“No queremos más bibliotecas vacías y sin personal”

Pequeños gestos. Más simbólicos que de fondo pero que ya suponen un cambio de actitud hacia las bibliotecas municipales por parte del gobierno socialista en el Ayuntamiento de Sevilla. Así se han percibido las primeras medidas adoptadas por el equipo de Juan Espadas, que ha liberado el presupuesto para adquirir novedades, ha ampliado el horario de la sala de estudios de la Biblioteca Felipe González en época de exámenes, mientras que la plantilla se verá incrementada próximamente con dos técnicos.

Tras cuatro años de restricciones económicas, que se agudizaron en 2013 y 2014, Federico Medrano, director de la Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla (RMBS), cree que la situación es “recuperable”. Aunque el número de socios aumentó de 81.647 a 87.932 en esos años, esta cifra no refleja los usuarios activos. Las visitas descendieron de 606.677 en 2013 a 548.620 un año después, mientras que los préstamos a domicilio pasaron de 284.485 a 229.362.

La fidelización del usuario está muy asentada en la recepción de novedades cada quince días y en la realización de actividades”, explica Federico, quien se muestra optimista respecto a poder volver a un “estado de normalidad”.

¿Y desde el Ayuntamiento? ¿Cómo se percibe la situación de las bibliotecas municipales? ¿Cuáles son los planes más inmediatos? Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, nos lo explica.

PREGUNTA: Tras los gestos simbólicos hacia las bibliotecas públicas, ¿cuáles serán las siguientes medidas? ¿En qué momento se encuentra la declaración de “servicio esencial” y qué urgencia tiene? ¿Coinciden las prioridades del Gobierno municipal con las de los trabajadores de la Red: más presupuesto para fondos, actividades y personal, continuidad, formación, infraestructuras?

RESPUESTA: Sobre la Red de Bibliotecas lo primero que quiero hacer es dejar claro que para esta Corporación es un servicio básico, una prioridad clara en nuestra gestión en materia cultural. No podemos olvidar que, según datos de 2013, en Sevilla casi el 50% de los jóvenes de entre 16 y 35 años se consideran no lectores. Este dato es simplemente intolerable. Y esta prioridad se traduce en una serie de medidas concretas. La primera, como señalas en tu pregunta, es declarar la Red de Bibliotecas como servicio esencial de la administración y poder detener la sangría de personal que la Red ha venido sufriendo los últimos años. En este tema estamos trabajando con Recursos Humanos del Ayuntamiento para agilizarlo todo lo posible y reducir los plazos.

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Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo. FOTO CEDIDA

Al mismo tiempo estamos contemplando en el presupuesto de 2016 un aumento muy considerable de la partida de adquisición de fondos para las 14 bibliotecas de la Red.

Queremos dar también un impulso y una renovación a las actividades culturales que se desarrollan en las bibliotecas, coordinando las propuestas con la Casa de los Poetas y con otras instituciones, públicas y privadas, dedicadas a la promoción de la lectura.

La formación del personal, tanto de la Red como de todo el ICAS, también es una de las graves deficiencias que hemos detectado y vamos a proponer consensuadamente con el propio personal un ambicioso plan de formación, que responda a las necesidades concretas del equipo y de la Cultura en la ciudad. Y sobre las infraestructuras, vamos a ser muy cautos, no queremos sumar nuevos edificios sin tener una dotación mínima en lo que a personal y fondos se refiere. Queremos llegar a cubrir la ratio de habitantes por biblioteca que está legalmente establecida, pero hacerlo de forma sostenible y ofreciendo un servicio de calidad. No queremos más bibliotecas vacías y sin personal.

P: En un momento como el actual, de crisis económica y de cambios tecnológicos, existe un debate sobre el concepto de Biblioteca. Lugar de silencio versus biblioteca, tercer lugar. ¿Qué concepto de biblioteca desea impulsar el Gobierno y cómo se concretará?

R: Creemos que las bibliotecas no deben ser un espacio rígido, inamovible. Las bibliotecas son uno de los pilares de la política cultural en una democracia y por ello deben dar respuestas a muchas necesidades de los ciudadanos, de ahí que las veamos como equipamientos en continua transformación y evaluación porque es la única manera de poder dar respuesta a esas necesidades cambiantes. Queremos que las bibliotecas sean lugares de encuentro de la Cultura, espacios de participación, de mediación e intercambio cultural y, sobre todo, motores y generadores de usuarios de la Cultura, partiendo del libro y de los audiovisuales, con un espacio físico y digital.

P: Existen varios ejemplos de bibliotecas vecinales en la ciudad, con buena voluntad pero pocos recursos y menos profesionalización. ¿Mejor eso que nada o eso significa que la administración entiende que está cubierto el servicio? Cuando se asume que el Plan Director es inviable económicamente, ¿cómo canalizará el nuevo Gobierno su responsabilidad, la necesidad de buenas prácticas, con la energía ciudadana que quiere bibliotecas en sus barrios?

R: Desde luego nosotros entendemos que no está cubierto el servicio, no sólo falta personal en las bibliotecas abiertas, sino que también faltan bibliotecas. La labor que el equipo humano que conforma la Red de Bibliotecas del Ayuntamiento es formidable, han respondido con profesionalidad y empeño a una situación de una clara precarización del servicio por falta de recursos y de atención. Nosotros queremos darle la vuelta. En primer lugar asentar el servicio actual y cubrir sus necesidades más urgentes, al mismo tiempo mejorar y aumentar los fondos, en papel y digital, desarrollar las acciones de promoción y hacerlo de forma coordinada. Y una vez asentado y engrasado el actual servicio con su actual equipamiento, empezar a estudiar las futuras nuevas bibliotecas que nos demanda la ciudadanía, pero haciéndolo de forma responsable, sostenible y en colaboración con los vecinos.

La Red debe estar plenamente integrada en la política y en la vida cultural de nuestra ciudad

P: La Red no sólo necesita recursos, sino cariño social. ¿Podemos esperar algún tipo de campaña por parte del Ayuntamiento?

R: Creo que la mejor campaña es la puesta al día del servicio, que los usuarios y el resto de ciudadanos, junto al propio personal de la Red, vean que este Ayuntamiento apuesta de forma firme y decidida por un servicio esencial para nuestra ciudad como es la Red de Bibliotecas. En paralelo a este trabajo nos vamos a sentar con los coordinadores de las Bibliotecas y con el equipo de comunicación del Área y plantearemos una buena campaña de difusión que ayude a comunicar y a poner en valor la Red. Todo este trabajo está integrado dentro del Plan Operativo de Cultura que, actualmente, estamos desarrollando junto a los agentes culturales de la ciudad y al propio personal del ICAS para detectar las necesidades que tienen ciudadanos y agentes culturales. La Red debe estar plenamente integrada en la política y en la vida cultural de nuestra ciudad.

P: Y, si me lo permites, una pregunta de carácter personal. La relación con las bibliotecas oscila tanto a lo largo de la vida y circunstancias, que me gustaría saber qué lugar han ocupado en la tuya y qué hábitos mantienes.

R: Las bibliotecas me retrotraen a mi época de estudiante universitario, unos años en los que formaron una buena parte de mi día a día. Por eso sé de la importancia que tienen para el conjunto de la sociedad y es por ello que este Ayuntamiento va a apostar decididamente por poner en valor la Red de Bibliotecas de la ciudad.

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