Una huella sevillana en el mar de la literatura infantil

Fue en 2013 cuando Bárbara Centorbi y Guillermo Pérez iniciaron un proyecto en común guiados por su pasión por la ilustración. Pero esta diseñadora argentina y este arquitecto sevillano tienen la impresión de que, en vez de cuatro años, han transcurrido décadas por el aprendizaje acumulado, las decisiones tomadas, las aventuras emprendidas y el rodaje de cada día.

Dentro de un mercado que produce más de 12.000 libros al año, la editorial Tres Tigres Tristes está consiguiendo que su huella sea (re)conocida. Hoy, es el sello sevillano con mayor proyección internacional y con títulos traducidos a más de diez lenguas, del inglés al chino, pasando por el francés, el italiano o el polaco.

La apuesta por la producción propia, por distintos formatos y por un crecimiento razonable son algunas de sus señas de identidad.

POR Sonia Domínguez / Sevilla, 29 MAR 2017

En una conversación relajada, a Guillermo y a Bárbara no les importa reconocer que no sabían cómo funcionaba una editorial ni en qué consistía el depósito de las librerías, por ejemplo. Hace cuatro años ignoraban qué dimensiones tenía el mercado de la literatura infantil ni su nivel de saturación, con una media de 35 nuevos títulos al día. Pero, en este tiempo de aprendizaje, han sido rápidos y han reaccionado con precisión.

Hoy, Tres Tigres Tristes apuesta desde Sevilla por la creación propia y el trabajo minucioso con autores e ilustradores, trabajan con una agente de venta de derechos, así como con una exportadora para América Latina, y distribuidoras en México y Argentina.

Mientras, algunos de los títulos publicados, como El día en que me convertí en pájaro Érase de Guridi, Al caer la noche (Enrique Quevedo) y El podador de bonsáis (José Campanari & Luciano Lozano), cosechan premios y distinciones tanto en librerías como en publicaciones especializadas.

Su caminar es lento, meditado, pero a largo plazo. Y este año no acaba sin que se lancen de cabeza, y con pasión, a una nueva etapa en su proyecto editorial.

“Entrar en el mercado significa que el mercado te va pidiendo novedades”

PREGUNTA: ¿Con qué experiencia previa contabais antes de crear TTT?

Bárbara Centorbi: Ninguna. Teníamos ganas de emprender pero sin saber el qué. Nos gustaba muchísimo el tema de la ilustración y empezamos a ver qué opciones había pero lo que nos movía era el hecho de hacer algo en conjunto.

Guillermo Pérez: Empezamos sin tener en mente la idea de crear una editorial. Empezamos con tema de papelería e ilustración, en forma de marcapáginas, tarjetas, chapas, merchandising, pero enseguida se nos quedó corto porque estábamos en tierra de nadie entre las papelerías y las librerías. Conocimos a Raquel Díaz Reguera, nos contó su idea de los Cuentos por Correo, y empezaron a salir proyectos que derivaron en el mundo del libro.

BC: Sucedió de un modo bastante natural. Desayunamos con Raquel y nos fuimos a Correos para ver cómo podíamos hacer eso. De sus Cuentos pasamos a los juegos, a los libros de actividades y empezamos a meternos en este mundo.

GP: Nos dimos cuenta que éramos una editorial cuando tramitamos el alta como empresa y, en los epígrafes de Hacienda, el único que coincidía con lo que íbamos a hacer era editorial. Somos una editorial, dijimos. Todo ha sido muy paulatino y uno de los primeros aprendizajes fue que te das cuenta de que entrar en el mercado significa que el mercado te va pidiendo novedades.

Érase, de Raúl Nieto Guridi, será publicado por la Tate Publishing, la editorial del museo londinense / FOTO TTT

P: Y ante esa inexperiencia, ¿qué es lo mejor y lo peor que os ha pasado?

BC: Lo mejor, los autores. La confianza que tuvo Raquel al principio.

GP: Ella trabajaba con editoriales grandes y, de repente, confió en nosotros que no teníamos experiencia. También es verdad que nadie había querido publicar los Cuentos por Correo porque no era un libro.

“La respuesta y el apoyo de los autores ha sido esencial. Sin ellos, la editorial no existiría”

BC: Era un formato complicado pero nosotros teníamos ganas de complicarnos porque nos gustaba mucho el proyecto y estábamos emocionados. Lo mismo con Guridi y con Enrique Quevedo. La respuesta y el apoyo de los autores ha sido esencial. Sin ellos, la editorial no existiría. Que hayan confiado, que sean personas implicadas, que se emocionen con los proyectos, que estén contentos y tengan ganas de trabajar.

GP: Hemos partido con ellos de una idea y hemos desarrollado el libro juntos. Han visto que nos hemos implicado mucho y que no les hemos metido presión. Nosotros tenemos claro que si no sale en la fecha prevista pues ya saldrá más adelante, aunque eso nos perjudique por la presión del mercado.

