemas. Pero ¿qué está pasando con las bibliotecas?

POR Sonia Domínguez / 19 MAY 2015

El concepto de biblioteca ha cambiado tanto en los últimos años que en un mismo espacio pueden convivir el fomento de la lectura con talleres de búsqueda de empleo, de orientación universitaria o alfabetización digital. Conviven actividades relacionadas con la salud con acciones artístico-bibliotecarias.

Cualquier definición o reflexión que busquemos las situará como “centros de la comunidad”.

Son, como dice el presidente de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, Antonio Tomás Bustamante, “la única institución que ofrece a la sociedad información, ocio y cultura a coste cero para la ciudadanía”.

A pesar de eso, viven tiempos turbulentos. Mientras descienden sus presupuestos de manera generalizada desde hace seis años, un 60,11% según los cálculos del documentalista web Julián Marquina, la tecnología y la propia crisis amplían sus campos de actuación.

Son, añade Antonio Tomás, “admirables supervivientes en un mundo tecnológico y una sociedad poco apegada a la cultura”.Trabajan de manera silenciosa y continua adaptándose a los nuevos tiempos, a las nuevas formas de lectura y de acceso a la cultura, convirtiéndose en verdaderos motores culturales de la sociedad y de la comunidad a la que atienden”

De resistencia saben algo los trabajadores de la Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla; una red con 12 bibliotecas asociadas a centros cívicos, dos de zona y un bibliobús que no sólo es insuficiente para toda la ciudad sino que, durante los últimos años, ha llegado al límite de las carencias de personal y de material.

Infrautilización” y “descuido sistemático”, lo llama Pepe Recuero, representante sindical de CSI-CSIF. “Situación de emergencia”, la define el socialista Antonio Muñoz. “Abandono”, se lamenta un trabajador. Estos son algunos de los calificativos que recibe la gestión del PP en materia de bibliotecas.

Imagen de la distribución de la RMB Fuente: http://rmbs.es/

Imagen de la distribución de la Red Municipal de Bibliotecas Fuente: http://rmbs.es/

En teoría, la biblioteca debe “poder sacar el máximo provecho a la tecnología y los medios creativos, ser sostenible y sus profesionales altamente cualificados”, destaca Antonio Tomás Bustamante. “El futuro de las bibliotecas pasa por ser flexibles y sociales, cooperando entre sí, con nuevas estrategias de financiación, bibliotecas como tercer lugar y que se adaptan a la realidad digital y social con estrategias innovadoras y atrayentes para la sociedad”.

En la práctica diaria sevillana, “por muchos recursos personales que tú puedas aportar, por mucha imaginación que pongas lanzando ideas, desarrollando proyectos, involucrando al entorno, si falla el presupuesto, si no hay personas, medios, formación, recursos, objetivos ni directrices, no consigues ir más allá”, explican algunos de los bibliotecarios que han accedido a participar en este reportaje pero que prefieren no ser citados.

El déficit histórico de personal y el descenso de presupuesto son los problemas más evidentes, a los que se suman, además, la invisibilidad del trabajo que realizan, la falta de flexibilidad administrativa, la ausencia de planes internos de formación o el fomento de equipo entre todos los integrantes la Red, así como el escaso aprovechamiento de los medios sociales.

Sin personal, sin recursos, sin tiempo para abordar nuevas estrategias, el trabajo diario de quién está detrás del mostrador tiene mucho de milagro. “Vamos a seguir dando el callo pero es frustrante. Nos han abandonado”, aseguran.

“NADIE DICE NADA”

Sin novedad en las bibliotecas municipales”. Así se titulaba una carta que el Diario de Sevilla publicaba en octubre, en la que una usuaria de la Red lamentaba la inacción ante la falta de presupuesto para novedades.

No salgo de mi asombro. No sólo por eso, también porque nadie en Sevilla se haya quejado públicamente. En Madrid no hace mucho hubo un problema de retrasos en la distribución de novedades a las bibliotecas y el asunto salió en un periódico nacional en dos ocasiones, al menos. Aquí no se compran libros, sin más, y nadie dice nada”, escribía Lidia Jiménez.

La movilización social y bibliotecaria no ha sido lo suficientemente exigente como para provocar cambios en la política del PP

Esa inacción es como una música de fondo porque, aunque sí ha habido peticiones de los trabajadores, protestas de sindicatos, AMPAS y estudiantes universitarios, y mociones de los partidos de la oposición, PSOE e IU, la reacción del Gobierno de Juan Ignacio Zoido ha sido nula y la movilización bibliotecaria y social no ha sido lo suficientemente exigente como para reclamar, o provocar, cambios en su política.

