Preguntas encadenadas

Esta sección quiere ser una red de preguntas y respuestas. La primera en lanzar los dados ha sido Mª José Barrios, de Casa Tomada, que ha elegido como destinatario de su cuestión a Agustín María García López, poeta y codirector de Tinta China, Revista de Literatura.

Mª José Barrios: Me gustaría preguntarle a Agustín, uno de los editores de la revista Tinta China en internet, que cuente un poquito más sobre el funcionamiento de su revista, cómo se difunde, a cuántos lectores llega y qué evolución ha tenido. 

Agustín García López:  Tinta China, nacida en mayo de 2002, se ha difundido a través del correo electrónico, entre los amantes de la literatura, a los que hemos querido hacer partícipes de nuestro amor por las letras y otras manifestaciones artísticas que tienen cabida en la revista; a su vez, estas personas y otras revistas literarias han contribuido a su conocimiento compartiendo nuestro enlace, y muchos lectores y escritores lo suben también a las redes sociales; ya sea el de la revista o el de su propia colaboración.

Es el fruto de un proyecto largamente acariciado por dos poetas que unieron sus fuerzas para convertir en realidad un tipo entonces inédito de revista literaria.

No se trataba de construir un portal acumulativo, sino una verdadera revista que aunase la tradición de las mejores publicaciones en papel con las nuevas posibilidades que la red de redes abría.

Portada del último número de Tinta China

Portada del último número de Tinta China

Yo tenía en aquellos momentos una experiencia contrastada en lo que a la organización de proyectos culturales y a la dirección y redacción de revistas literarias se refiere. David González Lobo, por su parte, provenía de manera más o menos directa de un contacto fecundo con empresas editoriales venezolanas, como colaborador de revistas muy principales o corrector de la prensa diaria. Se trataba de liberarse de las constricciones —principalmente económicas— que a la sazón limitaban grandemente a las revistas impresas, dependientes de subvenciones que, en el mejor de los casos, obligaban a ceñirse a un número de páginas restringido o incluso imponían la inclusión de publicidad en su interior. Todavía no se había producido el milagro de la impresión digital, que ha disparado felizmente la edición poética.

Una revista virtual como Tinta China o como El Fantasma de la Glorieta, la publicación hermana dirigida por Félix Morales Prado, hacía realidad el viejo sueño de una distribución sin restricciones, a la vez en Sevilla y en la China. Comenzamos por albergar nuestra publicación en la desaparecida Geocities; llegó un momento en que sus fronteras se nos quedaron estrechas, y, actualmente, se distribuye desde el servidor de Piensa Solutions, cuyos costes anuales son, ciertamente, simbólicos.

LECTORES

Respecto a los lectores, aunque a lo largo de ¡14 años! nunca nos hemos preocupado por conocer —ni siquiera de modo aproximado— el número y filiación de nuestros lectores, sino su calidad humana, es evidente que la riqueza y diversidad del cuadro de colaboradores de Tinta China —como puede apreciarse tanto en la lectura de los textos como en la relación de notas biobibliográficas— permite aventurar, sin miedo a equivocarnos, una cantidad elevada.

EVOLUCIÓN

Una revista digital articula los «honores de la imprenta» con la magia alquímica que explica —en gran medida— el éxito de los ordenadores. Tinta China se propuso desde sus inicios —tanto en su diseño gráfico como en su contenido— continuar la tradición de las mejores revistas de poesía, donde nuestra ciudad fue un referente histórico. Comenzó siendo una publicación de periodicidad semestral que recogía en sus páginas una totalidad de veintitantas colaboraciones, para —más adelante— duplicar sus contenidos y espaciar un tanto más sus apariciones.

En la actualidad, y con dieciocho números en la calle, cuenta con la inclusión de algunos libros completos, bien como homenajes, bien como recuperación de joyas inencontrables. Dados los cambios propiciados por la impresión digital, se constata la necesidad de confeccionar nuevos números cuyas colaboraciones sean más breves y en menor número, y respondan, en consecuencia, a una periodicidad más frecuente.

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