BC: Hoy en día, aunque sabemos que tenemos plazos importantes que cubrir, campañas como la Navidad o las ferias del libro, no metemos presión a un proyecto si no está acabado. Hemos retrasado libros y no ha pasado nada. La idea clara es que el libro tiene que estar perfecto.

Guillermo compagina su trabajo de arquitecto con la editorial, mientras que Bárbara sí se dedica a tiempo completo a TTT / FOTO: PEPA PONCE

P: Uno de los momentos que marca vuestra trayectoria es, sin duda, cuando llegáis a la Feria de Bolonia.

BC: Ay, ¡qué perdidos estábamos!

GP: Teníamos los Cuentos por Correo y una maqueta de Pasen y vean, el trabajo que íbamos a hacer con Guridi, un libro de actividades en el que se potencia la creatividad del niño. No querían ni atendernos. Cuando nos veían con la cajita, antes de poder explicarles, nos decían que no.

Nos dimos de bruces con una realidad que no conocíamos. El mercado tan vasto, tan enorme, tan brutal que se mueve en la compra-venta de derechos del libro infantil y que eres una gotita de agua en el océano. Aquí lanzas los Cuentos por Correo y tienes cierta repercusión, de repente hablan de ti en Barcelona, en Vigo, y piensas que se está moviendo. Luego te das cuenta de que es algo muy efímero porque tienes que seguir manteniendo tu catálogo y de que no eres absolutamente nadie.

Bolonia es muy bonita si vas a ver libros porque tienes una visión de todo el planeta pero ¿cómo es posible que puedan existir tantos libros infantiles en el mundo? Te van dando palos y vas aprendiendo.

P: Pero hoy sois la editorial sevillana con mayor proyección internacional y con libros traducidos al inglés, chino, francés, polaco, italiano, coreano, etc.

GP: Hemos tenido mucha suerte con Veronique Kirchhoff, nuestra agente de venta de derechos.

“No copiamos a nadie. No nos fijamos en otras editoriales. Hay editoriales que nos encantan pero no intentamos imitarlas”

P: ¿Esa fue una de las conclusiones de Bolonia?

BC: Sí. Que alguien que sepa hacer ese trabajo se dedique a hacerlo. Está bien separar lo que cada uno puede hacer y respetar el rango de cada persona. Pasa lo mismo con las distribuidoras. Es vital que funcionen bien y que tengan los libros bien colocados porque nosotros no podríamos hacerlo. Con la venta de derechos sucede lo mismo. No vamos a hacerlo tan bien como Veronique lo hace. Nos parece lo más respetable y lo más honesto a la hora de trabajar que cada uno se dedique a lo suyo.

GP: Con ella, empezamos con un año de prueba y ya llevamos tres.

BC: Que te mantenga en su catálogo es un valor añadido.

GP: Las editoriales no eligen a los agentes, es al contrario. Los agentes eligen a las editoriales que le gustan. Veronique elige y ella nos dice “la pasión, esa pasión que tenéis por los libros”. Es una emprendedora como nosotros. Está en Bolonia, está en Frankfurt, se vuelca por completo y está enamorada del álbum ilustrado. Tiene una trayectoria brutal, estuvo trabajando con dos editoriales inglesas y lo aprendió todo de los ingleses.

Nosotros lo que aprendimos de los ingleses en Bolonia es que sólo venden. Antes, el álbum ilustrado inglés era el rey en el mundo. Ahora ya se está diversificando. España va ganando terreno, Francia, los países del Este también. Se está repartiendo. Estamos muy contentos con la proyección internacional. Nos llegan ecos de que nos van conociendo en muchos sitios. Hace unos meses nos ofrecieron un stand en la Feria de Bolonia como editorial emergente pero nosotros ya tenemos allí a nuestra agente, que tiene su propio stand. No necesitamos otro.

BC: Nos hizo mucha ilusión porque empiezas a ver que te conocen, que ciertos títulos y ciertos nombres tienen difusión, que vas llegando un poco más lejos.

GP: Lo estamos consiguiendo porque no copiamos a nadie. No nos fijamos en otras editoriales. Hay editoriales que nos encantan pero no intentamos imitarlas. Lo que sí hacemos es contactar con ilustradores que nos gustan.

Lo que hay detrás es su última novedad; un álbum escrito por Juan Frau e ilustrado por Neus Caamaño / FOTO: TTT

P: Otra de vuestras singularidades es que habéis animado a escribir a los ilustradores.

GP: En el álbum ilustrado el texto no puede ir por un lado y la ilustración por otro. Son totalmente indisolubles, deben funcionar como conjunto. Eso a veces un escritor no termina de entenderlo. Hay que ir moldeando las dos partes para que encajen muy bien.

BC: Si un ilustrador consigue transmitir esa idea de proyecto que tiene a través de sus propias palabras, siempre queda mejor. Les suele dar mucho respeto pero, cuando traspasan esa barrera, es divertido. Al final disfrutan del resultado.