El Ayuntamiento se ha escudado en la tasa de reposición cero para no declararlas “servicio esencial” y poder solucionar la falta de personal. Como recuerdan bibliotecarios y representantes sindicales, una biblioteca pública es, por ley, un servicio esencial en municipios con más de 5.000 habitantes.

Esta es la imagen que más se utiliza para actualizar el blog de la biblioteca Alberto Lista

Esta es la imagen que más se utiliza para actualizar el blog de la biblioteca Alberto Lista

Según la moción presentada por IU en julio de 2014, actualmente trabajan 20 técnicos y 19 auxiliares y para cubrir con normalidad los horarios serían necesarios, al menos, 4 técnicos y 8 auxiliares más, además de cubrir las bajas laborales. Todavía hay bibliotecas, como Alberto Lista en la calle Feria, El Esqueleto del Polígono Sur y Felipe González, en el río, que cierran en horario vespertino, una semana al mes.

El periodista Carlos Mármol escribía en un artículo en El Mundo que “no cabe en cabeza humana que las bibliotecas se cierren en una ciudad con más de 90.000 parados que no sabe (o no quiere) contratar bibliotecarios. Que las edificó para que los gobernantes se hicieran fotos antes de las elecciones, pero nunca las ha dotado de los medios que necesitan”. 

El Bibliobús tampoco hace su recorrido por los barrios por baja laboral del conductor. Este servicio, que cubre aquellas áreas de la ciudad que no cuentan con infraestructura bibliotecaria, no recibe el mismo mimo en Sevilla que en Málaga, por citar un ejemplo. No se encarga de él un profesional especializado, no hay análisis sobre su implicación en la comunidad y ni siquiera se ha anunciado la interrupción del servicio.

Las salas infantiles de las bibliotecas Felipe González y Julia Uceda, las más nuevas de la Red, siguen cerradas. Su situación es la que más indigna a bibliotecarios y partidos de la oposición. Las definen como “casas fantasma”. “Se ha hecho una gran inversión en mobiliario, ordenadores, libros, DVD’s y no están siendo aprovechadas por los ciudadanos. ¿Cómo es que nadie protesta?”.

Imagen de la sala de préstamo de la Biblioteca Felipe González

Imagen de la sala de préstamo de la Biblioteca Felipe González

Falta personal y tampoco hay dinero para material: el presupuesto ha pasado de 342 mil euros en 2011 a los 270 mil actuales.

Las actividades culturales, base de la acción dinamizadora en los barrios, han pasado de contar con 166 mil euros a 52 mil. Cada biblioteca cuenta con 3.700 euros para todo el año. Todos los técnicos entrevistados destacan la colaboración de la gente implicada en el funcionamiento de estos espacios, que colaboran por amor al arte; una tónica que se extiende por todo el territorio nacional.

Hace dos años que no compran material audiovisual y las novedades literarias no llegan desde octubre

El presupuesto en adquisición de libros, en cuatro años, ha bajado de 24 mil euros a 10 mil euros. Esa partida significa 660 euros por biblioteca al año. 50 euros al mes. Hace dos años que no compran material audiovisual y las novedades no llegan desde octubre. Nadie le ha explicado las razones de este retraso.

Los bibliotecarios comentan que “todas las novedades que aparecen en las bibliotecas son donaciones, tanto de instituciones como de personas”, aunque no todo lo que se recibe es óptimo para préstamo. Mientras que existen bibliotecas que han reaccionado ante la falta de novedades de manera organizada, aprovechando el caudal de participación y solidaridad de sus usuarios, tal y como se recoge en el documento colaborativo “Bibliotecas en acción” promovido por el profesor José Antonio Merlo Vega, desde la Red de Sevilla no se ha emprendido ninguna acción similar.

En el texto “Cincuenta ideas para sorprender desde la biblioteca pública” tratan de incentivar las donaciones, aunque “la mayoría de bibliotecarios tiemblan” cuando oyen hablar de ellas. “La razón justificada de este miedo se debe a no poder gestionar colecciones que difícilmente entran en la política de adquisiciones de las bibliotecas: convertirse en el vertedero municipal en material documental”.

Aquí se descarta la idea por dos razones: por si esa acción, desarrollada por iniciativa propia, se interpreta como un acto excesivamente reivindicativo o fuese la excusa que la administración necesita para no aumentar el presupuesto.

En plena era digital, con los cambios en los hábitos de lectura, se podría argumentar que la conexión a eBiblio, la plataforma de préstamo de libros electrónicos en la que también participa la Red, además del catálogo de descarga gratuita de libros electrónicos que ofrece, es suficiente para paliar la escasez de novedades. Pero, según reconocen los bibliotecarios, la tasa de penetración de la lectura digital es todavía muy baja, el soporte rey sigue siendo el papel y no se ha hecho ningún tipo de campaña de promoción.

FUENTES ALTERNATIVAS DE FINANCIACIÓN

Hay una crisis económica. Somos conscientes de que no podemos volver al gasto de años anteriores pero tampoco podemos quedarnos sin resolver los problemas que tienen los ciudadanos. Somos un servicio público y hace falta un mínimo”, resalta una de las bibliotecarias.

La crisis económica ha ampliado el campo de acción de las bibliotecas

Ante el panorama generalizado de recortes, surgen voces que empiezan a reclamar la importancia de acceder a fuentes alternativas de financiación, ya sea a través de crowdfunding, acuerdos público-privados o patrocinios. Una posibilidad que tampoco, en este caso, ha sido contemplada.

Son reacios a hacerlo. Primero, porque les parece una forma de que la administración eluda su responsabilidad. Y, segundo, necesitarían asesoramiento ante la falta de experiencia y surgen dudas sobre quién tendría que promover la idea. Como señala un técnico, “puede ser una de las vías de financiación, implicar a las fundaciones o los bancos, pero no tengo claro si es una iniciativa que deba partir del bibliotecario o de otras instancias”.

¿Inciden los cierres, la escasez de novedades y las dificultades para organizar actividades en las estadísticas de préstamos y otros servicios? En los blogs de la Red, sólo 3 de 14 centros ofrecen estos datos y, aunque son positivos, los trabajadores confirman que sí ha habido un descenso generalizado. No hemos podido confirmarlo porque los datos oficiales no se difunden ni se han facilitado.

“NO HAY CULTURA DE BIBLIOTECA”

¿Y los usuarios?, ¿cómo reaccionan?

Claro que los usuarios se quejan pero la sociedad está en una dinámica de “podría ser peory, aunque se producen reclamaciones, la gente se cansa y deja de venir”, destaca otro de los bibliotecarios de la Red. Nadie se queja directamente al Ayuntamiento, nadie lo hace por escrito “porque piensan que no les van a hacer ningún caso”. Así, “¿cómo justificas ante el político lo que le estás diciendo?”.

Para Pepe Recuero, representante sindical, no es que más que una muestra de la “resignación” que impera en la sociedad, mientras que para otra trabajadora demuestra que en esta ciudad “no hay cultura de biblioteca”. Y con cultura de biblioteca se refiere al desconocimiento por parte del político y de la sociedad acerca del papel que desempeñan estos centros.

Según el informe Prospectiva 2020, las bibliotecas son ese “tercer lugar” en el que se reaviva “la sociedad civil y aumenta la participación ciudadana, diseñando espacios de creación, espacios para experimentar con las nuevas tecnologías, espacios para compartir experiencias, espacios de relación y trabajo en común”.

Aquí vienen desde niños pequeños hasta personas de 80 años, con necesidades muy distintas de información y tienes que tener habilidades para darles lo que necesitan”. “Una biblioteca es un lugar de préstamo de libros o de estudio pero nuestro objetivo es darle al ciudadano toda la información que necesita y nosotros le ayudamos a escoger un libro pero también a resolver un formulario online sobre la Seguridad Social, a solicitar una beca, a redactar el currículum, a tramitar la declaración de la renta o la renovación del DNI”, explica una bibliotecaria.

Sin olvidar el fomento de la lectura entre los adultos con los clubes de lectura y, sobre todo, entre los más pequeños y en relación con los colegios de cada zona. “Queremos que los niños lean pero ¿cómo van a tener una cultura de la lectura si no trabajamos activamente con ellos, con continuidad? Son la base. Ahí es dónde tenemos que poner la semilla”.

Y es, en ese papel, de prescriptores de buena literatura en el que se reconocen algunos de los técnicos. “No podemos ser críticos literarios porque no tenemos tiempo y se publican muchos libros. A las bibliotecas viene gente de muchos tipos y tienes que conocerlos, saber qué gustos tiene para informarla, guiarla”.