P: Hace unos meses, Ana Garralón escribía un post sobre vuestro sector titulado Balada triste de las cifras. En 2015 se publicaron 12.705 títulos al año, una media aproximada de 35 libros infantiles y juveniles al día. Es imposible absorber eso. A los lectores nos abruma. ¿Y a los editores?

GP: Obviamente. El mercado está saturado. Las grandes editoriales han hinchado esa burbuja de una manera brutal. Nosotros, con diez libros al año, me dirás tú qué burbuja podemos generar, cuando nos volcamos con cada título.

También leí ese post pero eché de menos la distinción entre la pequeña, la mediana y la gran empresa. Las grandes editoriales son las que sacan mayor cantidad de títulos porque las llevan financieros. Su mentalidad es “si yo tengo un retorno de libros del 70%, y mi venta es del 15 o 20%, voy a enviar más para que mi porcentaje de venta sea mayor”. Es una rueda, una huida hacia delante, porque tienen que mantener empleados, sedes, almacenes…

BC: Hay muchísima oferta. A pesar de que hay grandes editoriales volcadas en el álbum ilustrado, que está en auge, nuestra apuesta es por la edición de calidad. Nuestra edición y nuestros títulos son lo contrario a sacar libros como churros. Tenemos un equilibrio de títulos al año y nos compensa.

P: ¿Ese es vuestro secreto?

BC: No somos conscientes de tener uno. Lo que sí tenemos claro es que vamos a mantener esta trayectoria de calidad y que cada libro sea lo más redondo posible. Churros no. Si en vez de publicar diez libros, publicamos ocho, no pasa nada.

GP: También te digo que con menos de ocho libros es difícil sobrevivir en el mercado, por visibilidad y por la rotación. Como el librero tiene que dejar espacio a los tres meses, por mucho que le guste tu libro, tiene que dejar espacio para el siguiente.

Los libros de TTT estarán presentes en las ferias del libro de Bolonia, Frankfurt, Guadalajara y México D.F. / Foto: pepa ponce

P: Pero ¿no hay librerías infantiles que trabajen el fondo?

GP: Hay librerías que tienen muy claro lo que quieren, que no aceptan novedades y piden lo que quieren. Rayuela, en Sevilla. Abracadabra, en Barcelona. Hay librerías que han encontrado ese modelo de selección pero son minoría. Con el resto, ten en cuenta que hay mucha calidad, que el nivel está muy alto.

BC: Es comprensible la posición del librero que tiene un espacio físico de exhibición, puede mantener algunos títulos pero tiene que moverlos. Sabe que le van a llegar palés cada semana.

“Si sacas un buen libro, se venderá en América, se venderán los derechos, se va a exportar. Tardas más en hacerlo pero, al final, el resultado te va a beneficiar”

GP: Para nosotros, la librería española es sólo uno de los mercados.

BC: Si dependiésemos únicamente de la librería española, no viviríamos. Es un conjunto el que ayuda a la supervivencia de la editorial: la venta de derechos, América Latina. Si no tuviéramos una de esas patas, no aguantaríamos. Si sacas un buen libro, se venderá en América, se venderán los derechos, se va a exportar. Tardas más en hacerlo pero, al final, el resultado te va a beneficiar.

P: ¿Pensáis que Sevilla tiene potencialidad para generar algún evento relacionado con la literatura infantil? No sé si Sevilla o Andalucía porque hay mucho movimiento de creadores, editoriales, narradores orales, librerías…

BC: Hay mucho potencial, hay muchos recursos. Ojalá que pase. Se merece una feria infantil. Va a terminar pasando.

GP: Nos llegan amagos de gente que tiene la idea. Como siempre, no será en Sevilla pero va a pasar más pronto que tarde.

P: Entonces, ese potencial es una evidencia.

BC: Cuando nos juntamos con más gente del sector siempre acabamos hablando de lo mismo. Hemos ido contactando con gente, hemos ido creando relaciones, y te das cuenta de qué pedazo de autores hay… ¿Qué necesidad hay de dar premios a un francés, a un inglés? No pasa nada, claro que puedes dárselos, pero con la calidad que hay en España es como si no se tuviera en cuenta. Hay artistazos impresionantes.

GP: Las editoriales grandes hacen eso. Compran derechos porque no tienen que involucrarse en el libro. Lo que cuenta es la inmediatez. Traducen, publican. En España hay cantera. Lo que pasa es que hay que implicarse y eso tiene sus pros y sus contras.

BC: A veces sale bien, a veces sale mal. A veces te desmoralizas, otras estás arriba. Tenemos la consciencia de ser pequeños, estamos intentando abrirnos camino pero, si hay algo que nos tiene que caracterizar, más allá de que tengamos mucha visibilidad, es ser fieles a lo que empezó todo esto. La calidad. Preferimos conservar el criterio de libro de calidad a que la liquidación te cuadre porque eso te va a durar poco tiempo. El nombre se pierde rápidamente.

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