LA INVISIBILIDAD

En un panorama tan desolador, sí hay un aspecto positivo en la gestión de las bibliotecas. La libertad. Sevilla es una ciudad muy dispar, muy dispersa y muy cambiante y no tiene nada que ver el contexto social de barrios como Parque Alcosa o Bellavista con el Casco Antiguo. Cada centro tiene independencia para adaptarse a las características de su zona y a las necesidades de sus usuarios, tanto en el diseño de la programación, en contenido y en cantidad (de las 40 actividades de San Julián a las 140 de San Jerónimo), como en el material elegido.

Ejemplo de la actividad en el perfil de Twitter

Ejemplo de la actividad en el perfil de Twitter

Esas diferencias son fáciles de apreciar analizando los blogs de las bibliotecas. Son un reflejo de su actividad pero también de sus limitaciones. Una vez más, la falta de tiempo derivada de la falta de personal, que tiene consecuencias negativas para la socialización y la visibilidad de su trabajo. Por ejemplo, el blog de Las Columnas no se actualiza desde noviembre del año pasado y el del Cerro del Águila apenas ofrece material gráfico. El de la Biblioteca Felipe González todavía no está activo.

¿Pueden ser las redes sociales un indicativo de que algo está fallando? Con presencia en Facebook (947 Me gusta) y en Twitter (430 seguidores y 233 tuits) desde 2011, el impacto es escaso. Mínima difusión, mínima conversación.

Cada uno de los trabajadores tiene libertad para alimentar esas cuentas con sus aportaciones, incluso tienen libertad para crearse un perfil propio por biblioteca pero, actualmente, tan sólo Julia Uceda ha arrancado con cuenta diferenciada en Facebook. ¿Las razones? Las mismas de siempre y la falta de formación específica.

Para el presidente de la AAB, el perfil profesional actual debe ser “un profesional con una alta capacidad de adaptación y de imaginación, además de ser un conocedor de las redes sociales, ser conocedor de los servicios presenciales como en línea de forma inclusiva, estar capacitados en el manejo de las tecnologías que permitan sumar a la biblioteca más y mejores servicios, tener capacidades de inteligencia emocional aplicables a su puesto de trabajo, tener competencias y valores sociales para liderar proyectos dentro de una comunidad, bibliotecario como formador y creador de contenidos”.

Desde el Ayuntamiento, la atención prestada también ha sido escasa. Escasa visibilidad. Escaso apoyo. Según una búsqueda realizada en Twitter Search, el alcalde Juan Ignacio Zoido no se ha referido, en estos cuatro años, ninguna vez a las bibliotecas municipales. @Ayto_Participa, con 59.000 seguidores, suele promocionar las actividades del ICAS en la Biblioteca Provincial Infanta Elena, de titularidad estatal y gestión autonómica, y menos las de su Red.

¿Qué puede pasarle a una biblioteca que se quede parada esperando que mejore la situación económica, con actividades las justas, sin conseguir implicar al entorno social y educativo, sin comunicación social?, le pregunto a Antonio Tomás.

Este tipo de bibliotecas se quedarán estancadas, relegadas y los propios usuarios serán los que busquen lo que la biblioteca no les da en otros sitios“, me responde.

Mientras realizaba este reportaje, la comunidad Baratz lanzaba un concurso para reflexionar sobre el futuro de las bibliotecas y, después de mucho pensarlo, ésta podría ser la conclusión: “No habrá #biblioFuturo sin voluntad política, participación exigente de los ciudadanos y capacidad de respuesta y adaptación de las bibliotecas y sus trabajadores”.

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  1. Danigenji

    Sonia Domínguez: Felicidades, por fin una periodista que se documenta antes, que habla con distintas personas, que ofrece varios puntos de vista, que va a la raiz de un problema, que ofrece soluciones. Este, para mí es un reportaje perfecto.

    1. Author
      Sonia Domínguez

      ¡Muchísimas gracias, Daniel! Acabas de compensar tres semanas de intenso trabajo y más de un quebradero de cabeza. Espero que sigamos hablando mucho, y bien, sobre bibliotecas.

  2. Pedro Luis Ibáñez Lérida

    Querida amiga Sonia: hemos incluido tu interesantísimo artículo en el blog de la delegación en Sevilla de la Asociación Colegial de Escritores, sección autónoma de Andalucía. Te facilito el enlace:

    http://acesevilla.blogspot.com.es/2015/07/la-situacion-de-las-bibliotecas-en.html

    Enhorabuena y felicitaciones por esa mirada de belleza y justicia.

    Nos ponemos a tu disposición para todo aquello que consideres podemos ser útiles en defensa, promoción y reivindicación de las bibliotecas, la lectura y los lectores.

    Saludos afectuosos.

    Pedro Luis Ibáñez Lérida

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